FriendsBlog Archive
|
June 2007La experiencia estética como percepción del mundo
26 June, 12:08am A principios de la semana pasada Sardino nos propuso que fuéramos a un recorrido publicitado como "el calabozo" a instancia de una amiga suya que le había calentado la cabeza con ir. Desde que llegué a esta ciudad, había tenido la curiosidad de hacer alguno de estos recorridos, por lo que acepté sin chistar. Adrián también se unió a la aventura. Pagamos la cuota por depósito bancario y varios correos electrónicos después ya estábamos apuntados.
El punto de reunión era el Soriana de la Estanzuela a las siete de la mañana. La Estanzuela es un parque ecológico al sur de la zona metropolitana por la Carretera Nacional. A mi me asustaban dos cosas: la desmañanada y que agotara o me lastimara en el trayecto. Por la noche estuve a punto de tirar la toalla y dejar pasar cobardemente la oportunidad. No obstante puse la alarma del celular a las seis de la mañana y me dormí a la una. Me despertó la emoción a las cinco, pero preferí descansar la hora extra que me había dado de plazo. Volví a despertar cuando la alarma sonó. Rápidamente pasé al baño, me comí unas galletas y preparé la mochila con las provisiones sugeridas: agua embotellada, atún y golosinas. Salí a la calle a las seis y media rogando por algún taxi. Caminé hasta la Macro Plaza y el primer taxi libre que pasó me lo ganó un transeúnte que recién arribaba a una esquina anterior a la mía. Hice berrinche. Veía como el grupo se iba sin mi. Minutos después pasó otro taxi libre el cual pude abordar para tranquilidad de mi alma. Llegué al Soriana especificado con la sorpresa de que la tarifa fue de ochenta pesos. Lamenté mi falta de temeridad para irme en camión, el cual pasa a unas cuadras de mi casa y te deja enfrente del punto de reunión. Pero eso no lo sabía a priori. En el estacionamiento del Soriana había un grupo de personas junto a una camioneta distintiva de la empresa que organiza los recorridos. Entre los compañeros de excursión había, en primer término, una señora rubia, que a pesar de sus años, lucía especialmente atractiva, un chavo con una pinta parecida a la del futbolista Rafa Márquez, junto a una chica de amplio busto y baja estatura; un tío gordo, de piocha entrecana, otro más moreno y rapado y nosotros tres. Los guías eran tres, todos homónimos: Mauricio, uno el guía principal y dueño del negocio, su hijo de diez años y un pariente de ellos. El tío gordo resultó ser un argentino que tenía la suerte galantear a la señora rubia, que a la sazón se llamaba Marta. Del tío ni su nombre recuerdo, sí, tanta fue mi envidia. Me asombró enterarme que la señora era madre del rapaz bien parecido y la otra chica, novia de este último. Los cuatro viajaban en un Eclipse conducido por el zagal. De nuevo este carro de la Mitsubishi aparece en mi vida como recordatorio de que la posesión de lujosos cacharros atraen a mujeres atractivas, quienes jamás se percatarán de mi existencia y condición. El otro acompañante iba en su carro compacto y nosotros, que llegamos en transporte público, nos acomodamos en la caja de la camioneta de la empresa, haciéndonos espacio entre el equipo de rapel. Luego de un corto trayecto al estacionamiento y entrada del parque, nos bajamos, asignándonos cascos y arneses. Tomamos algunas golosinas extras que nos ofrecieron los guías y entramos al parque. Previamente, habiendo sentido el retortijón de tripas, me fui al baño del parque a descargar, lo que fue muy conveniente para hacer el recorrido sin incomodidades, mientras el argentino alegaba con el guía si podía llevar su cámara de retratar, incapaz de comprender de que muy probablemente se le mojaría. Alejarme de esa discusión casi fue tan agradable como la evacuación siguiente. Primero seguimos por un camino adoquinado muy coqueto, de color rosado, que nos llevaba a lo largo de una hermosa arboleda. El fresco aire matinal penetraba mis pulmones como un suave elixir revivificante. El clima para nuestra suerte fue muy benigno, las lluvias de la víspera habían dejado un cielo nublado, plomizo, denso, protegiéndonos del inclemente sol. Había corredores habituales dando su acostumbrada vuelta al parque. Nosotros no salimos del camino rosado para tomar una vereda, también adoquinada, pero de color blanco, donde el primer tramo era nuevo, mientras que le siguió otro más viejo y desgastado. Cuando el adoquín terminó, seguimos andando sobre una vereda rocosa con una pendiente cada vez más pronunciada. El camino rocoso se iba desvaneciendo a nuestros pasos para volverse, gradualmente, en lodo. En el ambiente se sentía la humedad, los estertores del rocío matinal. La vegetación se volvía cada vez más tupida, más salvaje, más intimidante, como avanzáramos hacia las fauces de una animal estático que cerraría las mandíbulas de manera imperceptible, para luego digerirnos sin notarlo. A cada tramo andado el lodo se volvía más y más molesto, primero embarrando los zapatos tenis, luego los pantalones, para tropezar y finalmente resbalar la manera más torpe. Yo iba concentrado en cada paso que daba, en cada punto donde apoyaba mis manos, pero aún así rodé y resbalé un par de ocasiones. La vegetación también se ponía más a la defensiva y el roce con algunas hojas me provocaba una irritación que me invitaba a rascarme. El moreno me dijo que con el lodo se quitaba, así que terminé por envolver mis brazos y manos en lodo. Ciertamente muy refrescante. A la cabeza del contingente iba Mauricio padre, seguido de Maurcio hijo. El niño provocaba una sensación de reto compartida por casi todo el grupo, resumida en la clásica frase de "si él puede, por qué yo no". En esta parte del camino, quien más tomaba el reto era la señora Marta, quien siempre fue tras del infante. Inicialmente el pibe iba atrás de ella, luego el señor moreno, nosotros, y siempre a retrazados, la pareja de jóvenes, acompañados pacientemente por el tercer Mauricio. Pronto el argentino no le pudo seguir el paso a la atractiva y empeñosa señora, dándonos, por momentos, el placer de ir tras de ella (sí, tenía un trasero de fábula). Pero este último no hacía todo espectáculo visual, era sólo un mero accesorio estético, la verdadera majestuosidad radicaba en los sentidos volcados sobre la naturaleza: los paisajes, los sonidos de las aves e insectos, el murmullo de las caídas de agua, el acariciante viento, el movimiento de la maleza, los árboles y, en especial, las montañas, rasgando con sus picos las espesas nubes, los valles, los pozos de agua cristalina que permitían ver sus fondos rocoso en tonalidades verdes, cafés y azules. Otro de mis temores, es que había procrastinado la compra de bloqueador solar, asumiendo que Sandino llevaría, pero no fue así, así que vaticiné quemaduras por varios días. Sin embargo, y como ya dije, las nubes nos protegieron maternalmente del señor sol. En cierta ocasión tuvimos que cruzar un riachuelo, como en otras ocasiones lo habíamos tenido que hacer previamente. Al cruzar el niño, este resbaló y azotó contra el lecho de roca y lama. Y luego, cada uno, por turnos, fuimos resbalando y cayendo. Por más que me mentalicé y concentré por no caer, alguna roca traicionera dio al traste con mi humanidad a cuestas. La caída más aparatosa fue la de la chica, y yo juzgo que su amplio pecho hizo que la caída fuera más sentida su caída de frente, y claro el novio fue raudo a socorrer a su dama entrampada, pero tampoco él, con toda su galanura, pudo evitar el resbalón y consecuente espaldazo. Cuando el cansancio comenzaba a hacer mella en mi después de un buen rato de ascenso por la montaña llegamos a un paraje donde Mauricio padre nos explicó los principios del rapel. Hice rapel por primera y única vez cuando estaba en los scouts (lobatos más exactamente) a la tierna edad de once o doce años, para no volver a repetir la hazaña sino hasta 18 años después (¡guey! son muchos). El primero en descender fui yo. No se de donde saque valor, pero simplemente dejé de pensar y que me pusieran la cuerda sobre el ocho (sin albur léperos). Y claro, como buen primerizo, lo primero que dijeron que no hiciera, lo hice: solté la línea, sosteniendo todo mi peso con la mano izquierda, dejé de apoyar los pies sobre la pared, y demás estupideces. Por un momento pensé que ya había valido madres, pero las cuerdas eran chidas y evitaron mi caída libre de siete metros. Siguió otro rapel pequeño, pero en este caso, al salir, mi pie se atoró en una saliente de la roca y al zafarme resbalé ambos pies de la pared, pero esta vez no solté la línea, lo que evitó mi caída, pero no el azotón contra la montaña, hasta el guía puso cara de asustado y me preguntó si estaba bien. Me pegué un buen madrazo pero con más susto que cuidado. El resto del descenso fue bastante bueno a mi consideración. El siguiente rapel creo que fue el de 30 metros. Ese lo disfruté enormemente, hasta daba brincos como los que se ven en la televisión que hacen los del ejercito. En el pozo de agua donde terminaba el descenso, había un señor tomando fotos que se sorprendió de vernos llegar del cielo. Como los cuatro fantásticos (Marta, el argen, Rafa y la princesita) tardaban mucho en descender, casi siempre teníamos que esperar en los pozos de agua buscando un lugar seco donde sentarnos, ya que el agua estaba helada y no teníamos ganas de jugar con una posible hipotermia. Para estas alturas mis tenis estaban hechos agua, mi mochila pesaba cinco veces más por toda el agua absorbida por sus esponjas, y mi playera y pantalón embarrados en fango. Sandinosaurio se puso a platicar con el señor que nos había tomado las fotos al descender y resultó ser un médico especialista del Hospital San José, quien amablemente ofreció mandarnos las fotos si le enviábamos un correo. Zardino pudo memorizarse su correo sin problemas, y gracias a eso tenemos ahora algunas fotos del recuerdo. Después de este descenso siguió un "tobogán", el cual es una cascadita, donde la pared tiene cierta pendiente que permite funcionar como precisamente eso, un tobogán. Aquello me entusiasmó muchísimo. De nuevo fui el primero en lanzarme, pero tomé la precaución de guardar mi anteojos en la mochila antes de lanzarme sobre la caída de agua que te envolvía con fuerza y te arrojaba a la poza. Sin embargo, el Tigrux no lo hizo así, por la vana esperanza de no perder detalle; sin embargo, lo que terminó perdiendo fueron sus lentes, cuyos armazones estaban valuados en la friolera de cinco mil pesos. Después del tobogán, el único camino era sobre el mismo lecho del río, cuyas paredes era la misma montaña, sin un lugar donde sentarse completamente seco. Aunque la señora y el argen hacían los descensos y las hazañas sin muchos remilgos y más bien con atemperado disfrute, y el "Rafa" se veía a todas luces que estaba acostumbrado a semejantes menesteres, la princesita, en cambio, era una total desesperación, con cara de huelemierda todo el camino, y con reparos y remilgos en cada descenso. Ella hacía que nuestros traseros se congelaran esperando abajo por su majestad. Saliendo del río y volviendo a tierra seca, llegamos al siguiente reto: el salto. Desde una altura de cinco o seis metros te lanzabas a una poza de agua, pero tenías que caer exactamente donde la cascada rompía, ya que fuera de ese círculo la profundidad del agua era sensiblemente menor y lastimarse era muy posible. Además había que recibir el agua recogiendo las piernas porque, la profundidad del area de clavado no era la suficiente para un salto en vertical. Cabe mencionar que el salto era totalmente opcional, por lo que Marta, Sandino y el pibe prefirieron embarrarse en lodo por una resbaladilla natural. De nuevo fui el primero, después del guía, en ponerse sobre la diminuta plataforma de salto. Debo admitir que tardé más de lo debido en saltar, me tomó tiempo dejar de pensar y solamente hacer, pero finalmente lo hice, me arrojé. También debo admitir que cruzó por mi cabeza retirarme y bajar cobardemente por la resbaladilla, y es posible que en realidad, lo que me arrojó al salto, fue la vergüenza pública. Pero una vez abajo, el asalto de adrenalina fue brutal y sumamente gozoso. Estaba yo extasiado. Cuando estaba en la posición de salto dudando y temeroso, la princesita se jactaba de ser nadadora desde muy temprana edad, por lo que dominaba el salto en trampolín y plataforma tal como cocer y cantar, que sin problemas haría el salto. No obstante, después de mi siguió Mauricio chico, luego el moreno, y luego la chica... Primero la animábamos con aplausos y gritos y luego con impaciencia le implorabamos que brincara, al final la ignoramos. El guía nos preguntó si queríamos descender el último rapel mientras la princesa se decidía, Sadino y yo aceptamos. Puso la cuerda y Tigrux bajó. En ese momento la princesa había decidido que por el bien de su pueblo no saltaría y que haría uso de la resbaladilla de la ignominia, así que observé como Adrián se lanzaba al vacío con prontitud y sin vacilaciones. Fue en ese momento cuando el argen y la señora Marta se apoderaron de la cuerda para el último descenso. Luego se lanzó "Rafa" haciendo derroche de bizarría, arrojando primero su gorra como torero al ruedo. Mientras que los señores descendían con lentitud, el guía nos ofreció, a Adrián, "Rafa" y a mi, un descenso alterno, "extremo", en sus propias palabras. Con la excitación de todo lo vivido, negarse hubiera sido simplemente estúpido. Lo extremo de este rapel alternativo consistía en que a la mitad se acababa la pared y el resto era plomada, es decir, únicamente con la línea controlar la velocidad de caída sin apoyo en las piernas, pero además, y esto no fue advertido hasta que lo viví, justamente a acabarse la pared y soltar las piernas case directamente sobre el chorro de la cascada, perdiendo momentáneamente el sentido de orientación, lo único que puedes atinar es a no soltar la línea hasta que tu sistema se reestablezca y pienses de nuevo tus movimientos. En una palabra: estupendo, maravilloso, excitante. Ahí terminaron los descensos, y lo siguiente consistía en caminar de nuevo hasta la entrada del parque. Ahí decidimos dividirnos, ya que esperar a los cuatro fantásticos era inaceptable. Sólo hasta el final, ya subidos en la camioneta, bajo los ardientes rayos del sol que para esa hora del medio días ya había vencido a las valerosas nubes, los esperamos para que entregaran el equipo que llevaban. De vuelta el cansancio nos sorprendió en el camión urbano que tomamos de vuelta. Fue un hermoso viaje, una hermosa experiencia, que quiero repetir pero ahora con un poco mayor grado de dificultad. 22 June, 10:53pmEstos últimos días han sido vertiginosos: LibGoo es oficial; Iván está presionándolo a sus límite haciendo ya audio/video playback; veo bugs por todas partes; me da pánico que pase a testing y que todo truene; los reportes de defecto están acumulándose; la nueva asignación de escribir release notes...
Hagamos una pausa. LibGoo es una capa de abstracción de software sobre OpenMAX IL, que utiliza GObject y su orientación a objetos para establecer una jerarquía de clases, donde los componentes multimedia pueden ser probados de manera autónoma. La API de LibGoo mimetiza la API de GStreamer reduciendo así el diferencial de impedancia entre la semántica de GStreamer y la de OpenMAX IL. El primer esfuerzo por hacer una capa de abstracción a OpenMAX IL fue echa por Gomx, cuyo objetivo es ser un envoltorio delgado a OpenMAX IL simplificando el desarrollo de elementos de GStreamer. Felipe Contreras, el programador de Gomx, se fue a un mejor lugar (Finlandia) trabajando para Nokia. Felipe ha empujado gst-openmax, un plugin de GStreamer, integrando Gomx (y adelgazándolo más), basándose en la implementación de Bellagio. LibGoo lo escribí por una mera comezón que ya traía desde que estaba en testing, sin más objetivo que "a ver dónde llega esto". Pronto tuve pruebas unitarias del componente del MP3 decoder. Cabe mencionar que en el proceso aprendí mucho sobre bibliotecas dinámicamente enlazadas, autools, GObject, gtk-doc y muchas cosas divertidas más. Sólo por eso valió la pena el esfuerzo. Poco tiempo después surgió gst-goo, que es un plugin de Gstreamer que contiene elementos que ejecutan componentes de OpenMAX IL envueltos por LibGoo. Huelga mencionar que el primer elemento de Gstreamer que funcionó fue el MP3 decoder. Fue aquí donde probé mis ideas de búfers fantasmas en Gstreamer y un DASF sink (reproductor de audio). Pronto Iván comenzó a contribuir al código de LibGoo y sacó el componente de MPEG4 decoder y el PostProcessor (visualizador de vídeo). Luego tuve los componentes de la cámara y el JPEG encoder. LibGoo contó con detractores, que a base de discursos quisieron convencer de su futilidad, y que Gomx era el camino a seguir. En esos días llegó Jamie para ver qué estaba ocurriendo. Una semana de 4 horas diarias perdidas en juntas, un par de ellas dedicadas al problema goo/gomx, sin llegar a ninguna resolución clara, aunque la tendencia era irse por LibGoo, a pesar de los grandilocuentes discursos. Me llama la atención los argumentos recibidos en contra de LibGoo, que tal vez valga la pena traer a colación: El punto esencial es que LibGoo ya tenía implementado soporte para el reloj de OMX y para hacer túneles entre componentes, mientras de Gomx nunca lo contempló. Para rebatir esto, los detractores decían "pero lo puede tener...". Lo más curioso de esto es que nunca hizo algo para que "lo tuviera", más bien daba a entender "háganlo y lo tendrá". Y a esto lleva a una frase de Linus Torlvads: "chat is cheap, show me the code". Los grandilocuentes discursos tienen poco que hacer frente al trabajo realizado que demuestra promisorios resultados. En otras palabras, cállete y demuéstramelo. Se fue Jamie y yo seguía presionado por demostrar algo más formal con LibGoo/gst-goo que méramente un par de gst-launch simples. Y todavía sigo. El plan es hacer un GstGooPhotoBin, donde se tenga un túnel entre la cámara y el JPEG encoder para hacer una aplicación de cámara fotográfica. Hoy llegó la resolución de Jamie: LibGoo es el camino a seguir, pero, aprovechando que Gomx y LibGoo pueden coexistir gracias a un cambio que hicieron en OpenMAX, se hará de manera gradual, tratando de evitar que caiga la razón de aprobación por parte del grupo de testing. ¿Estoy feliz? No creo. Contento de que el trabajo realizado halla sido reconocido, pero más preocupado por la responsabilidad que eso implica. Es ahora donde mis pesadillas de desempeño y sincronización de audio/vídeo se vuelven realidad. No es tiempo de echar las campanas al vuelo, sino de seguir extrapolando esta necedad mía, con mucho trabajo por delante. Esta ha sido una buena y aleccionadora experiencia en el mundo de la programación profesional y les debo mucho a los detractores como a los colaboradores tempranos. Lo malo ahora son los documentos técnicos, los release notes y los design descriptions, que de acuerdo a los estándares deben estar en formato MSWord, el cual es poco menos que abominable, con una plantilla que luce bonita, pero se come todos los recursos de OpenOffice. ¿Dónde quedó el maravilloso Latex? La gente no entiende las que las curvas de aprendizaje pronunciadas generalmente pagan buenos dividendos. El domingo me largo a Matacanes. 18 June, 9:17pmYa que estamos con Bukowski:
roll the dice if you’re going to try, go all the way. if you’re going to try, go all the way. go all the way. it could mean not eating for 3 or 4 days. isolation is the gift, and you’ll do it if you’re going to try, go all the way. do it, do it, do it. all the way you will ride life straight to Bukowski Finalmente terminó mi incursión por la psicología cognitiva
La segunda parte habla sobre el desarrollo artístico en los niños. El autor hace una revisión de sus investigaciones acerca de la evolución artística de un niño en diversas áreas, pero en especial en la pintura. Aqui el autor trata de trazar el desarrollo de los sistemas simbólicos en los niños. Esta sección es muy interesante también, sobre todo en tratar de enfocar la difícil filosofía estética, como un problema cognitivo. También me resultó bastante esclarecedor y hasta inspirador la forma en cómo aborda al mundo infantil. El adulto debe amoldarse a la visión infantil para guiarlo en el mundo, y no forzarlo al "molde" de los adultos. Además, claro, del desarrollo creativo y artístico en los infantes. La tercera parte fue sobre la educación y los medios de comunicación. Esta parte me resultó aburrida y difícil de avanzar. En parte por las circunstancias en las que me encontraba mientras lo leía, y también en parte porque el autor se puso a contradecir mi persepción/prejuicio sobre la televisión. La cuarta parte trató el problema del deterioro de la mente: las consecuencias del daño cerebral y como estas desgracias personales han ayudado a los científicos a intuir los mecanismos del cerebro. Aunque deja bien claro que todo no es algo más que intuiciones, pero que se percibe una clara tendencia estadística en las consecuencias de dichos males que indican una fuerte evidencia de cosas como la lateralización del cerebro, el uso del lenguaje, y la expresiones artísticas que tanto preocupan al autor. La última parte, que me entusiasmaba mucho, pero me dejó más bien decepcionado,versa de sobre las cúspides de la creatividad, limitándose básicamente a una meditación sobre el método de trabajo de Mozart. 16 June, 12:26amEscribo. No tengo nada que decir y aún así escribo. Las palabra se me fue dada para desperdiciarla de la forma más abyecta. Los viernes por la noche es buen tiempo para que los perdedores y los derrotados escriban. Yo escribo. No hay más allá que un símbolo. Con símbolos capturamos la realidad en nuestras cabezas, con símbolos transmitimos estas representaciones, en símbolos nos regodeamos, en símbolos nos pudrimos. Sin embargo hay estructuras lingüísticas que merecen permanecer: una buen verso, un gracioso pensamiento, una hermosa palabra que vuela de boca en boca para cristalizarse en una emoción, tan pasajera como duradera.
Toda la humanidad vaciada en palabras: desde los peores crímenes hasta las apoteosis. Y todavía tenemos de sobra para construir y destruir lo que existe y lo que no existe. Palabras. Tal vez el peor de los castigos de este infierno sea la afasia. Para los afortunados, podemos seguir contaminando mentes con signos perversos. Eso es la libertad. ¡Prostituyamos a la palabra! Dobleguemos su existencia hasta que nuestros caprichos se satisfaga. Follémosla, sobajémosla, escupámosla. Da igual. Es nuestro derecho. Eso es la libertad. Violentemos los símbolos. Otro día que se escurre en juntas. El reporte de ciclo de pruebas hecho por el grupo de 18.x tuvo un 20% de aprobación. La consecuencia obvia fue un estremecimiento en la administración. Pánico. Juntas, rechazo, bloqueo y traspaso de reportes de defectos. Caos. Luego otra junta más con arquitectura. ¿Qué es LibGoo? preguntaban. Qué decirles si ni yo mismo lo se. Déjenme en paz. El código no se escribe en juntas y estoy casi seguro que las arquitecturas tampoco. ¿Hubo un comité para escribir Gstreamer? ¿Gobject? Hubo un comité para diseñar CORBA. Ahorita CORBA está junto al bote de basura. El túnel entre la cámara y el JPEG encoder rompe con el principio de que la fuente difunde el evento de fin de flujo (EOS). Mi idea es entonces hacer un photobin. ¿Será? ¿Y el video pre-post-processor? Suena divertido. 14 June, 10:59pmLlegué al departamento, me puse a leer y caí dormido escuchando Radio Nuevo León. No se de donde saco tanto cansancio. Me dormí cerca de 3 horas para forzarme a despertar para cenar algo. Sigo modorro.
Hoy migré los último cambios que tenía en mi servidor de subversion a ClearCase. Toda una odisea que me llevó al descuido de borrar el unit test del túnel entre la cámara y el codificador de JPEG. Qué coraje. Pero pude reescribirlo rápidamente en la tarde en medio de la confusión generada por el último cambio en la cámara. Lo bueno fue que Daniel Charles se ocupó del parche y no yo, porque you hubiera puesto el workaround sin majores quejas, pero resulta que ese workaround es un "major issue" que había originado antiguamente largas discusiones, que resultaron en favor del equipo de Gstreamer. Una de esas victorias que se convierten en leyenda. Sólo que yo no la conocía. Este cambio me hizo pensar si estoy haciendo bien las cosas en LibGoo. 12 June, 9:07pmEs chistoso, hay veces, cuando leo p.g.o., me avergüenza que no tengo nada técnico que presumir, sin embargo, cuando todo lo que he hecho en el día es totalmente técnico, me apena no tener ninguna meditación interesante que compartir. Creo que ambas actividades me son incompatibles.
Hoy finalmente, después de mucho batallar con cada componente individual y luego en modo de túnel, finalmente ya tengo el unit test de la cámara y el codificador de JPEG funcionando. En el proceso me percaté de varios errores en la cámara al momento de inicializar la configuración de su puerto de salida. Luego descubrí que hay que parametrizar los puertos a meter dentro del túnel para que pueda establecerse. Sin embargo esto choca con mi forma de pasar al estado Idle, porque ahí es donde parametrizo, aunque es obligatorio antes hacer el túnel. Lo complejo es que el túnel sólo se da en ciertos casos. Tuve que crear una función con una bandera para parametrizar y no repetir la operación si se estableció un túnel previamente. Tengo que revisar la especificación para validar esto. Con el libro en curso, que antes me excitaba y devoraba con fruición, ahora me es lento. Tal vez sea que cambié mi excitación a goo. Acabo de terminar una sección donde habla de la televisión en el desarrollo infantil. Yo creía que iba a ser una arenga en contra de este medio, pero no. Dice que después de varios experimentos observando niños frente al televisor, dice que no ha encontrado evidencia de efectos dañinos en el niño, sino que al contrario, entender la televisión a los infantes (2-5 años) es todo un reto intelectual. Lo que me lleva a pensar que el problema no es la televisión, sino los padres que delegan la educación a la televisión, que no proveen de alternativas al niño para su desarrollo intelectual. Como colofón, sí advierte que la televisión está bien para niños pequeños, pero para los que ya están en la primaria, la televisión no aporta gran cosa a su desarrollo mental, y que sí es necesario proveer de otros retos más interesantes. Por mi parte yo me siento más feliz desde que no veo la televisión. Las noticias que me interesan las veo por Internet, y mi gusto por las series de televisión se ha ido diluyendo. Actualmente, las veces que me he sentado a ver alguna serie o caricatura que antes me fascinaba, ahora la encuentro sosa y frívola. Uno de los problemas de la televisión, es que una vez que la dominas (es decir, después de los 3 años), ya no implica esfuerzo ni disciplina, simplemente dejas el cerebro en el formol de los productores. Pasivo. La peor manera de perder el tiempo. Siguiendo con las impresiones del libro, me parece cada vez más complicado la buena educación de un niño. Me parece una labor titánica. Yo no entiendo cuanto pendejo en esta vida la ejerce sin siquiera haberse preocupado por leer un libro en su vida. Sigo sin entender a Provida. 10 June, 11:25pmEn la víspera, entre borracheras y hastío, no he escrito en este espacio. Ayer, mientras caminaba por la mañana a la oficina, pensaba que sería lindo colaborar en algún periódico o revista pero mi super-yo me imprecó que si no puedo poner contenido interesante en mi propio blog, me sería más complicado hacerlo a cambio de una remuneración donde tengo que cumplir expectativas, cuando en este espacio a quien únicamente le tengo que dar cuentas es a mi mismo. Bien, super-yo, ganaste de nuevo, heme aquí llenando parrafadas.
Ayer fui a ver Fracture. Captura la atención del espectador y la mantiene al borde hasta el final de la película. Es todo lo que hace. No aporta nada ni sorprende en lo absoluto. Llanamente entretiene. Y el final, cuando se desentraña todo, me pareció el cliché del villano del agente 007; lejos de la originalidad pretendida. Hoy fui al teatro. La obra se llama Encuentro Peligroso, una adaptación de otra obra de teatro "Encuentro en el parque Peligroso" de Rodolfo Santana. Me gustaron los diálogos, las actuaciones de ambos actores, Christopher Zayas, quien me impresionó al salir justo después de la primera llamada como un indigente perdido en el escenario, y bueno, Lissette Treviño, quien además de sumamente atractiva, me impactó la fuerza de su personaje, Ana, al enfrentar a Pedro, en un remolino de violencia, humillaciones, filosofía y honestidad. La siguiente semana se define el futuro de goo. Pase lo que pase me he divertido mucho escribiéndolo, aprendí mucho de multhilos, semáforos, banderas, subversion, gtk-doc, multimedia, gstreamer, gobject, OpenMAX, etcétera. Ayer pude hacer que pasaran todas las pruebas unitarias de los componentes que he programado (mp3 decoder, jpeg decoder y cámara), lastimosamente los componentes que ha hecho Iván no lo hiceron, pero es muy comprensible por que lo hice en el nuevo release de la familia 18. Ya Jamie nos dirá las noticias y el futuro de todo. Pase lo que pase me he divertido. Se siente extraño no ver los partidos de la selección, no enterarse hasta cuando está transmitiéndose el juego (y me entero por el volumen de los televisores de los vecinos), pero también hay una agradable sensación de venganza cuando te enteras que sólo hicieron el ridículo. 7 June, 12:00amHoy no fue un buen día: rumores que, de ser ciertos, echarían al suelo todo mi entusiasmo laboral; quien se supone deberían apoyarme incondicionalmente sólo se mofan para presionar.
Así que para mandarlos al carajo me fui al cine. Vi Die Weisse Massai. Buena película. Te hace pensar en el relativismo cultural. Vuelve la pregunta ¿y ahora qué sigue? |
Recent Comments On Blog