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29 August, 3:44pm

Después de ver un par de películas bien chidas (Joseph Gordon-Levitt cada día me gusta más como actor, y Branka Katic se ha robado mi corazón... ¡las eslavas serán mi perdición!), me fui a repasar los puestos de la feria del libro de ocasión. Los libros de segunda mano, ajados y con dedicatorias desdeñadas, me evocan muchas más emociones que las prístinas ediciones de recién manufactura.

Un libro manoseado por anónimos lectores promete mejor compañía por las noches, que un libro cuyo celofán hay que arrancar y tirar.

Compré sólo uno. Me tuve que contener. Pero al ver un libraco de Nikolai Gogol a dos euracos, no hubo virtud que me defendiera de semejante tentación. Hacía mucho tiempo que Gogol estaba en mi lista de autores por leer. Y pues ahora está ya en mi cola de libros por leer, que no son muchos, pero debo hacer un esfuerzo por mantenerlo limitado.

Ayer sábado me levanté hasta las tantas del mediodía, lo que me dejó zombi para el resto de la jornada. La causa de esto fue que llegué hasta las cuatro y media de la mañana a casa debido al concierto en Santiago.

Nos fuimos en coche H., G., J., y yo. Allá, en Santiago, nos encontramos con R.. J. regresaba el día siguiente a Cerdeña y H. y G. habían quedado en acompañarlo hasta la hora de su vuelo. Yo aproveché la vuelta de R. a Coruña, quien tuvo que sufrirme como copiloto, ya que me quedé dormido varias veces a mitad de alguna conversación.

La razón de ir a Santiago de Compostela fue el festival Xacobeo 10. Bueno, en realidad mi motivación era únicamente ver a Muse. Pero ni Jonsi ni Pet Shop Boys me decepcionaron, ¡todo lo contrario! Sí, el espectáculo de Muse es soberbio, grité a voz en cuello sus canciones, me emocioné con los guitarrazos de Mat Bellamy; pero el despliegue en el escenario por parte del dueto de Pet Shop Boys era realmente una delicia. Cómo bien tweeteó A.: "... the show was very funny and well done, with lots of "pixels" dancing on stage...". Los píxeles eran cajas blancas coloreadas con proyectores láser, dónde los bailarines movían las cajas para formar nuevas y diferentes escenografías. Y bueno, Jonsí, me encantó su voz y su música. Buen festival, lo disfruté.

El jueves anterior me encontré con B. y C. en los jardines de Mendez Nuñez para el festival interurbano de música. El objetivo era ver a Triángulo de Amor Bizarro, pero alcancé a escuchar un poco de Bastards on Parade, que aunque a mi compañía no le gustó nada, a mi sí me dieron un buen regusto. Y bueno, el Triángulo, que tienen ese toque decadente y deprimente que siempre me termina seduciendo.

16 August, 6:01am

Por motivo de la GUADEC 2010 estuve un par días en Den Haag.

Los Países Bajos han tenido cierto embrujo sobre mi desde que leí los comentarios de Carl Sagan sobre Huygens en su libro de Cosmos, el cual se incrementó cuando visité la ciudad de Amsterdam en el 2004.

Un país que resistió a la invasión española, cuando los tercios eran el azote de Europa, y que fue capaz de enarbolar como grito de guerra la frase antes turcos que católicos, sólo pueden tener mi simpatía. Además, el espíritu de libertad intelectual que se respira ahí desde la edad media, es digno de admiración y que sólo hace recordar con tristeza la estrechez mental que se vive casi todo el resto del mundo, como en mi México, tan podrido en catolicismo y rehén de una Secretaría de Educación Pública, cuyo sindicato hace de todo, menos transmitir esa sed e inquietud por el conocimiento.

Leiden

Scheveningen

Amsterdam

16 August, 5:18am

Ahora hablemos un poco sobre Wikileaks. El gobierno de los Estados Unidos ha puesto sobre la mesa su intención de cerrar el servicio debido a la inmensa filtración sobre la guerra en Afganistán, argumentando que "ha puesto en peligro vidas americanas".

En el libro de Freakonomics, en el capítulo sobre el ku kux klan, indican que la fuerza de cualquier organización ilegal está en el secretismo. Es decir, el klan era temida debido a que su organización, estructura, miembros, actividades y ritos eran secretos, nadie conocía la cadena de mando y nadie podía prever sus reacciones. No obstante, a principios de los 50's, un periodista se infiltró en las filas del klan e hizo público el entramado de la organización. Como consecuencia el klan se volvió previsible, la gente dejó de temerle y se debilitó al grado de lo que conocemos hoy: una panda de blancos resentidos.

Pues bien, si consideramos que un segmento del gobierno de los Estados Unidos tiene una vocación hacia el terrorismo internacional, como claramente lo expone Noam Chomsky en La cultura del terrorismo, es obvio que el secretismo es uno de sus valores principales. Sus guerras secretas son el fundamento en el sostenimiento de su poder en ciertas regiones del globo: Irak, Afganistán, Centroamérica, Palestina, son una muestra de ese terrorismo de Estado infligido por el gobierno de los Estados Unidos y sus aliados. Sólo en secreto, a espaldas de la opinión pública y de la legalidad internacional, mantienen su coto de poder.

Y esto es lo que precisamente ataca Wikileaks: exhibiendo públicamente la información secreta de los distintas organizaciones públicas y privadas en el mundo. Y si no hay secreto, no pueden infundir pánico y no podrán detentar el poder absoluto sobre sus intereses.

Bajo la amenaza de detener a Wikileaks en su tarea de exponer y debilitar al poder sin escrúpulos, el sitio se ha puesto a distribuir un seguro de vida, algo así como una caja que dice "abrir en caso de que muera", un documento cifrado, distribuido por bittorrent, y nadie sabe a ciencia cierta que contiene, sólo que, dado el caso que Wikileaks desaparezca misteriosamente de la red, la llave se anunciará públicamente y el contenido de dicho archivo se conocerá. ¿Irónico no creen?

11 August, 9:58am

  1. As leis fundamentais da estupidez humana. Carlo M. Cipolla. (01/29/2010 - 01/31/2010)
  2. The hitchhiker's guide to the galaxy. A trilogy in four parts. Douglas Adams (01/01/2010 - 03/06/2010)
  3. Vida y destino. Vasili Grossman (03/06/2010 - 06/20/2010)
  4. A brief guide to the great equations. The hunt for cosmic beauty in numbers. Robert P. Crease (06/20/2010 - 08/11/2010)

Un hermoso libro de divulgación científica.

Como cualquier típico adolescente, yo tenía un póster de Albert Einstein junto a la famosa ecuación de E = mc² pegado en mi habitación. Como cualquier chico siempre tuve la insatisfecha curiosidad de cómo es la exótica vida de un físico teórico o un matemático.

Sabía lo que era ser un ingeniero, mi padre lo es, mis tíos lo son e iban a trabajar a fábricas, los veía con sus cascos, planos, calculadoras y reportes, ¿pero y los científicos? ¿cómo trabajan? ¿como definen esas relaciones numéricas que parecen describir fenómenos físicos con mayor exactitud que la realidad?.

Tengo otra anécdota. Estaba en segundo de secundaria, catorce años en la cuenta y las chicas tomaban una figura de la cual era imposible mantenerse al margen. En la clase de matemáticas veíamos los diferentes métodos para resolver ecuaciones de segundo grado (de pronto todo eran curvas en el espacio cartesiano), entre ellas la fórmula general. Dio la casualidad que en mis vacaciones de verano, en mis momentos de aislamiento en la casa de mis tíos en Monterrey, tomé un libro de matemáticas donde exponían cómo se llega a esta ecuación general. Así que, cuando fue la clase, yo esperaba ansioso que el profesor llenara la pizarra con la secuencia de pasos para llegar a la fórmula general, pero no fue así. El maestro sólo se limitó a exponerla como si fuera una plantilla donde se acomodaban los términos y mágicamente se obtenía el valor de X. Al acercarse el fin de la clase, desesperado, levanté la mano y pregunté "¿de dónde viene esa fórmula?", y un compañero, irritado y meciéndose los cabellos, gritó "¡así la hizo Dios!". No pregunté más.

Poco después llegó el libro "Breve Historia del Tiempo" de Stephen Hawkings. Ahí describía impresionantes conceptos de velocidad, masa y tiempo, desde la perspectiva macroscópica (relatividad) y la microscópica (mecánica cuántica) y su aparente unión en la descripción de los agujeros negros. ¿Cómo imaginan todo eso los físicos? Con matemáticas me decían ¿pero cuáles? ¿cómo las aplicaban? Para mi las matemáticas siempre fueron algoritmos mecánicos para extraer números de los cuales dependía si aprobabas la materia o no.

Mi mayor obsesión era la teoría de la relatividad. Leía todo lo que encontraba al respecto, grababa en cinta los programas de divulgación científica que conseguía. Todos hablaban de trenes, de elevadores, de gemelos en el espacio, pero ninguno se atrevía a mencionar algún formalismo siquiera, cosa que me resultaba muy frustrante. Y como la wikipedia no existía aún, me despedí de la adolescencia con más preguntas que con respuestas.

No fue hasta últimas fechas,con libros como este último o como el que leí de Roger Penrose, junto con Wikipedia, donde encontré respuesta a mis preguntas infantiles insatisfechas: las transformaciones de Lorentz, los tensores, el espacio de Hilbert, etc.

Pero más que conceptos matemáticos, lo más impactante ha sido descubrir que los formalismos, ese mundo platónico fuera de la cueva donde vivimos, tienen una interpretación, consecuencias, profundidades. Pero también está el pensamiento kanttiano, que argumenta que "el mapa no es el territorio", y que los formalismos no existe más allá de nuestra cabeza y no representan una realidad ulterior.

Y también la historia atrás de cada idea, su origen y su génesis. En particular me ha causado impresión como la mecánica cuántica, la última de las grandes teorías, ha tenido una evolución en medio de peleas, envidias, recelos y confrontación. La ciencia tan humana y a la vez tan pura...

9 August, 5:58pm

Probando, probando.

Esto es emacs-weblogger, después de aprender a debuggear en elisp para encontrar el bug estaba en el XmlRpc.php del servidor

Buen camino

Mi prima me dijo que haría el Camino de Santiago junto con P. e I. Comenzarían a caminar desde Ponferrada, en la frontera entre León y Galicia, que pasa por el camino francés y ese sería su itinerario. Me hubiera encantado recorrer el camino con ellos desde ahí, pero ya tenía compromisos previos, como la cita con la dentista y la asamblea de la empresa. Así que me conformé con encontrarme con ellos en Melide el jueves.

El jueves por la mañana rebujé en mi mochila de viaje la bolsa de dormir, la tienda de acampar que compré el día anterior y un par de mudas de ropa. Al llegar a la terminal de camiones me encontré con D., recién llegado del Perú para asistir a la GUADEC-ES, que se realizaría en Coruña ese fin de semana. D. esperaba a A. con un tanto de impaciencia, ya que lo llevaría a su piso donde se quedaría. Luego echarle un cable, me subí al camión que me llevaría a Melide.

En Melide me encontré con mi prima y con P. en una tienda de ropa. Mi prima compraba una nueva sudadera para sustituir la que había perdido. Pregunté por I. y me dijeron que se había sentido muy mal, ya que la había pillado un fuerte catarro y estaba tan débil que tomó un taxi que la llevara al siguiente pueblo: Arzúa, tanto para ver a un médico como para descansar.

Comimos pulpo a la feira en una pulpeira de Melide (sabrosísimo por cierto) con pimientos de Padrón y unas cervezas. Satisfecha la barriga tomamos el camino.

Descubrí la señalización del camino: las mojoneras, las conchas señalando el camino, las flechas amarillas pintadas sobre árboles, piedras, puentes, siempre marcando la ruta exacta, el giro puntual, la desviación precisa a tomar. Las veredas son preciosas, el verdor está por todos lados y el clima fue benévolo: un sol radiante durante todos los días, con cielo azul y nubes juguetonas.

En las mojoneras que indican el número de kilómetros que faltan para llegar a Santiago de Compostela son especiales, casi divinas, ya que hinchan el ego a ver los kilómetros que tus pasos han soportado y que la ciudad del apóstol está cada vez más cerca.

El ambiente entre los peregrinos es, la mayor parte del tiempo, magnífico: camaradería, cordialidad, solidarios y risueños. Al reconocerse como peregrinos, siempre había una mirada sonriente diciendo “buen camino”. Se conversa poco por el camino, lo agotador de la jornada perdía el silencio, sin embargo, algunos cúmulos de peregrinos, sobre todo los que más en alto llevan su identidad católica, entonan canciones perturbando la meditación pero alegrando el corazón (bueno, así lo sentí al principio).

Se oían voces de que todos los albergues estaban a tope y según I., con quien nos comunicábamos seguido, todos los albergues dentro de Arzúa estaban saturados. Al llegar al albergue de Ribadiso da Baixo decidimos acampar ahí. Y fue una sabia decisión: es un lugar precioso, con un riachuelo, amplias duchas con agua caliente y un restauran de aldea justo al lado.

Después de montar la casa de campaña fuimos a cenar a dicho lugar. Mientras bebíamos una copa de vino tinto, un francés se sentó a mi lado y comenzó a platicar con mi prima, quien sancocha el idioma francés y se podían entender. Yo, aunque no podía participar en la conversación, me enteré de buena parte de ella: Se llama Jacques y es escritor. Escribe precisamente sobre el Camino de Santiago, el cual ha hecho cada año durante los últimos once. Acaba de publicar su libro y prepara un segundo sobre el mismo tema. Pelo largo entrecano, dientes podridos y aliento similar, fumador insaciable y originario de Baiona, en el País Vasco Francés. Hablaron del camino, del proceso que sigue el individuo durante él, sobre las impresiones, los peregrinos y otras cuestiones del alma que seguramente, aun en castellano, no hubiera podido o querido entender.

Nos fuimos a acostar.

A la mañana siguiente nos costó trabajo levantarnos y al terminar de desmontar la tienda, todos nuestros vecinos ya se habían marchado. Y caminamos hacia Arzúa, ciudad a la que llegamos temprano y después de pasar por un supermercado, seguimos de largo. I. se había marchado desde temprano y, por arte de magia, ya estaba en Pedrouzo aguardándonos, con la advertencia de que el lugar se estaba llenando de peregrinos y que estaban ya habilitando el polideportivo como albergue.

Durante el camino pasamos por una hermosa floresta, donde a lo costados del camino había coloridas flores violetas y rojas, aquél parecía un jardín del Edén, en el cuál sólo podíamos pasar de largo, aunque la tentación de quedarse ahí por el resto de la existencia era avasallante.

Me encanta la memoria, me encanta que sea selectiva, que sólo sea capaz de almacenar de manera consciente las cosas bonitas, o es más, de adornar el recuerdo de manera que se vuelva algo placentero y gracioso. Ahora me cuesta recordar el dolor en mis pies, el peso de la mochila, el polvo escociendo los ojos, el calor agobiante, las madrugadas frías y húmedas.

Llegamos a Pedrouza. La gente hacía en cola para entrar al polideportivo, cual aun no abrían. I. ya estaba casi al inicio de la fila y al verla se abrazaron y se alegraron mucho de reencontrarse en el camino. Me la presentaron, ya que no la conocía personalmente y fue cuando la rechifla comenzó: la gente haciendo fila sospechó de que nos colaríamos y gritaron. Mi prima les intentó explicar pero sólo la rechifla se incrementó. Yo me encabroné. Buscaría otro lugar para pasar la noche. Mi prima me acompañó a preguntar por un lugar donde dormir y nos mandaron a la iglesia del pueblo, que aguardáramos por el sacerdote y le preguntáramos si podíamos acampar allende a la iglesia. Mientras esperábamos al cura, veíamos llegar más y más peregrinos con similares intenciones. Pero los más sorprendente fue el grupo de Lituanos, quienes venían en peregrinación desde aquél país, cargando una cruz de más de dos metros de alto con un Cristo crucificado, además una señora, entrada en años, llevaba cargando una imagen de la virgen María. Al encontrar una iglesia entraban cantando y oraban. Todos iban vestidos con ropajes muy austeros y calzados con duras sandalias. El séquito estaba formado por varios hombres y mujeres y entre ellas dos chicas que parecían ángeles, dos eslavas de cabellos rubios, ojos azules y profundos, mejillas sonrosadas. Con una de ellas, la más atractiva, conversamos en inglés y nos dijo que su compañera era la única que sabía español por que había vivido 9 años en México. Deseé platicar con ella, de su visión de México, quería conocer todo de ella, pero al ser la única interlocutora de su grupo, estaba muy ajetreada intentando localizar al sacerdote para dar alojamiento a su grupo, así que preferí no importunarla.

Otro personaje fue Suni, un sudcoreano que había comenzado a caminar desde la mitad de Francia y su objetivo era llegar a Finisterra. No hablaba castellano así que dependía de la amabilidad de los peregrinos que pudieran traducir sus necesidades a los locales. Suni estaba confundido en Pedrouza, al igual que el resto de los peregrinos, sin saber donde pernoctar, además estaba agotado y ya no podía seguir caminando.

Al final todos pudieron entrar al polideportivo. Pero yo seguía encabronado por los reclamos de los de la fila, además me encontraba muy fresco y al sol todavía le faltaban algunas horas para que se ocultara, y vi como grupos de peregrinos seguían su camino rumbo a Monte do gozo. Me despedí de mi prima y seguí caminando, ahora en solitario.

Durante la víspera había pensado en la Santa Compaña, en las meigas, y había entendido por que las tierras gallegas bien pueden alimentar estas visiones. Al salir de Pedrouza adelanté a un grupo de chicos que alegremente iban también haciendo el camino. Este grupo me hizo recordar los grupos de juventudes católicas a los que brevemente pertenecí durante la preparatoria que hice con los hermanos maristas. Y para no variar, había chicas muy atractivas en el grupo, sobre todo una morena que llevaba unos pantaloncillos cortos que dibujaban un trasero perfecto. Pero pronto me cansé de ellos, de su católica alegría, de sus cánticos y sus gritos llenos de confianza rayando en la arrogancia. Lo patético de la adolescencia es carecer de personalidad y sustituirla con modelos de comportamiento comercial, de glamour televisivo. Así que en un instante sólo tuve deseos de alejarme de ellos, y los visualicé como la Santa Compaña, de la cual tenía que alejarme para que no me arrastraran a sus infiernos. Así que caminé tan rápido como podía. Pero jamás pude adelantarlos lo suficiente como para dejar de oír sus gritos infernales y sus cánticos satánicos.

Y fue así como entré a la tierra Compostelana: huyendo de la Santa Compaña.

Pero el cansancio me forzó en descansar bajo un puente y la Santa Compaña me dio alcance. Y me adelantó. Resultó ser mejor así.

Al llegar a una fuente volví a descansar y un grupo de Scouts italianos descansaron junto conmigo. Y estos Scouts se convirtieron en mis compañeros de camino, de la última milla. ¡Ah! los Scouts, fueron una presencia remarcable en mi infancia y recordé el por qué: el líder, el grupo, los valores cristianos, la cercanía con la naturaleza y la aventura. Mi yo ateo e iconoclasta tuvo que irse de paseo, a cambio de un poco de compañía y apoyo para encontrar un lugar donde dormir antes de la ya muy próxima noche.

Cantaron un par de canciones, charlaban, reían, y yo iba fascinado escuchando su chispeante italiano. Carmine, al parecer el guía, me hablaba en un inglés con mucho acento y se esforzaba por ser atento y cordial conmigo, cosa que he de decir, me complacía.

La tarde caía y no encontrar un lugar apacible para dormir me inquietaba. Finalmente encontramos un camping cerca de las oficinas de la TVG y la TVE. La idea original era llegar a Monte do Gozo, donde hay un enorme albergue para los peregrinos que llegan a la ciudad, pero faltaban algunos kilómetros para llegar, y la noche se cernía sobre nuestros ojos, y las ampollas nos gritaban que parásemos. El grupo de Scouts entraron titubeantes al camping que, para mayores señas, hondeaba orgulloso una bandera de Portugal. Lusistas, pensé, ojalá mi limitado gallego pueda servirme de algo.

Dicho y hecho, tuve que fungir como traductor, aunque de manera muy peculiar: el dependiente insistía en querer hablar italiano, pero que al final no se hacía entender en ninguna lengua, porque ni siquiera a sus pensamientos ponía orden. No obstante, después de muchos dimes y diretes acordamos el precio de cinco euros por cabeza, gracias al hábil regateo italiano. Los Scouts, que no llevaban tienda, se instalaron en una deshabilitada cafetería al fondo del camping, mientras que yo me monté mi tienda en la cual dormí como dios a mis anchas.

A la mañana siguiente, me volví a despertar tarde y los Scouts partieron antes que yo, no sin previamente avisarme. Yo con toda calma desmonté en chiringuito, empaqué, me arreglé y salí en busca de un lugar donde tomar un café y algo de bollería.

Subí el famoso Monte do Gozo. Al bajar me dio gusto ver pintas diciendo “Galiza Atea”, por fin algo de sanidad, pensé. Y finalmente llegué a Santiago de Compostela. Me eché en el suelo de la Plaza del Obradoiro para descansar y tomar el sol, junto con muchos otros peregrinos.

No fue hasta la tarde y después de haber dejado en recaudo mi mochila, cuando me reencontré con mi prima y compañía. Se había registrado en el albergue de Monte de Gozo para pasar la noche siguiente ahí y poder ver el espectáculo del Obradoiro sin preocupaciones de llegar a Coruña. Estuvimos en dicha plaza esperando por horas para ver el espectáculo pirotécnico y de luz y sonido que no decepcionó a nadie.

Regresamos al albergue terminada la exhibición, no sin antes pasar por un bar donde nos zampamos un par de bocatas enormes y yo bebí una cerveza anunciada como 100% gallega, la cual estaba buenísima, estilo de abadía como las belgas.

Al día siguiente regresamos a Santiago a caminar entre las multitudes que querían besar al santo, perfumarse con el botafumeiro o simplemente santiguarse con auga bendita. Regresamos a comer en el mismo bar donde habíamos cenado la noche anterior, ahogando el cansancio con dos buenas botellas de vino tinto junto con una copiosa comida.

Esa misma tarde nos despedimos de I. quien tomaría un camión para visitar a sus amigos en Bilboko, mientras que nosotros tomamos el tren rumbo a Coruña. Hogar dulce hogar.

Bueno, en realidad yo sólo fui a medio dormir y armar mi maleta para irme a La Haya, donde fue la GUADEC 2010. Pero esa es otra historia.

Por mi parte, tengo la intención de hacer en forma y completez el camino francés a Santiago. Realmente es una gran experiencia. Sólo que esperaré al siguiente año que ya no es Xacobeo y evitaré la canícula del verano.

Reporte de actividades de fin de semana

El fin de semana antepasado me pegué como sanguijuela con los amigos de A. y nos fuimos de camping a una playa cerca de Ribeira.

Lo primero que hicimos, una vez instalados en la zona de acampada, fue irnos a la playa, por donde están las dunas de Corrubedo. Ahí hicimos un alto primero para comernos unas bocatas sobre un prado, bajo la sombra de frondosos pinos. Hecho esto, caminamos hacia las arenas de la playa, rebosantes de restos de crustáceos: navajas, ostras, mejillones y hasta centollos muertos enredados en algas.

Una vez que elegimos un lugar, nos echamos a tomar el sol. Increíblemente ¡el sol gallego me quemó! El color mortecino que los nubarrones coruñeses me habían dejado fue rápidamente despejado por el sol del verano que me devolvió mi habitual color.

Por cierto, en la víspera me vi sorprendido por un pimiento de Padrón que me había puesto una enchilada brutal. Algo definitivamente no va bien: el sol gallego me quema y el pimiento gallego me enchila.

No contento con la tostada, me aventuré a meterme al mar. Dado el calor del ambiente, imaginé que el agua del mar estaría tibia y metí los pies. Mis sospechas eran totalmente infundadas: el agua estaba terriblemente fría. Al menos eso no lo he perdido: la sensación de que el agua de mar debe ser tibia.

No obstante todos se metieron a bañar. Y como mi orgullo iba de por medio, dejé previsiones atrás y me sumergí en las aguas del Atlántico septentrional. Creo fue la primera vez que lo hice. Y sí, seguía estando muy fría.

Regresamos al campamento, haciendo un alto antes para aprovisionarnos de algo para cenar. Lo divertido fue que sólo contábamos con un pequeñísimo asador para seis personas. Aun así H. se las ingenió bastante bien para que todos comiéramos a gusto.

Al día siguiente nos levantamos temprano para ir al río Ulla pero esta vez para practicar hydrospeed. Lo encontré más divertido y excitante que el rafting, pero también muchísimo más agotador. Hubo momentos que me llené de vergüenza dado que el monitor tenía que remolcarme por que mis técnica para patalear en el río es bastante ineficiente.

Una vez recorridos los rápidos nos fuimos a pasar la tarde a Padrón. Ahí comimos pulpo a la feira y churrasco hasta reventar (con un par de botellas de tinto malo para remojar el gaznate). Rematamos con un café y regresamos a Coruña.

Ahora, el domingo pasado me fui a Vigo al concierto de Patti Smith, la madrina del Punk. Me decidí a último momento y le pregunté a B. si iría, me dijo que no pero que podía ponerme en contacto con alguien que tenía boletos extra. Y así conocí a X.

Intercambiamos un par de correos. Quedamos de vernos a las nueve de la tarde en Castrelos y también, muy amablemente, me ofreció quedarme en su piso para regresar a Coruña hoy por la mañana. Debo decir que son entre dos horas y media y tres horas el viaje en tren desde Coruña a Vigo. Así que accedí.

El concierto fue agradable. Me dio gusto ver a una mujer de casi la edad de mi padre, remembrando sus canciones más emblemáticas (y ay de aquél impío que me diga que because the night es de 10,000 maniacs).

También muy agradable fue irnos de cañas y tapas antes de que empezara el concierto con M., amiga de X.

Me levanté a las 5:30 am para tomar el tren que salía una hora después. Fui al dentista y me dijo que no tenía caries, sino bruxismo. Joder, yo y mis nervios: si no los somatizo de una forma es de otra. Relájate compadre.

90% transpiración, 10% inspiración

Leyendo el libro en curso encontré una curiosa anécdota: Robert Hooke fue un coetáneo de Sir Isaac Newton, y a pesar de llegar a ser llamado como "el Leonardo de Inglaterra" por su inteligencia y pasión científica, se le toma como un científico menor en la historia de la física.

El caso es que tenía una gran intuición, aunque carecía de la habilidad matemática y la disciplina necesaria para hacer contribuciones científicas reales, y dada estos golpes de inspiración, fue capaz de ver a la gravedad le manera innovadora, muy diferente a como la explicaban los científicos de la época.

Desde los tiempos de Aristóteles, se pensaba que una piedra volvía a la tierra al ser arrojada hacia arriba por que era su estado "natural", tendía a regresar a su lugar de origen y pertenencia. Y este ímpetu no tenía nada que ver con los movimientos de los cuerpos celestes. Sin embargo, desde Galileo, pasando por Copérnico y Kepler, se comenzaron a notar ciertas propiedades medibles y predecibles a estos movimientos, pero nadie atinaba a darles una explicación.

Hooke fue capaz de salirse de la idiosincrasia aristotélica y propuso dos conjeturas: que la fuerza que atraía a los objetos al centro de la tierra, era la misma fuerza causante del movimiento elíptico de los planetas; y que esta fuerza era una propiedad misma de la materia.

Ambas ideas geniales e innovadoras, sin embargo Hooke carecía de la formación y la precisión necesaria para sustentarlas. Eran meras hipótesis y no sabía que hacer con ellas. Por lo que pidió ayuda a Newton.

Hubo un intercambio de correspondencia entre ambos, donde Hooke le exponía sus ideas a Newton, pidiéndole su opinión. Newton se limitó a decir que eran ideas interesantes aunque carecían de evidencia dura que las sustentara.

Tiempo después Newton sacó a la luz, después de mucho tiempo trabajando en el más puro secretismo su Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica. Hooke le reclamó el crédito de sus ideas. Newton se lo negó. Hooke vivió el resto de su vida amargado.

¿Fue injusto Newton? ¡Por supuesto que no! Newton tuvo primero que partirse el cráneo al inventar y formalizar el cálculo diferencial e integral, para luego aplicarlo en la definición formal de masa, movimiento y fuerza y establecer numéricamente las relaciones entre ellos. Para después aplicar estas definiciones en la descripción de la fuerza de gravedad, que encajaban a la perfección con las intuiciones de Hooke.

Esta historia me trajo a la memoria a ciertos doctores y estudiantes de doctorado en ciencias computacionales que conocí durante mis estudios de posgrado. Ellos declaraban a abiertamente que su trabajo era pensar y que no se iban a ensuciar las manos programando, para eso tenían estudiantes de universidad o maestría.

Y aquí la historia nos dice que esas posturas sólo llevan al olvido y hasta a la ignominia.

La ideas, los golpes de intuición, las visitas de doña inspiración de nada sirven si no hay un trabajo arduo atrás que las sustente, que pruebe su validez, que evidencie su peso. Y en computación eso es programando.

La misma crítica bien podría encuadrarse en los arquitectos de software, o astronautas de software, como los llamó Joel Spolsky. Seres que viven en una nube y ven la realidad con un nivel de abstracción tan alto que pierden todo realismo, dejan de ver las relaciones de causalidad entre los elementos de la realidad.

El problema con estos Hookes modernos, es que se les otorga un inmerecido crédito.

0x21

El miércoles pasado fue mi compleaños. Cumplí 0x21 años (sí, está en base hexadecimal). Mi tercer cumpleaños en Coruña. Es increíble cómo pasa el tiempo. Creo que no celebré tantos aniversarios ni en Cuernavaca ni en Monterrey.

Y como en muchos de mis cumpleaños, paso por un periodo de tristeza a uno de alegría. La melancolías son las mismas, las mismas dudas, los mismos temores ¿estoy haciendo lo correcto? Si es así, ¿por qué me siento constantemente insatisfecho? ¿No debí haber tomado las decisiones más convencionales? Por a la vez me increpo mi falta de osadía y atrevimiento para nuevas aventuras.

Las alegrías en igual sentido son las mismas: sentirme aceptado por un grupo de personas que son importantes para mi; sentirme recordado por la gente que está lejos. Esa validación tan necesaria.

Como el año pasado volví a organizar una cena para los más cercanos. Esta vez preparé ceviche. Utilicé rape para ello, que por cierto es un bicho horrible, pero sabe increíblemente bien. Pero así mismo es bastante caro.

Buscando recetas de ceviche por Internet, descubrí que he vivido en el error: el plato no es típico de México, ¡sino del Perú! Aun así cada país tiene su manera de preparación de acuerdo a sus ingredientes locales.

De postre, rescaté la vieja receta que G. me contó a su regreso de Valencia: queso Camembert empanizado con una sábana de mermelada de frambuesa.

Y de beber, lo más mexicano: micheladas. Pero mucho me temo que fue del agrado de la concurrencia. El paladar europeo al parecer está enemistado con los sabores que noquean los sentidos. Y la sal, el zumo de limón, el tabasco y la cerveza les chocó.

No contento con la velada, además ¡me regalaron un par de libros! "Una breve historia de casi todos", de Bill Bryson y "La cultura del terrorismo", de Noam Chomsky. Este último fue toda una conmoción para mi, ya que se pusieron a busca en mi whishlist de goodreads y se dieron a la faena de encontrar la obra. Nada fácil por lo que me dijeron. Recordé los días que recorría la librería Gandhi, frente a la oficina de Dextra, de cabo a rabo, en busca de este libro sin ningún éxito.

Me inclino a pensar que uno no elige los libros que lee. Ellos lo eligen a uno.

También me regalaron té inglés, de Yorkshire, del que me preparé una taza por la mañana del lunes, y está duro. Té para machos. Creo que tiene más cafeína que un expresso.

A. me ayudó enormemente en este pequeño agasajo. Pidió prestado el coche a su hermano para comprar los insumos en el Carrefour, me ayudó a seleccionar el pescado y en la preparación del menú. No sé por qué me causa mucho estrés hablar con los dependientes de las pescaderias, charcuterías y demás. Prefiero evitar en la medida de lo posible interactuar con otras personas y los dependientes de esos departamentos son algo que puedo prescindir simplemente comprando lo ya empacado.

El domingo por la tarde había un clima excelente y salí a la playa del Orzán, y en el paso marítimo me senté a leer, a tomar el sol y a deleitar la pupila. Por momentos compartí banca con viejecillos que buscaban esconderse de los rayos del sol mientras recuperaban sus rodillas.

28 June, 1:31pm

Aunque decía Jung que la significación de hechos aislados como coincidencias no es más que eso: suposiciones subjetivas sin ninguna relevancia real, a veces la secuencia de eventos resulta tan sorprendente que hasta parece planeada por alguna ubicua consciencia ajena a nosotros.

Me ocurre seguido con los libros o con las películas: llegan momentos en que algún título comienza a sonar a mis alrededores, primero como una tímida referencia que atrae mi atención, pero luego las citas se vuelven más y más frecuentes, hasta que su temática llega a un punto de masa crítica, y algo mágico ocurre, sin proponérmelo, sin buscarlo, sin esforzarme más que lo que la mínima curiosidad impone, dicha obra llega a mis manos.

Pues ésta ocasión ocurrió pero con un concepto: Pecha Kucha.

Esta es la historia: Gracias a la referencia de un compañero de trabajo, llegué al blog de un astrónomo británico. Me gustó no entender nada de lo que él comenta, así que lo sindiqué en mi RSSReader. Todo aquello que es poco trivial y hasta incomprensible tiene un tanto de excitante, como una caverna o una casa abandonada que sugiere tesoros y seres mágicos. En una de sus entradas, habló sobre su desvirginación Pecha Kucha. Y me llamó mucho la atención de este formato de presentaciones. Tanto, que puse un tweet al respecto.

Dar charlas informales en conferencias de hackers ha sido una de mis actividades más terroríficas como gratificantes de mi vida profesional. Y entiendo perfectamente lo que es la muerte por PowerPoint y lo mucho que hay que practicar y trabajar para evitarla. Y lo vergonzoso que es cuando le ocurre a tu público, que amablemente fue a escucharte y tú los acribillas con insípidas transparencias que nada dejan, nada transmiten.

Formatos como el lightning talk, o este de Pecha Kucha, fueron ideados precisamente para ir al grano, limitar las diapositivas a un mero apoyo visual, con un tiempo de exposición claramente delimitado: 20 segundos cada una. Y es una maravilla.

Pues me encontraba en tal estado de curiosidad por el  Pecha Kuckha, cuando de rondón, sin buscarlo ni pretenderlo, Berto me dice por IM "¿Quiéres ir a una Pecha Kucha night en el Domus?". Sí, esa tarde sería el partido entre España y Chile, pero eso era mucho mejor ya que habría menos gente... bueno, no fue así: contra toda expectativa ¡el lugar se abarrotó!

Las presentaciones fueron sobre caricaturistas, diseñadores de ropa, fotografía, arquitectos, músicos, dibujantes de cómics, y hasta divulgadores científicos. Me encantó. Me fascinó. Sobre todo un fotógrafo de cajas musicales, quien, mientras se desplegaban sus fotografías ¡se puso a cantar cual karaoke! Increíble. Me gustaría mucho imaginar cómo sería una charla de informática con un formato rompedor, más tipo Pecha Kucha, con contenido e impactante. Tal vez para decir más hay que hablar menos.

Dicen que cuando el alumno está listo, el maestro llega; que el universo conspira para que logres tus objetivos; que la vida te da lo que le pides... pero tal vez todo eso sea sincronismo puro y más bien la curiosidad abre nuestros ojos y así somos capaces de ver las oportunidades que el mundo constantemente nos ofrece. La belleza siempre está ahí, solamente hay que tener los ojos para verla.

20 June, 6:33am

  1. As leis fundamentais da estupidez humana. Carlo M. Cipolla. (01/29/2010 - 01/31/2010)
  2. The hitchhiker's guide to the galaxy. A trilogy in four parts. Douglas Adams (01/01/2010 - 03/06/2010)
  3. Vida y destino. Vasili Grossman (03/06/2010 - 06/20/2010)

Quisiera comenzar esta entrada con tema musical: el himno nacional de la Unión Soviética.

Es un himno poderoso, emotivo. Francamente a mi me gusta mucho. Aunque ya me sonaba de antes, no fue sino hasta el concierto de Emir Kusturica cuando se quedó asentado en mi consciencia como tal. Me causó mucha impresión como los jóvenes estudiantes de la Universidad de Santiago, seguramente de alguna facultad de ciencias sociales, cantaban el himno a voz en cuello y levantaban la mano derecha. Al parecer el espíritu de la Unión Soviética sigue vivo en muchos corazones.

Tres meses me costó leer este libro. Un libro enorme. En mi edición tiene más de mil cien páginas. Son una serie de historias desgarradoras que giran alrededor del sitio de Stalingrado, pero desde una perspectiva más amplia, orbita sobre la difícil relación entre un pueblo valiente y sufrido, y un estado totalitario, construido a partir de un sueño, forjado a través de purgas fanáticas.

Mientras leía sus páginas, mientras observaba las vidas del físico nuclear Shrum, llevado al ostracismo por la envidia de sus colegas, elevado luego a la cumbre por el toque de Stalin y el interés del Estado, no por su felicidad, sino por el desarrollo de la teoría atómica; sobre Krimóv, soviético ejemplar convertido en preso político en el Lubyanka por el interés de un Estado en elevar a calidad de héroes mitológicos a ciertos mártires de Stalingrado; sobre seres humanos convencidos de una Unión Soviética grande y poderosa, consumidos por este mismo Estado, me imaginaba la pintura de Goya: Saturno devorando a su hijo.

Los cameos sobre los alemanes, la capitulación de Paulus, los jefes en los campos de concentración, los ingenieros de las cámaras de gas en los campos de exterminio, gente normal, de campo, de ambiciones tan humanas, convertidas de pronto en monstruos sedientos de sangre por otro Estado, por otro sueño desvirtuado: el Nacional Socialismo.

Hoy por la mañana, al terminar del libro, cavilaba sobre cuáles eran los límites del Estado. Por una cuestión casi de fe, estoy convencido de que un Estado es necesario en la sociedad. Sin embargo es difícil establecer salomónicamente una clara frontera entre el poder del Estado y el poder del Inidividuo. Y recordé el TED talk de Philip K. Howard: four propositions for simplifying US law. En nuestro ímpetu por establecer el orden y mantener el control social, creamos más y más leyes que al final es imposible hacer algo sin violar alguna ley. Y la solución es un tanto volver la mirada hacia el anarquismo y volver a creer en la buena voluntad y buen juicio del individuo.

Pero un Estado realmente democrático, que confía en sus ciudadanos, sólo puede ser posible, como siempre hemos dicho, fundado en una sociedad educada en los principios de la libre cátedra.

eco

Aquí no hay novedades, pero aquí y acá, sí.

7 June, 4:40am

Los hechos de violencia en México cada vez me parecen más aterradores, acusados precisamente por una negligencia gubernamental/jurídica que roza casi en la anarquía. No estamos definitivamente en los niveles de Haití o Somalia, pero esa frontera no me parece tan lejana, por lo menos para mi, desde los ojos de un emigrado.

Me causa especial tristeza la actitud de la mayoría de los medios de comunicación que censuran las notas más ominosas y en su lugar poner pornografía suave. El Univeral es el principal ejemplo. Recuerdo que cuando El Reforma por Internet se hizo de paga, la mayoría de los lectores se mudaron al primero, y lamento mucho que esta editorial no haya capitalizado esto de manera correcta. Las notas de qué actriz porno está más buena tiene mayor espacio que el desmoronamiento de las instituciones.

Así que he optado por otros medios informativos. Y sí, twitter se ha convertido en una muy buena herramienta. Claro, no es una fuente confiable, basada en la técnica del rumor, con muchísima paja y desinformación, pero es muy posible encontrar perlas tamizando un poco.

Por ejemplo, en twitter leí una referencia a una nota de un poco conocido diario de Tabasco donde explicaban el caso Paulette Gebara de manera muy plausible: Paulette Gebara fue asfixiada por el amante de la madre. Pero claro, nada confirma esta explicación, salvo el silencio mismo de las autoridades y el carpetazo del caso.

Para caso del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, encontré otra explicación que se mueve muy apetitosamente por la teoría de la conspiración: (lamentablemente ahora no encuentro la liga) Que fue secuestrado por los Zetas, para, además del multimillonario rescate, exigir al gobierno la liberación del Z-40, Miguel Treviño Morales, quien supuestamente fue capturado y mantenido en secreto por el ejército.

Y así para los demás escándalos social/políticos. ¿Qué debe hacer una sociedad cuyas instituciones están podridas desde la raíz? No creo que la respuesta está en los movimientos armados, son cosa del pasado. La razón y la participación ciudadan lo es. Ojalá podamos comenzar con lastres como la Secretaría de la Educación Pública.



1 June, 4:10am

El fin de semana pasado fui a mi quinto summit de Igalia. Fue en la playa Patos de Panxón, en el Concello de Nigrán, Provincia de Pontevedra, muy cerca de la frontera con Portugal.

Todos y cada uno de los summits tienen algo de especial, diferente, sorpresivo y este no fue la excepción. El estreno en esta ocasión fue el primer empleado no hispano parlante de Igalia: M., de San Francisco. Podríamos argüir que P. fue en realidad el primero, pero habiendo radicado por varios años en Barcelona, ya entiende bastante bien el español, aunque siempre haya dicho que no se siente a gusto hablándolo. Así pues, este fue el primer summit donde todos nos aplicamos en hablar inglés. Claro, si M. no estaba cerca, no había razón de forzar la tuerca.

La otra sorpresa fue el lugar: la residencia de tiempo libre de Panxón. Como la página informativa lo dice, las residencias de tiempo libre son "instalaciones vacacionales dirigidas a los trabajadores... Estas instalaciones pueden ser utilizadas también por otros colectivos como grupos juveniles, jubilados, etc.", donde la palabra jubilados debería estar en negritas y cursivas, ya que el lugar estaba invadido exclusivamente por viudas y viejecillas. Si alguna vez temí por mi integridad y privacidad, esta fue una de esas ocasiones. Hordas de viejecillas mirando con ojo alegre a tímidos hackers que sólo deseaban jugar a la cartas y caminar por la playa. Y cómo bien dijo L.: "a este lugar uno viene a enterrar su libido". ¡Y vaya que sí! Nunca creí que rodeado de tantas mujeres, lo que menos se podría pensar era en sexo.

El viernes jugamos, como dicta la tradición, póker. Pero como C. había marchado a Helsinki, no tuvimos fichas para jugar profesionalmente. Así que tuvimos que improvisar: encontramos un dominó infantil con figuras de frutas, vaquitas y borreguitos, y ese fue nuestro capital de juego.

El sábado por la mañana la pasamos entre charlas sobre Igalia, sobre un proyecto sobre Firefox y Evince, y un gran charla de D. sobre el año que pasó en Hong Kong. Por la tarde salimos a caminar, subimos un cerro y disfrutamos de la vistas. Pero apenas regresando, por la esquina del geriátrico, no topamos con la inauguración de un bar cuya particularidad era que toda la cerveza ¡era gratis! Mal negocio para un bar al que le arriban un veintena de programadores de software libre. Además el bar era al descubierto, con una vista a la playa impresionante. La tarde cayó al pie de las islas Cíes, las cuales servían de telón para nuestra borrachera.

Al día siguiente había que levantarse temprano para ir a otra playa donde haríamos piragüismo y catamarán. Primero anduve un rato en el kayak, fue divertido pero muy cansado, además me tomó un tiempo entender como hacer más eficientes los palazos en cuestión de giro y desplazamiento. Pasado un rato y con los hombros agotados, decidimos hacer un abordaje y tomar un catamarán por la fuerza. Fue la primera vez que tomé una embarcación de vela y fue divertidísimo. La cosa no es sencilla, hay que saber la dirección del viento, entendiendo que con el movimiento se crea un viento aparente que puede engañarnos a la hora de izar; conocer el ángulo muerto y cómo salir de él ya sea al virar o al trasluchar, el uso del foque y de la mayor. Rato después me animé a tomar el timón, lo que es otra ciencia: no se puede navegar por viento de manera lineal, hay que zigzaguear si el viento no te es favorable. Fue una nueva y divertida experiencia para mi, un chico de interior.

Hacía un poco de calor y con la navegación me había mojado un poco, así que me envalentoné y por primera vez me bañé en las aguas del Atlántico gallego. ¡Qué pinche fría está el agua! Fue todo un desafío atreverme a sumergir la cabeza, pero lo hice.

Y regresamos a casa.


echo

Como últimamente escribo poco, ahora sólo me limito a hacer eco de lo que digo en otros lados: Communication skills

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra

Ayer fuimos a Santiago de Compostela al concierto de Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra. Me encantó. La música trepidante, el vocalista incansable, el ambiente energético (guiño-guiño)



Háganse un favor a ustedes mismo y escuchen su música, que ahora mi tarea es ver sus películas.

2 May, 3:02pm

Hace uno días, mientras caminaba por la mañana al la oficina, me puse a pensar sobre el orgullo con que los estadounidenses de izquierdas celebran a su país como el arquetipo del melting pot. Y pensé en España. España ha albergado a homínidos desde hace más de un millón de años, ha recibido a celtas, griegos (si aceptamos que los argonautas llegaron al extremo occidental), vikingos (solía asolar las costas norteñas), cartagineses (Anibal pasó por la península en durante la segunda guerra púnica), romanos (hasta hubo un emperador oriundo: Trajano), suevos, visigodos, etc. Posteriormente, los árabes conquistaron gran parte del territorio por casi 700 años. Luego fueron lo primeros en establecer colonias en América, y una característica notable de los ibéricos, a diferencia de los colonizadores protestantes, no le hacían asco a las nativas. Tampoco debemos olvidar las colonias en Asia como Filipinas.

No, Estados Unidos, sólo aspira a ser un melting pot, pero sigue un país de grupos éticos aislados, disputando la mayoría de su minoria. La integración cultural y racial, es sólo una bonita intención, pero sin ninguna disposición por parte de estos grupos.

En cambio, personalmente encuentro en España un reflejo más fiel de éste concepto. Un verdadero melting pot tal vez sólo sea resultando de cientos de años de integración, donde el sentido de origen se funde con el sentido de pertenencia. El recién llegado se integra a la sociedad, pero de manera activa, introduciendo su idiosincracia, su cultura a esta sociedad, que reacciona a ella y la asimila.

Estoy casi seguro que España no será el único ejemplo. La integración en Asia o más interesantemente en Oceania, debe ser también digna de observación.

Pero viendo la historia, me surge la pregunta, ¿el melting pot es resultado de un encuentro violeto, impositivo, donde una cultura se impone y la otra se subleva? Eso es algo por ver. Estados Unidos tiene menos de 300 años de existencia, mientras que la invasión árabe duró 700 años y las colonias en América 300 años. Con el tiempo veremos cómo se logra esta inevitable (¿¿??) integración de la humanidad.


25 April, 2:08pm

Siempre tengo ideas para este espacio. Voy caminando por la calle o estoy viendo alguna película y siempre emerge alguna idea para el blog y pienso "ahora que esté frente a la portátil, escribiré". Pero siempre lo olvido. Surge algo que distrae por completo mi atención y justo ahora, que tengo el tiempo y el ánimo necesarios para escribir, no recuerdo ningunos de eso chispazos de inspiración.

¿Qué decir? Da igual. Yo no escribo para entretener. No me debo a mis lectores, sólo a mi mismo. Aunque definitivamente me gusta que la gente lea lo que escribo y me lo haga saber y tenga su propio punto de vista. Sí, es rico y halagador. Pero no quiero que se vuelva mi motivación. Escribo por que me gusta escribir. Escribo por la sencilla razón que puedo hacerlo.

Estas últimas semanas he visto varias películas. Por ejemplo vi Precious; me encantó. Ayer vi Paris, Texas; excelente película. La semana pasada fui al cine a ver Alice in wonderland; digna película de Johnny Deep. The pianist, una maravilla. Y finalmente Who's afraid of Virgina Wolf? y The manchurian candidate las dormí bastante bien.

Por el frente de la lectura estoy leyendo Vida y Destino de Vasili Grossman. Es un mamotreto de más de mil cien páginas. Pero está muy interesante. Gira principalmente alrededor de la batalla de Stalingrado, narrada alrededor de muchos y muy variados personajes, que es capaz de marear a cualquier lector: prisioneros de guerra en un campo de concentración nazi, un científico nuclear que pierde a su hijo adoptivo en Stalingrado, soldados tanto alemanes como rusos apostados ahí también; prisioneros políticos en los campos del Gulag, mujeres que esperan a sus hijos, amantes y esposos que regresen de una batalla que se alimentó de ellos: 2 millones de muertos en total.

Sí, la batalla de Stalingrado fue la que marcó el destino de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Sí, fue el Ejercito Rojo el que derrotó a la Alemania Nazi. No, no fueron los gringos ni los ingleses quienes liberaron al occidente del Nacional Socialismo. Sólo un monstruo puede destruir a otro monstruo. Solamente un Estado totalitario tiene la carne humana necesaria para alimentar la máquina de guerra necesaria para destruir a otro Estado igualmente totalitario. Y eso es lo que más me gusta de ésta novela: señala con marcador indeleble las atrocidades del Estado al mando de Joseph Stalin. Cómo la gente, de dientes para afuera, dice alabar al régimen bolchevique, aprobar con el puño cerrado y el corazón abierto la cruel deskulakización, y sin embargo, despreciarse a sí mismos por aceptar esa deshumanización. Su causa no es la del régimen, es la mera supervivencia. "¡Ni un paso atrás!" demandaba una burocracia atrincherada en El Kremlin de Moscú. Y la gente simplemente dejaba la piel en la primer batalla llevada a cabo en una ciudad en ruinas, calle a calle, muro a muro.

Un amigo me dijo una vez, "los gringos perdieron la guerra de Vietnam por que se cansaron de matar charlies". Podría decir lo mismo de los alemanes: perdieron la guerra porque se cansaron de matar rusos.

Es triste ver las noticias en los noticiarios españoles sobre México: el narco estableciendo el terror y menguando al estado. Sé que no todo es así, que eso no lo respiras ni lo ves en las calles... pero tampoco significa que sea mentira.

Viaje a México 2010

¡Gracias a todos!
Boda de Lety y Ugly - Guanajuato




La Media Luna - San Luis Potosí







El puente de Dios - San Luis Potosí




Prismas basálticos - Hidalgo







Santa María Regla - Hidalgo

16 March, 9:13am

27 horas después en casa de mi padres. Salí el viernes pasado a las 5am de mi piso en Coruña, tomé un taxi que me llevó al aeropuerto de Alvedro. Volar intercontinentalmente requiere de virtudes insospechadas: tener una constante sensación de urgencia y a la vez tener la paciencia de Job. Y con esa misma paciencia esperé a que abrieran las ventanillas de Spainair. Un café sirvió de lubricante de las manecillas del reloj. Luego pasar por el arco de seguridad. Tantas veces mis huesos han sido escrutados por esos dispositivos que ya los tengo bien calibrados y puedo pasar de manera tan diáfana como un alma pura por las puertas de San Pedro. El problema siempre es la paciencia, paciencia por aquellas almas que les pita el arco por más oración y ayuno impuesto.

Y así volé a Madrid. Y esta vez volví a llegar a la terminal 2. Lo que es un coñazo por que estoy acostumbrado a la T4, conozco sus reflejos y sus cadencias. La T2 es terreno ignoto, y la premura lo trocó en pesadilla. Tuve que salir de la zona de tránsito, subir a la ventanilla de Air France, y sacar mis nuevos billetes: Madrid-París, París-México. Qué asco: París. Al menos mi equipaje ya iba en el proceso, lo cual no es menos preocupante, ya que cuando me perdieron mis maletas, fue en una situación como esta.

Otra vez pasar por el arco. En Barajas, T2, la puerta de accesso E: sólo un arco habilitado. Pero me sentí afortunado: había alcanzado y rebazado a un contigente de jubilados. De nuevo la transición urgencia-paciencia. Otra vez hacer cola. Ubiqué mi puerta de embarque y a esperar. El avión iba lleno. Me tocó junto a un jovial profesor de universidad, radicado en Alemania, con quien charlé sobre las amenaza a la privacidad que implican Google y Facebook.

Ahora en el Charles De Gaulle. Desembarcar, ubicarse, buscar destino, correr. Esta vez tuve que cambiar de terminal y para ello hubo que tomar un bus. Mi alma fue otra vez escrutada por la pupila omnisapiente del arco. Me estaba meando. En cuanto vea mi puerta de embarque a la distancia, buscaría unos servicios. Así fue. Cuando salí aliviado y distendido, caminé lentamente hacia el final de edificio, donde se divisaba mi puerta de embarque. Vi a una chica agitando los brazos al aire. ¡Joder! Estaban cerrando el embarque. Corrí.

Ubiqué mi asiento: en medio de dos tíos. Mierda, once horas rodeado de testosterona. Bueno, en realidad es mucho mejor que con la señora gorda dos asientos adelante. El tío que le había tocado a su lado rogó para que lo reubicaran. La señora, apenas crucé a su lado, sudaba a chorros y jadeaba. Ya en mi asiento, el chaval que me tocó a la derecha era de maneras afables y discretas, en cambio el de la izquierda, era un teutón inmenso, nervioso, agitado, moviéndose constantemente, y no hablaba, sólo mujía con enfado a la menor petición.

Un par de veces el chico de la derecha, me pidió salir a estirar las piernas, mientras el teutón dormía. Yo volteaba precupado "I won't disturb him. I don't wanna be beaten in a flight", mientras nos cagábamos de la risa. Pero al final lo despertabamos y de un bufido lleno de fastidio nos dejaba salir a caminar al pasillo.

Ví un par de películas. La más relevante fue An Education. En primera por que me enamoré de Carey Mulligan, en segunda por la historia (me encantó, me conmovió) y en tercera por una frase al final "One of the boys I dated, and they were boys, suggested that we go to Paris and I said I'd always wanted to see Paris. As if I'd never been!". ¡Sí! ¡esa es la actitud!

Mi problema con los vuelos intercontinentales son las últimas 3 horas de las 11 que dura. Ver el mapa como vas recorriendo de norte a sur a los Estados Unidos, y sentir que el avión no avanza cuando pasa de Chicago a Cincinatti. Como no podía dormir, me noqueé con tres cervezas y un tintorro.

Finalmente aterrizamos en el AICM. Salí del avión fastidiado, acalorado, con ganas de llegar a un destino, sin importar cuál. En el gusano noté a una chica rubia, chaparra, tetona, súper delgada, cara de caballo, desproporcionada a todas luces, de ojos exageradamente grandes y claros. Hablaba a gritos: "¡La gente se nos debía quedar mirando raro por que a todos que los que pasaban les decíamos hors!" Yo supongo que decía hors, en francés, pero tal vez sólo escuché mal. Pensé "Otra niña pija pendeja. Dios, dame paciencia." Salimos lentamente del gusano, ya que agentes migratorios iban revisando el pasaporte al salir. Sí, yo tampoco entiendo esa tontería.

Luego pasar migración. Por suerte, en esta ocasión había poca gente. Pasé al módulo y el funcionario mientras me sellaba el pasaporte, detuvo su trabajo, por voltear a ver a la chica desproporcionada y de sonrisa fingida, y exclamarle con zalamería "¡adiós Anahí!". No pude contenerme y me cagué de risa para luego preguntar "¿esa pendeja es Anahí?", "sí ¿tu crees? viene en el vuelo de París ¿no?", "sí... no mames güey, de verdad que la televisión hace milagros". No sé si escuchó mi conversación con el agente migratorio, pero al salir, me crucé con ella y su séquito de lacayos y cruzamos miradas, la suya no era muy amigable que digamos.

Fui por mi equipaje. ¡Sí! ¡llegó! Pasé por la declaración fiscal, me tocó verde en el semáforo y salí. Ahora a tomar el bus que me llevaría a Celaya. "No hay joven. Sólo a Querétaro", declaró el expendedor de los billetes. Ni pedo. En Querétaro transbordaría, nada del otro mundo. Otras cuatro horas más de viaje.

Puse mi SIM de Telmex en mi N900 y ¡funcionó!

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