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February 2008

La isla del tesoro con hackers

  1. Corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. (12-22-2007 / 01-12-2008)
  2. El sol de Breda. Arturo Pérez-Reverte (01-13-2008 / 01-31-2008)
  3. El criptonomicón 2, el código Pontifex. Neal Stephenson (02-01-2008 / 02-12-2008)
  4. El criptonomicón 3, el código Aretusa. Neal Stephenson (02-12-2008 / 02-28-2008)

24 February, 3:03pm

Para mi Dallas resultó un pueblo muy rascuache, por que sólo hay un aeropuerto (muy grande), un hotel, el campus sur de Texas Instrument, restoranes cercanos al campus y avenidas inmensas con distribuidores viales portentosos, ¡pero nada más!. ¿Hay algo más? Yo no lo sé. Y mis planes de hacerme de una laptop o de una N810 se fueron al traste.

Tengo un tiempo cultivando una costumbre: pasar al Starbucks de Garza Sada cuando voy al cine y comprarme un Caramel machiatto caliente con tres shots y leche entera. Sí, es un café carísimo, pero me fascina ese brebaje. El chiste del cine y café me sale en 100 pesos. Pero me gusta. Es algo que hago para salvarme de la locura.

El lugar, por estar cercano al Tec de Monterrey, está atestado de fresitas rocanrrol, pubertos engreídos y niñas bien (vacías), todo enmarcado con ropas de marca o hasta de diseñador. A contrario de lo que hubiera hecho en la secundaria, cuando nos ocultabamos en el piso de los camiones de transporte público cuando pasabamos frente a la escuela para evitar ser vistos por nuestras compañeras, ahora me bajo del camión frente al establecimiento, con mi mezclilla sucia, mis playeras gastadas y mi pelo enmarañado. Sí, para mi es un acto de rebeldía, una provocación al establishment hipócrita. Entro y pido mi preparado.

Para lo que no conocen la metodología del Starbucks, primero ordenas y en el vaso en el que te entergarán el menjurge, escriben los detalles de la bebida y te preguntan tu nombre, para escribirlo también sobre el vaso y pasárselo a quien esté en los controles de la gigantesca máquina de café. A pesar de que preguntan amablemente por tu nombre, para mi siempre me a parecido un acto mecánico, sin ningún otro objetivo que agilizar la entrega de bebidas. Pues bien, la semana pasada fui a mi ritual contra la locura y pido mi machiato. La chica que estaba frente a la máquina registradora jamás la había visto en mi vida, o al menos no me había percatado de su existencia, hasta que cuando en lugar de preguntar por mi nombre para anotarlo en el vaso, me dijo "Te llamas Víctor ¿verdad?". "¿Cómo lo sabes?" pregunté soprendido, a lo que contestó "Porque vienes seguido". Sonreí y pagué. ¿Ir los sábado por la noche es ir seguido? Las chicas del cine, que he frecuentado más, ni me saludan.

Ayer, que volví a ir, me atendió un tipo y el proceso fue como siempre, hasta que al recibir el café, la chica que opera la cafetera, que no es la misma que me cobró aquella vez, pero sí es la misma que me ha entregado el café en las últimas ocasiones, estuvo a punto de vocearme. Es el proceso habitual: una vez que el brebaje está preparado, gritan el nombre escrito en el vaso. Esta vez la chica, estando a punto de gritar mi nombre, se contuvo, me buscó con la mirada y me lo entregó sonriendo.

Supongo que la rebeldía ofrece notoriedad.

La semana pasada vi No country for old man y ayer La Môme, ambas portento de películas, casi al grado de obligatorias.

Retomando la serie del criptonomicón

  1. Corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. (12-22-2007 / 01-12-2008)
  2. El sol de Breda. Arturo Pérez-Reverte (01-13-2008 / 01-31-2008)
  3. El criptonomicón 2, el código Pontifex. Neal Stephenson (02-01-2008 / 02-12-2008)

8 February, 11:41pm

Como había comentado en mensajes anteriores, he tenido un par de entrevistas de trabajo, llevado más por la curiosidad que por una búsqueda de opciones. Creo que mi camino está enfilado en gran porcentaje. Pero mi punto a discutir es otro.

Pues bien, la compañía que me entrevistó tenía, obviamente, mi currículum y lo primero que les brincó a la vista es mi experiencia con lenguajes script como Perl o Python y de inmediato me quisieron colocar en los grupos de integración o de testing, a lo cual respingué de inmediata: "como ya lo hice, se que no es lo mío; no es algo que precisamente me excite." Su réplica fue que no tenía experiencia en desarrollo de controladores de dispositivos ni de programación del kernel. En ese momento supe que tenía que luchar en contra de mi currículum, ya que para las empresas las personas son determinísticas, incapaces de aprender nuevas cosas y ponerse nuevos retos.

Después medité que por simplicidad todos buscamos modelos determinísticos y estáticos de la realidad por motivos de simplificación, ya que de lo contrario la predicción sobre el sistema sería absurdamente complejo. Entonces está es de esperarse que los reclutadores tomen el resumè como el perfil estacionario en el tiempo de un individuo.

Por lo tanto es en el modelo de nosotros mismos donde está la clave, en ese par de hojas donde nos exponemos.

El punto entonces de un currículum no es decir lo que sabemos hacer, sino lo que queremos hacer. Esa es la cuestión.

¿Cómo exponer lo que queremos saber? Primero hay que saberlo, cosa que a un recién egresado le es muy difícil, pero ya una vez sabiéndolo, hay que diseñar el documento de manera que exprese sin ambigüedades lo que queremos de la empresa a donde lo enviemos: ¡Quiero programar en C sobre GNU/Linux! ¡Quiero retos interesantes! ¡Quiero aprender nuevas cosas constantemente! ¡Quiero diseñar y escribir software excitante!

6 February, 11:51pm

Cuando un amigo me dijo que había decidido ir al altar con una chica de la que no esta enamorado, en mi fuero interno me escandalicé. Simplemente no podía concebirlo. Consideraba que un profundo enamoramiento debía ser una condición necesaria para atreverse a dar ese paso. Después comencé a dudar.

Retomé el libro de "Enamoramiento y Amor" de Francesco Alberoni y revisé los conceptos que el autor maneja sobre el tema. En esta segunda leída (inconclusa por cierto), encontré ideas que había pasado por alto en la primer lectura. El enamoramiento para Alberoni es el "estado naciente de un movimiento colectivo de dos". A pesar de que el enamoramiento no se puede medir ni pesar para elaborar una definición a partir de sus propiedades físicas, Alberoni, como sociólogo que es, hace una inspirada y elaborada analogía que no puede ser rebatida mas que con otra opinión, pero dado que mi bibliografia sobre el tema se limita a este volumen, continuaré sustentado en ella. Pues bien, el autor hace un paralelaje entre el enamoramiento y los grandes movimientos sociales como la revolución francesa, la expansión de las grandes religiones como el cristianismo o el islamismo, etcétera, aunque hay que indicar que la comparación no engloba a todo el desarrollo del movimiento, sino únicamente al "estado naciente", que es donde la exaltación de los ideales, el sentido de comunión, la fraternidad, el frente común, son poderosos y embargan por completo la psicología del individuo.

Ahora, siguiendo con la analogía, los movimientos sociales se forman cuando un descontento retumba en la sociedad, una amargura pegostiosa que la vieja hegemonía no puede hacer sanar, así entonces el enamoramiento actúa cuando el individuo está incierto, duda de lo que le rodea y sus circunstancias actuales no le ayudan en lo absoluto a salir de ese hoyo. Es entonces cuando el enamoramiento puede hacerse presente en el momento que conoce o reconoce a alguien, alguien a quien le atribuye todas las gracias y bondades. Esta persona es única, irrepetible, y por ende maravillosa, pero no es superior ni más mágica que cualquier otra. No hay ninguna razón especial para elegir a esa persona, simplemente se encontraron en un momento en que ambos buscaban derribar sus aburridas realidades para crear nuevas y más interesantes, juntos.

Encadenando esta secuencia de ideas con el cuestionamiento del inicio, el enamoramiento sólo es posible cuando una persona quiere terminar con su realidad actual y forjar una nueva, sin embargo si un individuo está satisfecho con lo que tiene o con lo que es, no se enamorará, mientras dure esta situación. Puede ser que este conocido esté satisfecho consigo mismo, y está bien, su vida le es favorable, hace lo que quiere, vive como quiere y le gusta la realidad a la que se enfrenta día a día, no hay porqué derribar instituciones: no es de esperarse, siguiendo con la tónica Alberonesca, que se enamorará pronto. Sin embargo se quiere casar, quiere enfrentar esa realidad y cree que ha encontrado a la persona adecuada para seguir ese camino, aunque no se haya enamorado de ella.

Entonces ¿qué tiene de escandaloso casarse sin estar enamorado? lo mismo que tiene de escandaloso divorciarse estando alguna vez profundamente enamorado: absolutamente nada. Ni el enamoramiento garantiza un buen matrimonio, así como tampoco lo garantiza una estupenda racionalización en la búsqueda de pareja. Volvemos a la regla universal de la condición humana: no hay reglas, sólo perspectivas.

Un interesante corolario a todo esto, es que tengo la fuerte impresión de que el mundo occidental ha sobre valuado el enamoramiento. No le niego su importancia o su belleza, pero la obsesión que se tiene de algún día enamorarse y ser feliz, raya en lo enfermizo, y mejor buscar siempre ser feliz con el enamoramiento como herramienta o sin él.

1 February, 10:48pm

¿Porqué justo antes de marcharme del país me caen ofertas de trabajo interesantes? Supongo que por que el fruto sólo cae cuando está maduro. Es como las sirenas que cantan a Odiseo "quédate, quédate, nosotras te cuidaremos". Pero Odiseo tiene que seguir adelante para llegar a Ítaca. Me voy a donde parece tierra fértil para mis ideales, no para mis comodidades. ¿Es una buena decisión? No lo se, nadie lo sabe hasta que las consecuencias saludan a la puerta de la vida.

No fui a Celaya este fin de semana largo. Me quedé a trabajar, o al menos así lo espero. Lamentablemente la señorita atenida tuvo la misma idea, justo cuando creí tener el departamento para mi solo.

Sigo meditando en la vieja discusión. El área en que laboro se dice "de embebidos", el problema es que los embebidos comprenden una gama tremendamente amplia, así que deberíamos acotar: se trata de programar sistemas de software para dispositivos que nada les piden a las viejas Pentium, así que poner bajo una misma sombrilla el desarrollo de software en microcontroladores y la programación de estos monstruos es una tremenda equivocación. Tal vez y sólo tal vez sea justificado poner a ingenieros en electrónica programar el primer caso, pero para mi caso, un electrónico se aburriría mortalmente, como lo he visto, no es su área. Es el campo fértil de un profesional de la computación, que entienda de programación orientada a objectos, de patrones de diseño, de frameworks de desarrollo. El gran problema de estos últimos es que su inmensa mayoría están compuestos por que gente que si las sacas del PHP o VB entran en pánico. Es una cuestión difícil esto de la selección de personal.

Ya no se qué más decir...