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Seventeen Contradictions and the End of Capitalism

Seventeen Contradictions and the End of Capitalism

Normalmente asociamos la contradicción a su definición en la lógica formal, es decir como la incompatibilidad entre dos o más proposiciones: algo no puede ser y no ser al mismo tiempo. Pero estas contradicciones lógicas operan en un plano puramente abstracto y formal, sin afectar directamente a la realidad.

Hay otra forma de contradicción: la contradicción dialéctica. Surge cuando dos fuerzas, aparentemente opuestas, están presentes simultáneamente dentro de una situación particular, ya sea una entidad, un proceso o un evento. Que se les llame contradicciones no significa que tengan una connotación negativa, en muchas ocasiones son la madre de la inventiva, ya que las contradicciones deben ser superadas de alguna forma. Y digo superadas mas no resueltas porque, lamentablemente, las contradicciones tienen el mal hábito de sólo cambiarse de lugar, ocultándose.

El capitalismo es una formación social cuyos procesos de circulación y acumulación de capital son hegemónicos y dominantes al proveer y dar forma a las bases materiales, sociales e intelectuales de la vida social.

Específicamente dentro de estos procesos de circulación y acumulación de capital, existen fuerzas en contradicción que han sido ocultas o enmascaradas con el fin de superarlas, pero sin resolverlas. Es en el momento en que una de estas fuerzas, en constante contradicción, domina sobre otra, cuando surgen las crisis que obligan al sistema a transformarse, no sin dejar a su paso, la degradación social y humana de millones de personas.

En este libro, Harvey discierne tres tipos de contradicciones dentro del proceso del capital: las fundamentales, las móviles y las peligrosas.

Las primeras son las que, sin ellas, el proceso del capital simplemente no podría existir, además son interdependientes entre sí. Las contradicciones móviles son aquellas que evolucionan con la sociedad y con las diversas ideologías que cada una asimila, es decir, forman parte de la vida política. Finalmente, las contradicciones peligrosas son las que ponen en riesgo al proceso mismo del capital, así como también a la humanidad y al planeta Tierra.

Contradicciones fundamentales

El valor de uso y el valor de intercambio. (1)

Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de intercambio. El primero es el valor que entrega dicha mercancía por el uso que le damos. El valor intercambio es el que le asignamos para intercambiarlas por otras mercancías.

El capitalista busca maximizar el valor de intercambio muchas veces en detrimento del valor de uso. En el peor de casos, esta contradicción conduce a las burbujas financieras, donde el valor de uso desaparece frente al valor de intercambio en el mercado.

El valor social del trabajo y su representación monetaria. (2)

El dinero provee una vara única de medición para el valor de intercambio de las mercancías en el mercado, así como una manera de acumular valor. Pero el dinero es, en primera instancia, un medio para reclamar el trabajo social de los demás. Dicho de otra manera, el dinero representa y materializa el valor social del trabajo.

Sin embargo esta representación no es perfecta y su relación está sujeta a grandes presiones, ya que el mercado únicamente ve precios y no valores. Nada puede detener a alguien que ponga un precio arbitrario a una mercancía, ocultando por completo el valor social del trabajo en ella.

Propiedad privada y el Estado Capitalista. (3)

La propiedad privada es la piedra angular del sistema capitalista: solamente un individuo, jurídicamente reconocido, puede intercambiar en el mercado aquello a lo que tiene derechos exclusivos de propiedad. Esta identidad y sus derechos sólo pueden ser reconocidos, garantizados e impuestos verticalmente a través del Estado.

La contradicción yace en que la propiedad privada es de naturaleza individual, y sin embargo, requiere de la fuerza del Estado, que es de naturaleza colectiva.

La contradicción es visible cuando el Estado utiliza su monopolio de la violencia para reprimir los reclamos de uso colectivo en favor de los derechos exclusivos de individuos jurídicos, en detrimento de la sociedad o la ecología.

Apropiación privada y el bien común. (4)

El trabajo social es una actividad que relaciona al hombre con la naturaleza para generar bienes que serán usados colectivamente. El capitalista necesita apropiarse de estos bienes para intercambiarlos en el mercado. Esta apropiación se hace de dos maneras: a través de actividades ilícitas (robo, usura, coerción, etc.), o a través del "libre" mercado.

Desde la legalidad, la apropiación privada de los bienes comunes necesita convertir el trabajo social en una mercancía intercambiable en el mercado, es decir, en trabajo asalariado, luego entonces, puede apropiarse de sus productos.

Lo mismo ocurre con el dinero y la tierra: no son productos del trabajo social, mas el capitalista los objetiviza como mercancías intercambiables para luego apropiarse de sus productos.

Convertir estas tres formas de capital en mercancías, con el objetivo de la apropiación y acumulación capitalista, ha sido siempre a través de la coerción, la desposesión y la violencia en detrimento del bien común.

Capital y trabajo asalariado. (5)

El propósito del capital es su reproducción. Es decir, un proceso donde un capital inicial produce más capital. Para que este proceso ocurra debe existir una mercancía que tenga la capacidad de crear más valor que el que propiamente tiene. Esta mercancía es, únicamente, el trabajo asalariado.

Una vez despojado de todos los medios de subsistencia, el trabajador está obligado ir al mercado a ofrecer su trabajo a cambio de un salario.

Por otro lado, el capitalista busca obtener los mayores beneficios de su capital inicial. Dichos beneficios son producto del valor de uso de la mercancía conocida como trabajo asalariado. Por tanto, para maximizar los beneficios hay que abaratar lo más posible el valor de intercambio del trabajo asalariado. De allí se enuncia la ley de hierro de los salarios: los salarios reales tienden a cubrir únicamente las necesidades mínimas para la subsistencia de los trabajadores.

El capitalista prefiere mantener aislados a los trabajadores de manera que la negociación de la venta de su fuerza de trabajo siempre sea un vis à vis entre él y su empleador. Y como dijo Marx: "entre dos derechos iguales, la fuerza decide".

¿El Capital como proceso o como una cosa? (6)

El Capital es, al mismo tiempo, un proceso y una cosa. Como cosa, está compuesto por mercancías que producen otras mercancías (fuerza de trabajo, medios de producción, dinero, etc.). Pero estas mercancías por sí solas no producen más capital, están muertas; hay que someterlas a un proceso de producción y circulación en los mercados, donde, al final del día, se espera tener un beneficio.

El capitalista que logre circular más rápidamente su capital, es quien tiene una ventaja competitiva sobre los demás. Pero la circulación de capital tiene muchas barreras que deben franquearse. Superar esta contradicción es fundamental y muchos no dudan en recurrir a la ilegalidad, la corrupción y, paradójicamente, a la destrucción de inmensas cantidades de capital.

Por ejemplo, para que el capital circule, necesita de infraestructuras (carreteras, ciudades, presas, comunicaciones, etc.), es decir necesita de capital fijo, cuyo retorno es muy lento. El Estado capitalista busca que las infraestructuras sean financiadas socialmente, para luego ceder derechos de uso exclusivos. Cuando las infraestructuras se vuelven obsoletas comienza un proceso conocido como destrucción creativa, que fuerza la devaluación del los activos fijos, empobreciendo a la población que albergó dicha infraestructura (el ejemplo reciente es la ciudad de Detroit).

La contradictoria unidad entre Producción y Realización. (7)

La circulación del capital depende de dos etapas: la producción y la realización. La realización del capital es cuando un capital, en forma de mercancía, se coloca en el mercado y al venderse, se convierte en capital monetario, cerrándose el ciclo que definirá el beneficio obtenido.

El trabajador asalariado, además de productor, es también consumidor. Pero, como ya se indicó, en la etapa de producción hay una contradicción entre el capital y el trabajo asalariado (5). Para devaluar el valor de intercambio de este último, se echa mano de la estructura social conocida como ejército industrial de reserva, compuesto por trabajadores asalariados en paro laboral. De esta manera el capitalista obtiene artificialmente una sobre-oferta de mercancía laboral, bajando su valor de intercambio.

Los trabajadores mal pagados o sin empleo no pueden comprar los productos que están en el mercado. De allí la unidad contradictoria entre producción y realización.

Recientemente, para superar esta contradicción, se creó el crédito para el consumo. El crédito, libre de regulaciones, no tiene límites físicos y la tasa de beneficios crece ilimitadamente. De esta manera se exacerba la contradicción entre el valor de uso y el valor de intercambio (1), fundamentando, por ejemplo, la crisis de 1995 en México, la del 2008 en todo el mundo, o la Gran Depresión.

Esta unidad en contradicción conduce, irremediablemente, a la lucha de clases, entre quienes viven únicamente con los productos de su capital y quienes dependen de su trabajo asalariado.

Contradicciones móviles

Tecnología, trabajo y desechabilidad humana. (8)

El propósito del capital es la utilidad; para conseguirla, el capital echa mano de la tecnología con el fin incrementar la productividad, encontrar nuevos nichos de mercado, acelerar la circulación de capital, etcétera.

La tecnología crece orgánicamente: la nueva tecnología se fundamenta en la anterior, de manera metabólica, aumentando su complejidad exponencialmente, y aunque posiblemente haya un límite, este no se vislumbra todavía.

Dentro del imperativo capitalista de incrementar la productividad, el control sobre el proceso laboral y el trabajador siempre ha sido central en el desarrollo tecnológico. La sustitución o simplificación del trabajo humano con la aplicación tecnológica conduce a la reducción de fuerza laboral y salarios. A nivel individual este fenómeno ofrece ventajas competitivas, pero a nivel macro-económico, el panorama es distinto:

Del lado de la realización, únicamente las personas con trabajo y sus dependientes podrían acceder a los productos en el mercado, colapsando la tasa de beneficios. Del lado de la producción, si el trabajo social es, en última instancia, la fuente de valor, reemplazarlo con máquinas o trabajo robotizado depreciaría las mercancías y el concepto de dinero (2) sería aún más caótico.

La sustitución tecnológica no sólo ocurre con los trabajos manuales, también está ocurriendo en puestos considerados como "de conocimiento". Esto lo observamos en países desarrollados donde hay un mayor número de gente sin empleo. Como consecuencia, en países con bajo desarrollo tecnológico, los trabajadores están obligados a vender su trabajo a menor precio que el costo del desarrollo tecnológico.

Marx creyó que esta contradicción era la fuente de mayor fricción entre el proletariado y la burguesía. La solución obviamente no es bloquear todo el desarrollo tecnológico, sino cambiar las dinámicas capitalistas.

La división del trabajo. (9)

La división del trabajo busca de descomponer actividades complejas en tareas más sencillas que pueden ser ejecutadas por diferentes individuos. En el sistema capitalista, la división del trabajo ha evolucionado en función de la ventajas competitivas y la rentabilidad.

Con el pretexto de la especialización, la agenda del capital ha sido la descualificación, así como la abolición de las habilidades monopolisables. De esta manera, en el mercado laboral, no habrá escasez.

Con la especialización también viene la aparición de centenares de puestos de trabajo distintos, con distintas definiciones y requisitos. Se tiene entonces un mercado laboral segmentado, fragmentado y altamente competitivo. Esto resulta es muy útil para el capital ya que determina los salarios. No es de sorprender, por tanto, que la discriminación y los prejuicios étnicos, raciales, religiosos y de género se hayan enmarañado en el mercado laboral, fijándose a puestos de trabajo específicos.

El trabajo asalariado, al estar tan especializado, descualificado y aislado, convierte al trabajador en un "fragmento humano", como dijo Marx. Por tanto, la contradicción central en el uso del capital en la división del trabajo no es técnica, sino social y política: el trabajo asalariado se torna vacío y sin sentido. Y un ser humano no puede vivir en un mundo desprovisto de sentido.

Es imposible construir un sentimiento de comunidad, de solidaridad, y de pertenencia, sin estar libres de la brutalidad, la ignorancia y la estupidez que envuelve a los empleados en su lugar de trabajo.

El problema político se torna visible cuando miles de personas sometidas a esta alienación, expresan su hartazgo levantándose en revueltas desde Suecia hasta São Paulo.

Monopolio y competencia: centralización y descentralización. (10)

La teoría capitalista argumenta que la competencia es fundamental para el progreso y dinamismo del sistema. Sin embargo, cualquier empresario busca activamente tener poder monopólico en su nicho de mercado.

El poder monopólico en el capitalismo es fundacional, en lugar de una aberración, como dicen sus entusiastas y existe en unidad contradictoria con la competencia. Ambos se funden en contradicción latente mas no antagónica, oscilando erráticamente en ambas direcciones. Por ejemplo, en la historia, el estado capitalista ha intervenido, de manera coercitiva tanto hacia los ruinosos efectos de la competición desregularizada, como hacia la excesiva centralización de los poderes monopólicos y oligopólicos.

El capital siempre está en busca de mecanismos monopólicos. Ejemplos de ellos son las marcas registradas, las patentes y la zonas geográficas (los corporativos están en Barcelona y no en Ciudad Juárez, por ejemplo). En caso de competencia, el capital prefiere eliminar toda regulación e imponer, a base de fuerza, condiciones monopólicas, llegando a condiciones de destrucción mutua.

El monopolio está fuertemente asociado a la centralización. Del otro lado, la competición generalmente implica descentralización. Por tanto, la centralización y la descentralización son un subconjunto de la unidad contradictoria entre monopolio y competición.

Esta unidad contradictoria, entre la centralización y la descentralización, se observa la vida económica y política: el sistema financiero y crediticio necesita estar sólidamente centralizado para ejercer su poder, construyendo un nexo Estado-Financiero. El Banco Central Europeo o en el Fondo Monetario Internacional, entidades centralizadas, están totalmente dedicados a la protección del poder monopólico de una oligarquía financiera, hoy innegable.

La unidad contradictoria entre centralización y descentralización no es exclusiva del capitalismo. Los sistemas socialistas que han existido, también han adolecido de lo mismo. Toda organización social debe decidir cuándo centralizar y cuándo descentralizar de acuerdo a la situación particular y a los intereses de grupo.

Desarrollo geográfico desigual y la producción del espacio. (11)

Como ya se dijo (6), la rápida circulación del capital es vital para su reproducción. Uno de los problemas a franquear es el movimiento del capital en el espacio. Muchos esfuerzos se concentran para reducir los costos y tiempos de circulación del capital, lo que Marx llamó la "aniquilación del espacio a través del tiempo".

Esta reducción de costos se logra de dos maneras: a) el desarrollo de tecnologías para abaratar el transporte y las telecomunicaciones (8) y b) aglutinar diferentes capitales en una misma región geográfica que facilite la procuración de medios de producción, fuerza de trabajo y acceso a mercados.

Ambas soluciones están en unidad contradictoria: la primera descentraliza y la segunda centraliza (10).

Las aglomeraciones regionales de capital, circulares y acumulativas, producen un desarrollo geográfico cada vez más desigual: las regiones ricas se vuelven más ricas y las pobres, más pobres.

No obstante, hay limites a la aglomeración: sobre-población, contaminación, mayores gastos administrativos y de mantenimiento (impuestos). Cuando los costos crecen rápidamente, los capitalistas buscan otros espacios en la economía global para ejercer su actividad, dejando atrás una estela de devastación y devaluación.

El estado intenta aliviar las tensiones generadas tanto por la desigualdad geográfica, como en las zonas abandonadas por el capital, creando infraestructura necesaria para la libre circulación del capital. Pero ésta es fija a una geografía, lo mismo que el estado que la financia, y está en constante contradicción con el capital, que es móvil y fluctuante. En última instancia, el capital nunca tiene que atender sus fallos porque se mueve geográficamente.

Normalmente el estado no tiene el capital necesario la creación de infraestructura, por lo que recurre al crédito financiero, lo que intensifica las contradicciones, al mismo tiempo que busca resolverlas: los países endeudados pueden ser saqueados bajo las reglas draconianas para saldar la deuda. Además los beneficios son enviados a otro lugar para poner en marcha la acumulación de capital en una nueva región.

Los poderes soberanos del estado sobre el capital han sido erosionados en las últimas décadas. El poder del estado ha sido redirigido a satisfacer las demandas de las corporaciones y los inversionistas, muchas veces a expensas del ciudadano.

Disparidades en el ingreso y la riqueza. (12)

El sistema capitalista, al construirse bajo el dominio de un grupo sobre el trabajo del resto, es inevitablemente desigual en la distribución de la riqueza socialmente generada y el ingreso. Sin embargo, el capital parece trabajar sin problemas bajo diversos parámetros de distribución de la riqueza e ingresos.

Los poderes del estado permiten, vía impuestos, redistribuir riqueza y el ingreso. El ejercicio de este poder ha dependido de la facción o alianza política que posee el control del estado.

Evidencia histórica sugiere que grandes desigualdades pueden ser precursoras de crisis macroeconómicas. Esto es debido a que la unidad contradictoria entre producción y realización (7) se vuelve más difícil de equilibrar, ya que la falta de demanda efectiva de las masas ralentiza o bloquea la circulación del capital. Además, un nivel inaceptable de desigualdad alimenta el descontento social y los movimientos revolucionarios.

Actualmente estamos siendo testigos del crecimiento de una plutocracia global, en donde el poder es controlado por un número relativamente pequeño de gente rica. Al mismo tiempo, las disparidades en la distribución global de la riqueza entre países ha sido reducida con el aumento del ingreso per cápita en muchas partes del mundo en desarrollo.

Si todos los capitalistas buscan vivir de las rentas, los intereses, ganancias de capital mercantil, o peor aún, de la especulación en activos o ganancias de capital, sin producir ningún valor social, entonces la única salida posible es una crisis catastrófica.

Las luchas sobre la distribución de la riqueza y el ingreso no son las únicas luchas distributivas que importan. También lo son las luchas por reconocimiento, respecto, verdadera igualdad ante la ley, derechos de ciudadanía, libertades religiosas y culturales, representación política apropiada, oportunidades de educación y oportunidades de empleos.

Reproducción social. (13)

Los trabajadores, para poder reproducir su fuerza de trabajo necesitan reproducirse biológicamente, piscológicamente y culturalmente. A esto se conoce como reproducción social. Como el tiempo y los recursos que requiere la reproducción social no pueden utilizarse en la reproducción de capital, ambas están en en unidad contradictoria.

Una de las primeras victorias proletarias dentro de la reproducción social fue el acceso a la educación. La burguesía pronto comprendió que una clase trabajadora "respetable" evitaría disturbios y revoluciones, y sucumbiría a las lisonjas del capital. Pero una cosa es lo que la clase capitalista prefiere enseñar y lo que la clase trabajadora quiere aprender.

Las cuestiones de la reproducción social son polémicas y escurridizas, en parte porque están focalizadas en la producción de relaciones sociales y bienes materiales que son, en sí, problemáticas. Baste como ejemplo, existe una vasta cantidad de trabajo no asalariado, absorbido en la reproducción social, tradicionalmente hecho por la mujer y los dependientes del trabajador. Es allí, en el área de la reproducción social, donde la opresión y la violencia contra las mujeres crece.

Con el argumento de que la asistencia social gubernamental es demasiado costosa y que los beneficios de la utilidad se esparcirían más rápidamente (cosa que nunca sucede), el capital siempre busca externalizar los más posibles aspectos de la reproducción social, reduciendo su carga fiscal. Consecuencia de esto es que el crédito al consumo (7) se vuelve indispensable para satisfacer la reproducción social más básica, así como una mercantilización de todos los aspectos de la vida diaria, alimentada por la industria de la publicidad, lo que genera mucha tensión social.

Libertad y control. (14)

Todos los políticos, pensadores, movimientos sociales, etcétera, abanderan la libertad. En algún punto de su trayectoria (particularmente cuando más cerca se encuentran de lograr sus objetivos) deben decidir quién o qué hay que controlar para asegurar la libertad que persiguen. Hay una enorme contradicción aquí: la libertad y el control van de la mano. Esta unidad de libertad y control es, como siempre, una unidad contradictoria.

Dentro del capitalismo, la libertad se entiende únicamente de manera individual, donde la libre empresa y la propiedad privada son esenciales. El capital exige al estado proteger la propiedad privada y hacer cumplir los contratos y los derechos de propiedad intelectual (3). Pero se cae en una visión utópica: se olvida que los intereses de clase y los privilegios, que vienen junto con la concentración de riqueza, aseguran sus propias libertades, resisten cualquier restricción o reducción de sus privilegios, y agitan a la sociedad para extender sus libertades a expensas de los demás. La libertad, entonces, se vuelve un medio al que Michel Foucault llama "gubernamentalidad". Es a través de esta libertad que la auto-disciplina de la población es manejada por el poder estatal, asegurando la conformidad y la docilidad hacia las instituciones burguesas, incluyendo la dominación capitalista en términos de acumulación de poder y riqueza. Este es el tipo de humanismo de las ONGs y las organizaciones filantrópicas, comprometidas a la erradicación de la pobreza y las enfermedades, pero sin tener realmente una idea de cómo lograrlo. Un humanismo que refleja un colonialismo filantrópico; una filantropía que se vuelve una forma de lavandería de consciencia.

No podemos acercarnos a la cuestión de la libertad sin haber descartado a visión utópica de la economía política clásica y de las políticas liberales similares. Lo que separa a a Ayn Rand de Marx es que este último veía que el verdadero crecimiento individual se logra mejor a través de la colaboración y la asociación con otros, en un impulso colectivo por abolir las barreras de la escasez y la necesidad material, que una vez superadas, comienza la verdadera libertad individual.

Para Marx, un individuo socializado adquiere una subjetividad política distinta, una concepción del significado de la libertad diferente a la del individuo aislado. La regulación y el control deben promover la libertad no sólo para pocos, sino para todos. La libertad debe ser entendida, no como un accesorio del privilegio, sino como un derecho normativo que se extiende más allá de los estrechos confines de la esfera política hacia lo más profundo de la organización social.

El socialismo es donde comenzamos a determinar nuestro destino colectivamente. Es la democracia tomada totalmente en serio, en lugar de la democracia como farsa política. Es una versión no alienada de la relación dialéctica entre libertad y control, siempre en asociación con otros, para alcanzar la cúspide de las potencialidades y poderes individuales.

Contradicciones peligrosas

Ilimitado crecimiento compuesto. (15)

El capital siempre gira alrededor del crecimiento y este es necesariamente a una tasa anual compuesto.

El crecimiento anual compuesto ocurre cuando las ganancias obtenidas en un año son añadidas al capital inicial, formando una base mayor para futuras ganancias. El crecimiento compuesto sigue una gráfica que inicia con un crecimiento lento, que se va acelerando en el tiempo, hasta volverse exponencial. Hay muchas historias que advierten de los peligros del interés compuesto, como la leyenda del ajedrez o el caso, en México, del Banco del Atlántico vs. Celia Reyes.

Varios investigadores han analizado el crecimiento económico a lo largo de los últimos 250 años y han hallado que este ha sido, en promedio, de poco más del 2% anual compuesto. Aunque hay análisis que concluyen que esto es sólo sean una anomalía histórica y que el crecimiento volverá a ser cercano a cero o negativo, como supuestamente lo era antes del siglo XIX.

Sin embargo, el capital siempre está busca de beneficios. Todo capitalista que busque un beneficio necesita la existencia de más valor al final del día del que hubo al inicio. Una economía capitalista con crecimiento cero es una contradicción lógica: simplemente no puede existir. El crecimiento cero define una condición de crisis para el capital. El consenso general es que un 3% de crecimiento anual es lo mínimo aceptable para un correcto funcionamiento del capital. Menos de eso es una economía floja; cuando es cero o negativa es una depresión económica; y cuando es mayor al 5% en "economías maduras", hay un sobrecalentamiento económico que conduciría a una situación de inflación descontrolada.

Si imaginamos este crecimiento en términos de infraestructura y consumo, todo lo que hizo la humanidad hasta 1960, palidecería con lo que debería existir ahora: asfaltar el planeta entero, polución de todos los sistemas ecológicos; destrucción creativa de capital (6) para volverlo a crear en un bucle sin sentido; la privatización de cada aspecto de la vida humana, como el agua y el oxígeno, junto con un consumo masificado y constante; etcétera.

Como lo anterior es muy difícil de hacer, el capital, siempre en búsqueda de superar sus contradicciones y para mantener su crecimiento compuesto, ha roto sus barreras físicas. Desde los acuerdos de Bretton Woods, el dinero dejó de estar fijado al patrón oro volviéndose fiduciario.

Hasta los años 70's, el modo principal de operar el capital era con la inversión en la producción de valor y con la plusvalía generada en los campos de la manufactura, la minería, agricultura y urbanización. Hoy, para mantener el crecimiento compuesto, se han creado nuevas formas de capital que rompan con las limitaciones físicas, donde los productos son el conocimiento, la cultura y los espectáculos, donde se espera obtener rentas de producción, distribución y consumo.

Alternativamente, han florecido lo que Marx llamó "el capital ficticio", que son activos financieros cuyo valor no se corresponde con algún capital real; el caso paradigmático son los títulos sobre deuda pública, el capital accionario, las inversiones hipotecarias, fondos de cobertura, los derivados, etcétera. Cuyo límite será hasta que un último esquema Ponzi eclipse todos los posible escenarios.

La relación del capital con la naturaleza. (16)

Se dice que el capital entrará en una contradicción mortal con la naturaleza, pero realidad hay razones para pensar que el capital se encuentra en unidad contradictoria con la naturaleza: 1) el capital tiene una larga historia de resolver sus dificultades ecológicas; 2) la naturaleza es asimilada dentro del proceso de circulación y acumulación de capital con la ayuda de la tecnología; 3) el capital ha vuelto los problemas medio ambientales es un gran negocio; 4) el capital puede perfectamente seguir con su proceso de acumulación y circulación aún en medio una catástrofe medioambiental.

La pregunta es si en estos puntos hay un límite peligroso para la reproducción del capital. Históricamente el capital ve a la naturaleza como un gran depósito de valores de uso en potencia, donde estos son extraídos y privatizados para monetizarlos el mercado, hasta que ya no haya más recursos naturales comunes y todo el capital sea monopolizado y las tasas de beneficios inevitablemente caigan. Pero el capital puede adaptar su visión de la naturaleza, cambiando su relación metabólica, pero sin renunciar a su necesidad de crecimiento, presionando a su ímpetu privatizador. Por ejemplo, los grandes capitales siempre buscan externalizar costos a la naturaleza (en forma de polución), entonces los gobiernos imponen impuestos ecológicos o se movilizan nuevos nichos de mercado para la limpieza y reducción de contaminantes. Pero en muchas ocasiones los efectos en la naturaleza son impredecibles, debido a la fuerte interrelación entre ecosistemas.

Otra razón por la que esta contradicción puede ser fatal yace en otra dimensión: el ecosistema generado por el capital es funcionalista, manufacturado y tecnocrático; privatizado, comercializado y monetarizado, orientado a maximizar la producción y el valor de intercambio; automatizado, urbanizado, consumista, con grandes desperdicios, con efectos sociales de aislamiento e individualismo, llevando a una relación extremadamente enferma entre la naturaleza y el hombre, que provoca reacciones y resistencias violentas.

La sublevación de la naturaleza humana: la alienación universal. (17)

El capital puede sobrevivir a todas sus contradicciones, pero el costo de hacerlo es inaceptable para la mayoría de la población. El concepto fundacional del capital que captura este sentimiento social es la alienación.

La palabra alienación tiene varios significados: cómo término legal significa transferir un derecho de propiedad de un dueño a otro. Como una relación social se refiere a cómo los afectos, lealtades y confianza puede ser alienada (transferida, perdida) de una persona, institución o causa política a otra. Como término psicológico pasivo, significa volverse aislado y separado de alguna conexión valiosa. Es experimentada y asimilada como un sentimiento de pena y aflicción por una indefinida pérdida que no puede ser recuperada. Como un estado psicológico activo, significa estar enojado y hostil a un sentimiento de opresión, de privación o desposesión, y actuar con ira y hostilidad, reaccionando algunas veces sin una clara razón definida o un objetivo racional, contra el mundo en general.

El tema de la alienación está presente en muchas de las contradicciones examinadas: la dominación del valor de intercambio sobre la relación sensible del valor de uso (1); el valor social y el significado del trabajo oscurecido por su representación monetaria (2); la perpetua batalla de los intereses privados y el estado para privar el avance de las decisiones democráticas (3); los productores directos de un valor son alienados de aquello que producen (4); un abismo imposible de erradicar entre la gente por la formación de clases (5); una proliferación de la división del trabajo hace que sea más difícil de ver el todo de sus partes cada vez más fragmentadas (9); toda la equidad y la justicia social se pierde ante la virtud suprema de la burguesía (14); y un largo etcétera.

La idea de una estable buena vida y de una buena subsistencia de acuerdo a modestos requisitos, es desplazada por un insaciable deseo de ganar más y más poder económico con el fin de obtener más y más bienes de consumo. El efecto es barrer con la antigua idea de libertad y autonomía existencial, para rendirse a la limitada libertad de esforzarse incansablemente por batir la rentabilidad de los mercados.

Desde el lado de la producción, puede uno preguntarse hasta qué grado de implicación en el trabajo significa enriquecimiento o sacrificio del ser individual. El trabajo no sólo consiste en la creación de riqueza económica, sino también realización personal, auto-estima y, por ende, estima a los otros. Permitir que todos los individuos dispongan de tiempo libre para conseguir sus propios objetivos y su auto-realización es terrorífico para el capital. Tener un salario tiene que ser el principal objetivo de cualquier actividad. Los individuos que son alienados de la satisfacción de su trabajo, son necesariamente alienados en su consumo y, eventualmente, en sus necesidades. El dinero suplanta otros valores y se vuelve su única medida.

Estamos rodeados de "armas de distracción masiva", con productos y mercadotecnia con fecha de caducidad, con expiración próxima, todo con el fin de continuar un espectáculo sin fin. La lógica económica necesita incrementar continuamente el nivel de consumo sin aumentar el nivel de satisfacción, elevando la frontera de lo suficiente pero manteniendo la impresión de que nunca es bastante.

Esto es únicamente un mal resumen del libro (para lo cual he tenido que leerlo dos veces). Falta muchísima información, falta presentarla con estructura lógica, y muchos conceptos importantes fueron quitados arbitrariamente. Lo mejor es comprar el libro, leerlo y abrir los ojos a otros análisis de la realidad.

A manera de corolario sirva la siguiente cita:

El comunismo es el modo determinado de resolución real de las contradicciones que han madurado en las entrañas de la sociedad mercantil-capitalista burguesa, y no es otra cosa.

E. V. Ilyenkov. Discurso a los economistas (1965)

  1. El capital. Crítica de la economía política: Antología. Karl Marx, César Rendueles (Selección y notas), Manuel Sacristán (traducción) (06/22/2013 - 01/26/2014)
  2. Teoría del cuerpo enamorado. Por una erótica solar. Michel Onfray. (01/26/2014 - 02/15/2014)
  3. The Communist Manifesto. Karl Marx & Friedrich Engels (02/16/2014 - 02/28/2014)
  4. Sálvense quien pueda. Jorge Ibargüengoitia (02/28/2014 - 03/08/2014)
  5. Noventa y nueve poemas. José Ángel Valente. Selección José-Miguel Ullán (03/11/2014 - 03/25/2014)
  6. El erotismo. Georges Bataille (03/09/2014 - 05/10/2014)
  7. Voy. Gabi Martínez (03/23/2014 - 06/02/2014)
  8. Lo que dijimos nos persigue. Nikola Madzirov (06/03/2014 - 06/21/2014)
  9. Reform or Revolution. Rosa Luxemburg (06/03/2014 - 06/21/2014)
  10. A game of thrones. A song of ice and fire. George R. R. Martin (06/21/2014 - 07/15/2014)
  11. Técnicas de Iluminación. Eloy Tizón (07/15/2014 - 07/22/2014)
  12. Seventeen Contradictions and the End of Capitalism. David Harvey. (07/03/2014 - 09/14/2014)