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June 2006¡me voy a volver loco! ... a riesgo de no estarlo yaAyer una repentina llamada telefónica ha roto mi pequeño orden. Llegué a Monterrey con la intención de establecerme, irme lejos de mi hogar, en una empresa desconocida para mi, en algo que nunca había hecho. Tenía consciencia de una ínsipida existencia: juntar dinero para pagar la deuda y buscar otra cosa. Llegó esa llamada, justo dos días antes de mi cumpleaños.
En este momento me estoy enterando que todo el ajetreo terminó. Decidí libremente la decisión menos libre posible. Yo siempre dije que no seguiría el camino de los mediocres, de los timoratos, pero en realidad siempre me he aferrado a él con una hipocresía sorprendente. Tengo ánimos de largarme, de caerme buscando el cielo. Toda decisión significa una renuncia. Toda decisión se toma con información incompleta e inexacta. Lo único con que contamos para tomar decisiones es nuestra libertad e inteligencia. El inhibidor por excelencia de la libertad es el miedo. El inhibidor de la inteligencia es la ignorancia. Cada uno es arquitecto de su destino. ¿Qué tiene la mediocridad que nos seduce tanto? La banda sonora de mi vida adulta: A heart that's full up like a landfill, a job that slowly kills you, bruises that won't heal. You look so tired-unhappy, bring down the government, they don't, they don't speak for us. I'll take a quiet life, a handshake of carbon monoxide, with no alarms and no surprises, no alarms and no surprises, no alarms and no surprises, Silent silence. This is my final fit, my final bellyache, with no alarms and no surprises, no alarms and no surprises, no alarms and no surprises please. Such a pretty house and such a pretty garden. No alarms and no surprises, no alarms and no surprises, no alarms and no surprises please. You live you learnIs better face the true, as terrible as it gets, rather than live a lie, because with the true you can choose with freedom. -- myself
Hechos:
Nota mental: Sí, CMM al final de cuentas es una mamada, pero parece que sí funciona en la automatización del desarrollo de software. Me parece que se basa en el principio de la división del trabajo: fragmenta las operaciones a las mínimas independientes, asigna un conjunto de esas operaciones a un empleado, y sacas la chamba en tiempo y "en forma". Esto incrementa en mucho el costo de desarrollo, pero da más certidumbre. a'i pa'la otra joven
notas rápidasNo tengo mucho ánimo de escribir, pero en honor a la disciplina y a los blogfans, haré un pequeño ejercicio de notas rápidas.
sinfonolas sinfónicas afónicasEl fin de semana estuvo ajetreado. Fue cumpleaños de un tío, Gerardo, y su esposa, Liliana, organizó una fiesta sopresa para la cual hasta mi madre y mi hermano vinieron. Pues bien, terminé mis labores de oficina (que flojera me doy yo mismo con esta frase) y mi hermano llamó para avisar que ya habían llegado. Se vinieron en el carro de mi carnal y la tía Tata junto con la prima Laura Elena se pegaron a la comitiva.
Ellos llegaron a la habitación del hotel donde se estaba preparando todo, para que Gerardo no los viera y pillara la sorpresa. Yo llegué unos momentos después. También había venido de Celaya, pero por su cuenta, el tío Héctor. Él también tuvo que recluirse un rato en el hotel. Todo se organizó en la terraza del hotel (que curiosamente esta a la vuelta del hotel donde me quedé yo al llegar a Monterrey hace dos semanas). En todo este tiempo que tengo aquí yo no había visto a la familia de Gerardo, simplemente porque no me nacía ir a visitarlos. No fue hasta que renté el departamento, les tiré una llamada. No se de donde o por qué razón, pero no me siento en confianza cuando estoy con ellos. No ahondaré más. Pues bien, estabamos ahi en la terraza, esperando a Gerardo. Al cuarto para las diez de la noche hizo su aparición con su esposa. Hubo cerveza, entre otros alcoholes que no son tan de mi agrado, y mucha comida. Después de la comida, mis primos, sus hijos, José Fernando y José Gerardo (creo que faltó un José Arcadio), presentaron unas diapositivas con fotos viejas de su papá, y con mensajes de agradecimiento. Pensé sobre la paternidad. Sí, comparé la relación que tienen mis primos con su padre, y la mia con mi padre, y me puse a pensar como querría ser yo como papá. De nuevo caigo en pensamientos que me espantan. Sería más ortodoxo pensar en el suicidio o en el fin del mundo. También, Lizzie, la hermana mayor de Fer y Yayo, mandó un video desde Alemania, donde ella está cursando alguna materia de su carrera. Gracias a Dios había cerveza para superar este trago amargo de la demostración filial de cariño, y me puse a conversar con unos señores que también aterrizaron en la mesa donde estaba Ricardo, mi hermano, Laura Elena, Yayo y sus amigos de la preparatoria. Hablamos de política y se mostraron muy entusiasmado con mi verdad de perogrullo: "Independientemente de las intenciones originales, el poder siempre corrompe. De ahi la importancia de la democracia, que es un sistema de pesos y contrapesos, donde el poder se reparte de manera contrapuesta. El resto, es la eterna vigilancia." La fiesta terminó en la madrugada del sábado. Me echo aventón Ana Díaz, la mamá de mi prima Ana, actualmente separa de mi tío Raymundo, que por eso mismo, me resultan más amistosas. Creo que aquí puedo expresar una conclusión: "Las personas que presumen su felicidad son fastidiosas, porque en el fondo o son hipócritas o nos generan envida.". Llegó entonces el sábado. Me fui a la casa de Gerardo, la nueva, a la que nunca había ido. Es una casa grande, bonita, con un BMW de dos plazas en la puerta, un agradable y espacioso jardín. Estaban desayunando cuando llegué y me dispuse a comer la ración ofrecida. De rondón, Liliana me dijo que me daría una mesa, una vajilla y probablemente un ventilador que les sobraba. Una gran sonrisa ocupó mi rostro. La neta es que una mesa sería el gran alivane de mi vida, y parece que ser que viene con todo y sillas... esas cosas andan arriba de los 2000 pesos. Me recriminé yo mismo por ser tan inquisidor con ellos. Gerardo nos mostró unas pinturas que mandó hacer junto con un vitral con los escudos heráldicos de los Leal y los Rivadeneira. Después fuimos al "ranchito". En realidad en un terreno que tienen en un lugar que se le conoce como "el ranchito". Cerca del terreno pasa un rio, y tienen una cuatrimoto, una cama elástica para brinca, un pinpon. Y ahí estuvimos Ana, mi prima, José Luis, su novio, Raymundo, su papá, Gerardo, Liliana, mi madre, tía Tata, Lauris, mi carnal y yo, junto con una pareja y sus hijos chicos que no recuerdo su nombre, pero son parientes de Liliana. Lo admito abiertamente, me la pasé muy bien. De regreso, después de rogarle a mi hermano, me dejaron en mi departamente junto con el estéreo que se trajo mi carnal y que había decidido donármelo. ¡hurra! ya puedo oir la radio. Encontré una estación que transmite pura música clásica. La tarde caeOtro día sin mucho que escribir. Estoy tratando de recordar algún evento digno de ser nombrado. En realidad no lo hay. Es posible que mis exigencia sea demasiada alta.
Tal vez ayer valga citar aquí cuando, después de salir, me aventuré a cenar en un nuevo lugar sobre el callejón Morelos, donde me sirvieron una cantidad ingente de carne que me bloqueó mi apetito hasta este momento, todo por 60 pesos. Sí, fue demasiada carne para mi. Ahora muero por un poco de fruta o verduras. Me falta buscar una mesa para el piso. Me faltan varios trámites hacendarios. Me falta dinero ¿cuándo llegan las quincenas? Me falta una buena conversación. En la víspera me he ido a comer/almorzar con Adrián, el chavo que había conocido en la escuela de verano de robótica en Guanajuato el año pasado, y que ahora me lo he encontrado en Monterrey. Él también sale comer y conocía un lugar de comida rápida cerca del consulado estadounidense. El ambiente en el lugar es de paisa, el olor a emigrante, la múscia del indocumentado. Un plato de comida y un refresco por 30 pesos. Por esa cantidad de dinero, en la fonda a donde ibamos a comer en Cuernavaca, era más generosa, al menos había 3 movimientos. El problema con Adrián es la conversación: es un silencio perpetuo. Sin embargo creo que sería más tolerable el silencio a la plática forzada y salamera de Salvador. Necesito un tabaco. entre la brevedad y la frioleraMis días transcurren con algunas fricciones cerebrales, totalmente inconexas e insustanciales: 1) Hacer una prueba de concepto del DAO. 2) Conseguir una conexión a Internet el departamento a toda costa. 3) Terminar los malditos cursicursos de capacitación sobre CMM. 4) Leer, leer y leer.
Sobre el punto 4 estoy totalmente obsesionado con la lectura de El nombre de la rosa de Umberto Eco. Me está enamorando su narrativa gótica, en una historia muy a la Sherlock Holmes (hasta Basquerville es británico), en un marco historio de un medio evo que finalmente se comprende, y que de eso de oscurantismo pues no es tan justo que digamos. Pero yo quiero DAO con PGSQL, lástima que sin inet hay poco qué hacer. 3-1
Ahora me urge otro libro... es que no tengo tele y como no tengo con quien hacer hijos, pues los libros son la tercer opción. Humberto Eco me ha estado guiñando el ojo desde hace unas semanas. Acabo de colgar un artículo que recién terminé sobre unas ideas que han rondado en mi cabeza desde hace varias semanas. la montaña rusaHay altas y bajas, y estas pueden pasar en minutos.
En la mañana salí y me fui a desayunar al Sanborns (mala constumbre que ya me gustó) y noté que no traía mi badge recién entregado. El pedo del desarrollo de software corporativo son las medidas de seguridad. Precisamente ayer había indús y gringos revisando las cámaras de vigilancia, los sensores de humo, los extinguidores, el acceso a las oficinas, para no mencionar todo lo relacionado con la red basado en VPN, túneles y Kerberos. Y pos no encontraba mi badge, y me lo acababan de dar. Regresé al hotel, moví todo en la habitación de un lado a otro y de mi bagde nada. Hize memoria del día anterior, no hallaba dónde la había perdido. Me resigné. Llegaría a la oficina, diría que lo había perdido y aceptaría estoícamente el castigo. En mi cabeza pasó la idea del despido y la asumí. Llegué pues a la oficina, y no fui directo con el sysadmin, sino que me senté en mi workstation, me hize guey un rato y fui con Sandino a que me recomendara algo. Sólo dícelo a Pedro. Y lo hize. No pasó nada, sólo me dijo que haría el trámite de cancelación del pasado y la solicitud del nuevo. Respiré. De mi tío no tuve noticias. Así que la operación del arrendamiento se postergó para mañana. Hoy es mi última noche en hotel. Mañana será mi primer día en el deparrex. Hoy hize mi desplante. Qué querían, se puso de pechito: ayer Rogelio me pidió que hiciera una lista de aplicaciones portables al sistema que usara GTK+. Hoy hize una rápida y se la envié a Sandino. Me rechazó 3 y aceptó 2. Y una jaló a la primera en el cross compiling. Nos sentamos y comenzamos la migración en forma, ante la mirada atónita del resto del grupo, quienes ya tienen al menos tres meses trabajando y aún no comprenden el proceso de cross compiling y mucho menos programación con GTK+. Y así quedé como el guey que con menos de una semana ya hacía cosas que ellos aún tenían problemas por comprender. Sin embargo me faltan 133 horas de cursos en línea... ¡qué hueva! La semana que entra me dedicaré a eso y dejaré los desplantes a un lado. Así que entré temiendo el despido y salí con egómetro desbordado. La montaña rusa. Si tuviera una buena autoestima, esto no sería notorio, ya que con subidas o bajadas, mi autoimagen sería idéntica. ¿Ya empezó el mundial? ¡ya tengo casa!Me desperté con mucho sueño y cansancio, no me recuperaba por completo de las caminatas pasadas. Pero me desperté y me fui al Sanborns que está a unas cuadras del hotel, frente al tunel de Loma Larga. Por su aire acondicionado decidí que fuera mi base de operaciones. Compré el periódico, desayuné, hize mi hoja de rentas candidadas y me fui a los teléfonos públicos de ahí adentro, Once llamadas telefónicas y todo parecía igual que ayer. En una llamada vi que la dirección esta bastante cerca del trabajo y del Barrio Antiguo (zona de bares de Monterrey), el tipo que escuchaba confiable y hice cita para ver el departamento una hora después. Fui como lo acordado, vi el departamento y ¡oh maravilla! un bonito departamento. Sin amueblar, pero amplio, limpio, con tarja y boyler, recién remozado el piso y ¡con teléfono! El precio... sí, está elevado, así que albergo la posibilidad de compartir con alguien en un futuro próximo.
Decidí no pensarlo mucho y dejarme llevar por la sensación de comodidad que me embargaba el lugar y lo tomé, así, arrebatadamente. Fuimos a su oficina (el arrendatario trabaja para un banco) y llenar papeles. Me falta que mi tío me firme de aval, espero que todo salga mañana para el sábado ya estar instalado avec moi chez. Si alguien, tranquilo y amigable, quiere mudarse a Monterrey, contácteme. Me fui a comer y luego regresé a la oficina. No había estado en toda la mañana. Me puse a hacer algunas cosillas y tomé mi tercer curso en línea.... que aburridos son esos cursos... pero tengo que echármelos antes de que termine la semana que entra para comenzar a hacer lo interesante. ¿y mi hábitat?El miércoles se ha ido. Las horas con un lugar donde dormir se agotan. Hoy me dediqué a buscar donde vivir: llamar por teléfono, buscar, caminar, buscar. Ningún lugar me llama, unos eran guaridas de foragidos, otros no tanto, pero cerca. Hasta ahora la mejor opción sigue tomarle la palabra a Adrián y vivir hasta Santa Catarina. Intenté pagar sin éxito la tarjeta de crédito y aún no tengo noticias del Tec sobre mi pago de mayo.
Hoy caminé demasiado, estoy muy cansado. En la noche, regresando de conocer el Barrio Antiguo donde había un depto que parecía interesante, me metí al cine. Vi los Hombres X. Esta X. Hoy terminé hablando por teléfono con mi tío Ray. Necesitaba escuchar una voz conocida. ¿A dónde debo mudarme? Ray me dijo, otra vez, una frase para meditar: "Nada dura para siempre, ni lo bueno, no lo malo". Así que las decisiones como esta, que no tienen mucha consecuencia, pues no debe ser para estresarse tanto. Agradezco el correo que recibí. un día másEn realidad no hay mucho que decir. Es más, esto puede decirse que es meramente un ejercicio de disciplina. Veamos, me levanté tarde, me fui en un taxi que me cobró muchísimo, todo para terminar un café en el Oxxo de la esquina y el día se me fue en nosequé. A la hora de comer me fui, de nuevo, a un Carl's Junior. Tiene razón Chuy al decir que sólo hay algo mejor a una whopper, y eso es una famous. Regresé, de nuevo se me fue el día en nosequé y al salir fui a conocer la casa de Adrián. ¡Está en Santa Catarina! ¡Hasta el otro lado del mundo! Pero la casita está bastante bien. Regreśe, leí blogs, me dio mucha nostalgia y ahorita veo el debate.
En la cueva del tigruxLas coincidencias siguen dando de qué asombrarse. Resulta que hoy llego a la chamba, temprano, rato después llega Alexandra y me presenta con la banda. Cuando me presenta a mi lider de proyecto, ¡oh sorpresa! es el famoso Sandino, alias Tigrux, ex-chimpancé o ex-ximian. Quién me presenta a su vez a la banda del grupo de testing de Linux, y ¡oh sopresa! es Adrián, un chavo a quien conocí en la escuela de verano de robótica y visión el año pasado en Guanajuato, muy callado, muy serio, muy joven, que presentó en la escuela de verano un kernel RTOS. Recuerdo que me llamó la atención la paciencia y disciplina de este chavo para hacer un kernel, pero qué inútil proyecto si lo vemos desde un pragmatismo salvaje.
El día se me fue entre nada, leer a Pantaleón y las visitadoras, caminar por el centro y andar de intrometido aquí y allá, en espera de que me activaran mi computadora. Finalmente hasta las 3pm tuve mi compu activada y en línea. Buen relajo este de trabajar bajo una VPN. Un compañero (que no recuerdo su nombre, ¡ough!) me dijo que me llevaría a donde renta un cuarto él y que tienen uno libre. Está hasta el poniente, sobre la avenida Revolución. Mmmmhh... me reservo mi opinión hasta que me mude. Me envalentoné y me puse a caminar con la intensión de llegar al hotel. Conclusión: Monterrey es enorme. Apenas llegué a la Av. Lázaro Cárdenas y supliqué por un taxi. El calor, el andar, los carros. El simple hecho de llegar a la Av. Cárdenas fue un truinfo de mi voluntad. Ya estoy en el hotel. Descansando... ¿me merezco una cerveza? ComenzandoHoy fue mi primer día en Regilandia. El camino fue más tardado de lo esperado ya que al parecer hubo un accidente en la carretera lo que nos mantuvo parados por más de una hora. Y para seguir con las primeras veces, es la primera vez que me fuí en un Primera Plus. No está mal, lástima de atascón.
En el camino los tacos chilosos del Celaya pasaron a saludar. En la mañana pasaron por nosotros los papás de Norberto, quien se quedó a dormir en el depasónico después de la encervezada. Llevaban a Stephanie, una alemana amiga de Aurora de Shiefield, que, cómo dijo Fausto, a su lado, Gasparín está prieto. De ahí nos fuimos a los tacos chilosos, un puesto en Constituyentes, más insalubre que un basurero municipal, ofreciendo los tacos más chilosos que puede haber, de esos que te pican en los labios, luego en la lengua, siguiendo con el esófago, revolviendo el estómago y, como el chile campana, repica al salir. Si a mi, en el camión a Monterrey me hiceron deshacerme de mis circunspecciones para correr al baño, entonces no me quiero imaginar qué le pudo haber pasado a Stephanie. Después fue hacer maleta, entregar las llaves del depasónico e ir al bautizo de Mariana, hija de mi prima Érica. Yo fui como siempre: mezclilla y playera, para darme cuenta al llegar que la cosa era elegante, y de camisa y pantalón no bajaba. Mi hermano dice que muchos me barrieron ante mi arreglo casual. Yo no lo noté, con la salvedad de que Érica no me saludó muy afectuosamente. Pues salí al cuarto para las siete y llegué a Monterrey cerca de las cinco de la mañana (¡diez horas!). Me horrorizé al ver que la terminal de la Primera Plus no está en la central de autobuses de Regilandia, sino que es otro edificio. Me juré perdido. Así que pronto tomé un taxi para que me llevara al hotel. No fue muy lejos y ni tan caro. El hotel, para su precio de 600 pesos la noche, no es nada especial, aunque según esto es una cadena internacional. Ahora, pensándolo, con esta semana de hotel, me hubieran muy bien pagado un mes de renta. Chale... En la mañana me bañé para caminar el trayecto del hotel a la oficina. Está retirado caminando. Pero llegué sin muchos problemas. Y el calor del lugar se hizo presente. Maldito calor. Sentía que me derretía en el asfalto. El problema es la humedad tan alta. Mi tio se rió de mi: "¡pero si no estamos ni a 40 grados!". Chale... Después de descubrir la oficina, caminé a la Macroplaza. Me senté bajo la sombra de un árbol y me puse a leer el periódico el Norte, el cual compré en el Sanborns donde me senté a desayunar. Me fumé un cancrillo y me encaminé hacia el Obispado, que está en dirección opuesta a la Macroplaza, no sin antes tener una llamada telefónica con mi tio para irnos a comer con mi prima Ana. Nos encontramos y fuimos por Ana quien estaba en un lavado de autos haciendo lo propio con su camioneta. Nos fuimos a comer a un lugar bastante agradable (y caro) donde ordenamos una pizza de champiñones (muy buena) en común y algo extra personal. Debo decir que la cerveza me entró de manera excepcional. El calor de regilandia y la cerveza Indio tienen una especial combinación. Después de comer nos pusimos a visitar agencias de carros porque Ana quiere comprar un carro. Está obsesionada con los Jeeps. Nos alcanzó su novio en alguna agencia. Despueś de ver carros (¡qué cosa tan aburrida!) Ray dejó a su hija a su novio en donde había dejado ella su camioneta y me aventó a un Soriana, donde quería comprar un par de cosas. Regresé al hotel, me conecté a Internet, me bañé. Otra vez fui al Sanborns para cenar y leer el clasificado de bienes raíces. Falta conseguir una guía del transporte urbano. Lo que está disponible en el sitio web de la alcaldía no me es suficiente, faltan las rutas de los municipios conurbados. Mañana sabremos un poco más de la realidad. Me gusta estar inquieto por mi destino, sabiendo que sólo depende de mi. Me gusta saber que soy un componente activo de mi derrotero y no un mero observador que se resigna con "lo que sigue". En una palabra, sólo se es feliz cuando uno se hace cargo de su existencia. |
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