Recent Comments On Blog

Blog Archive

rss

April 2008

30 April, 5:25pm

Ayer finalmente abrí mi cuenta bancaria. La abrí en Caixa Galicia. Resultó más fácil de lo que esperaba, más fácil que lo que me habían dicho en Santader, donde me pedían hasta copia del contrato de trabajo, lo que me parece estúpido porque eso ya está implícito en el NIE (Número de Identificación de Extranjero), entre otras cosas. En cambio en la Caixa, con el pasaporte y el NIE fue más que suficiente, pude abrir la cuenta y ya hicieron mi primer depósito de nómina, el cual aún no puedo sacar porque hasta el viernes me dan mi tarjeta de débito. Ahora sigue hacerme de un móbil (celular para la banda).

Mañana es día feriado y muchos harán puente y en la oficina todos. Así que estaré en recogimiento casi absoluto por todo este largo fin de semana, a excepción de que estoy en el entendido que habrá una fiesta este viernes en el piso (departamento para la banda). Espero no desesperar.

Hoy comí cocido de repollo. ¡Qué cosa más sabrosa! Me congratulé yo mismo por haberla escogido. La patata (papa para la banda) entera, los pedazos de panceta, chorizo y costilla, el repollo (col para la banda) y los garbanzos todos grasositos y humeantes... mmhh... delicioso.

Esta semana, con la salvedad de unas horas de ayer, se los he dedicado al proyecto mascota. Creo que no lo he contado en este espacio, pero si ya lo hice, no importa, recapitularé: La empresa da cierto número de horas pagadas a sus empleados para que tengan un proyecto mascota, cualquier cosa, con la esperanza que pueda lucrar posteriormente con ello. Pues bien, no soy una persona original, así que aproveché las circunstancias y propuse portar el youtube-viewer de Tigrux de Python a C. Sí, lo se, soy un canibal, pero creo que es algo interesante y útil, sobre todo para los cacharros. Así que estos días he estado familiarizándome con libsoup y json-glib, y hoy realizé la plomería necesaria para el autoconf-fu, gtk-doc y la clase transportadora de datos. Tengo serías dudas de como ajustar los conceptos de los patrones que conozco y reconozco útiles para el caso con la asíncronía que quiero manejar, sobre todo en las operaciones sobre HTTP.

El problema de regresar a casa es precisamente ese: regresar a casa y ponerme a pensar, a sentir autocompasión de mi. Nunca me ha gustado sentirme excluído, pero cuando llego a casa y sentirme un extraño, es algo poco agradable. Entonces me ensimismo y comienzo a compararme con los estereotipos de las personas que conozco. Sí, lo se, necesito una actividad extra curricular urgentemente.

El tiempo que viví en Monterrey no tuve televisión y me sentía orgulloso de ello. Ahora hay televisión con sistema de cable y es horrible, porque puede tumbarme en el sillón y dejar que la vida se me vaya en un programa tras otro y finalmente en nada. Aunque pasan películas buenas: hace unos días estaban transmitiendo El Hombre Elefante, claro fastidiosamente doblada al castellano, pero podía ver a Anthony Hopkins en sus días mozos y sería la primera película de David Lynch que viera... pero llegó Lorena y me dijo que quería ver noseque jodido reality show. Por lo que sí, echado, perdiendo la vida, viendo estúpidos reality shows. Debería mejor leer y dejar que el resto metan su cerebro en salmuera.

Me han corregido mi carta en inglés para el curso de la misma lengua. Me han dicho que uso muchas frases y palabras del inglés americano, y que la prueba es de inglés británico, que debería utilizar el segundo... chale...

28 April, 5:35pm

Desperté, me preparé café y huevos. Desayuné mientras veía las noticias de soslayo. Me bañé, me afeité y salí sin mucho ánimo a la calle. Habían dicho en el reporte del clima que bajaría la temperatura y que habría lluvias así que cogí el paraguas previsoriamente. El plan era ira a un banco y abrir una cuenta para que me depositaran el sueldo. Entré al banco atrás de mi casa y estaba a reventar. Salí con grima de ahí. Las filas y el acinamiento no es precisamente lo mio así que salí corriendo con la consigna de regresar al día siguiente más temprano y evitar las aglomeraciones. Salgo del banco y camino hacia la oficina. No doy más de una veintena de pasos cuando comienza a llover, cada vez más fuerte. Abro el paraguas pero al darme cuenta mis pantalones ya están empapados en la parte de abajo amenzando con mojarse en su mayoría. Me quedo en el túnel peatonal esperando a que escampe. Pasa gente corriendo. Cuando baja la fuerza de la lluvia, alzo mi paraguas y sigo adelante. Los repartidores de periódico gratuito ya no están en su sitio. Subo y tomando una ruta alterna llego a la oficina. Montse me pide el número de cuenta para hacerme el depósito del sueldo; le digo que aun no la abro; me replica que me pagaría con un cheque que podría cobrar en cuanto tenga una cuenta.

No quería trabajar el proyecto asignado y aprovechando la ausencia del líder de proyecto me dedico por completo al youtube-viewer. Sólo pude jugar con el libsoup y entender su mecanismo de asincronía. En eso sigo hasta que acaba el día y salgo a las nueve de la noche acompañado por Antía, compañera de trabajo, quien resulta que también vive por el rumbo. Me dijo que se iban a juntar varios amigos suyo de la universidad a tomar algo que si quería unirme. ¿Qué está pasando conmigo? Hace un tiempo, no lo hubiera dudado, sin importar si llevaba la portátil a cuestas o sí hubiera hecho frío, hubiera ido... pero dije que no, que prefería llegar al piso a no se a qué. Temo que estoy años en Monterrey me han convertido en algo parecido a la Lady. Sin embargo, de verdad no quería confrontarme con mi lado social... pero después la culpa, la recriminación personal. ¿Qué me pasa? ¿Me estoy volviendo viejo? No... siempre he sido una persona aislada, sólo que por un lapso de tiempo grande, combatí frontalmente esas reacciones naturales, y hubo muchas ocasiones que agradezco que halla sido así.. ¿Por qué he dejado de combatirlo? No lo se. Llegué a casa. Estoy cansado. Me gustaría dormir.


27 April, 4:30pm

Ahora que la noche ha caído sobre estas regiones septentrionales de España y mi pequeño ánimo de pregonero a brotado, escribo estas breves líneas impreganadas de serena tranquilidad. Hoy desperté con la firme intención de salir de la casa y caminar sin rumbo. Ayer había pasado el día encerrado en estás estrechas paredes a pesar de mis resoluciones, pero me había quedado solo, todos los compañeros de piso se habían marchado a sus terruños. Tener el piso a mis anchas me pareció tan delicioso que no quise desperdiciarlo abandonándolo. Me pasé el día escuchando música, navegando en Internet, mirando la televisión, pero lo más importante de todo, terminé de leer el libro en turno, detalle que ya me agobiaba. Lo malo fue que desperdicié un clima fabuloso: 20 grados durante el día.

Hoy ya fue distinto. Salí de casa a mediodía, pensando que habría un clima parecido a la víspera, y parecía que así sería. Mi destino lo definí en la marcha: subir la torre de Hércules. Caminé tratando de encontrar nuevas rutas para ir al norte de la ciudad. Llegué a la Plaza María Pita por la Rua Real y subí hasta llegar a la costa norte. Pagué los dos euros de entrada y subí y seguí subiendo hasta el mirador disponible para los visitantes (el faro no está abierto al público). Comenzaba a hacer frío. Me puse el sueter. Miré al mar a lontanza pensando ver el mar hasta su confín, pero una inminente neblina bloqueó mi esperanza. Me gustó la vista: las playas del Orzán y Riazor, el estadio de futbol, donde la noche anterior el Depor superó al Barza por dos tantos. La neblina se asentó y una suave llovizna se hizo presente humedeciendo mi suéter. Bajé y caminé de regreso. Extendí mi caminata para ver sí me metía al acuario o al Domo, pero el frío y la lluvia me hicieron recular y regresé, de nuevo, por calles por las que no había andado antes.

De regreso a la casa me preparé el zorza que había comprado. Había leído en un foro que su sabor era muy parecida a la de la carne al pasor. Me comí nada más ni nada menos que medio kilo de carne más la ensalada que me sobró ayer. Ahora estoy pagando las consecuencias con la pesadez de estómago, pero el preparado estaba delicioso.

El resto de la tarde fue estar pegado al chat añorando a los seres queridos. Así es esto de las diferencias de horario.

my lips are turning blue

  1. Corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. (12-22-2007 / 01-12-2008)
  2. El sol de Breda. Arturo Pérez-Reverte (01-13-2008 / 01-31-2008)
  3. El criptonomicón 2, el código Pontifex. Neal Stephenson (02-01-2008 / 02-12-2008)
  4. El criptonomicón 3, el código Aretusa. Neal Stephenson (02-12-2008 / 02-28-2008)
  5. El oro del rey. Arturo Pérez-Revert (02-29-2008 / 03-08-2008)
  6. El pulso del mundo. Artículos periodísticos: 1978 - 2002. Cristina Peri Rossi. (03-10-2008 / 04-04-2008)
  7. Las vírgenes suicidas. Jeffrey Eugenides (03-10-2008 / 04-26-2008)
La conclusión me gustó: el suicidio fue causado por egoísmo, un embotamiento de la mente por el hecho de únicamente observarse a sí mismo. Al relativizar las experiencias (volvemos a las perspecticas) con las de otras personas, las posibilidades de momenots de felicidad aumentan.
Por cierto, qué chingona es la música de Muse.

23 April, 5:44pm

Estoy sorprendido con la facilidad con que las personas ven desolador un paisaje que me parece en realidad tan cotidiano: L está hecha un mar de lágrimas porque su novio está en otra ciudad laborando y no le ha mandando ningún mensaje de celular y cuando ella le llama para reclamarle, este le responde con un "no ves que estoy muy atareado". ¿Qué esto no es algo normal en el mundo? ¿Por qué diablos hace un escándalo por ello como si la tierra se partiera en dos? No entiendo.

Creo yo que uno de los signos de inteligencia más claros es la capacidad del individuo de observar una misma realidad desde diferentes perspectivas y así obtener el mejor provecho de las circunstancias. Gentes que han sufrido lo imposible, como el mismo Viktor Frank lo expresa, han sido capaces de sobrevivir gracias a su capacidad de trasladar su mente a otros parajes donde la realidad pueda ser sobrellevable: cambio de perspectiva. Sin embargo, si nos atamos a una sola visión de los hechos, este se va reduciendo hasta dejarnos inmóviles y maltrechos, cuando, si pudieramos observar las cosas de otro lugar, la solución sería tan simple.

Hoy ha seguido mi travesía por entender el funcionamiento interno de GTK+. La cosa es interesante, lo malo es que parece que llego a una tecnología obsoleta que necesita una renovación urgente si se quiere seguir el paso al mundo de los ambientes gráficos. Históricamente los toolkits gráficos han tenido una evolución lenta, es prácticamente el mismo enfoque que se viene arrastrando desde la Elisa sólo que cada vez más sofisticado. En fin ya veremos cómo evoluciona esto. Esperemos que GTK+ tenga un papel relevante en la renovación de los ambientes gráficos.

Espero este fin de semana haga buen tiemp para salir a caminar La Coruña que no he ido ni al cine aquí.

21 April, 6:21pm

De nuevo me han abordado los ánimos para describir los cotidiano. Pues me levanté, algo tarde, dando tiempo para que Diego pudiera arreglar sus cosas y marcharse para Alicante. Me tomé mi expreso de la mañana con unos huevos revueltos. Me duché, me afeité (con jabón porque no he querido comprar crema para rasurar) y me encaminé a la oficina. Subí el parche para baobab ante el visto bueno de Alejandro, aunque Paolo Borelli hizo un par de comentarios, que espero ya haber resuelto.

Ahora viene la siguiente asignación: jugar con MokoFingerScroll. La verdad no entendí nada sobre lo que tengo que hacer, pero ya lo entenderé.


16 April, 6:56pm

El albergue español

Estuve en el hotel de martes a sábado. El viernes por la mañana la encargada del hotel me dijo que la noche del sábado sería mi última noche sin opción a renovar ya tenía reserva completa. Al comunicarle esto a Javi me dijo que si no conseguía piso para ese día, sin problemas me podría ir a su piso a dormir por unas noches. Esa noche me fui a un bar, me tomé una Estrella de Galicia y al regresar a mi habitación caí dormido. Pensaba que la cerveza oriunda de La Coruña era una clara más, como la Corona o la Sol, y que mi sueño era dado el jetlag y la semana ajetreada. Luego comprobé que la caña está es realmente pesada. En fin, esa noche fue interrumpida por dos timbrazos del teléfono, ambas de Javi, para decir que, en primera, los chicos del primer piso que habíamos ido a ver sí me aceptaban y luego para confirmar que pasaría por mi a la mañana siguiente.

En la víspera, Eva me había sacado a caminar por la ciudad y luego a ver un par pisos que habían sido anunciados en Internet. Primero teníamos una cita en el más barato: 185 euros al mes, con todos los servicios incluidos. Llegamos a la hora fijada, pero nadie nos abría la puerta de abajo por más que timbrábamos. Esperamos. Nos fuimos a tomar un café en un bar cercano. Regresamos, volvimos timbrar y ya estaban ahí. Mientras esperábamos a la puerta, una chica rubia teñida entró. Esta chica resultó vivir en el piso, pero no habíamos coincidido al parecer. Al subir al piso estaba la chica mencionada, y dos chicos más, uno con el pelo largo lacio y delgado y otro un poco más robusto de pelo risado y gafas. Quien llevó la batuta en la conversación fue Luis, el de las gafas, con más edad, me mostró el piso rápidamente y nos despedimos. La vibra del piso era agradable y era notorio que necesitaban a alguien ahí para aligerar los gastos.

Esa misma tarde fuimos a ver otro piso. ¡Una gran diferencia! Esta último mucho más limpio, ordenado, luminoso, mucho más equipado y espacioso, pero el chico que nos recibió, Martín, se mostró perturbado a nuestra llegada, como si fuéramos algo que no esperaba. Lejano, mala vibra, delicado... luego llegó el chico que se marchaba, vestido de traje. Se iba al finales del mes. La otra habitación la compartían con una irlandesa que no estaba en ese momento pero que también se marchaba en junio. La renta mucho más elevada, casi los 250 euros. La conclusión fue unánime, la primera opción parecía ser la mejor, tanto por el coste como por la vibra persivida, pero había que esperar al viernes a su visto bueno.

Y ya no busqué más. Estaba cansado y no quería estar llamando por teléfono. Cuando la encargada del hotel me dio la noticia de mi debida partida, caí en pánico, pero no había mucho más qué hacer, salvo esperar mudarme al piso "buena vibra" o al piso de Javi temporalmente. Pero como ya he dicho, ocurrió lo primero.

El sábado en la tarde mudé mis cosas con la ayuda de Javi, después de comer en su casa. Quien me recibió fue la rubia teñida que responde al nombre de Lorena Freire. Extraño, yo tuve una maestra en la primaria que se llamaba María Elena Freire, jamás imaginé que era un apellido gallego. Luego llegó su novio, Diego, cuya madre, que es gallega de nacimiento, pasó casi toda su vida en Argentina para luego regresar. Diego, también es oriundo y también vive en el piso. Pues bien, después de dejar mis cosas en mi nueva habitación, Lorena me dijo que me hiciera de un edredón ya que con las tristes sábanas que llevaba no aguantaría el frío. Y fuimos al Corte Inglés, que está a unas cuantas cuadras del piso. Ella se compró un vestido y yo un edredón. Platicamos un poco y ella resultó ser una gallega profunda, que habla un dialecto montaraz del gallego, donde pronuncian las g como j indistintamente (jato, juapa, etc.), que sus padres han ido a Cancún, que es de derecha, apoya a Rajoy y que está en contra de la inmigración. Se sinceró al decirme que todos los del piso se sorprendieron cuando ella me dio su voto de confianza cuando decidieron aceptarme. Después llegó Diego, enjuto y muy agradable, además de fumador insaciable de mariguana y hashis. Ese fin de semana le quemó las patitas al diablo con tezón y perseverancia. En el piso todos fumamos tabaco, es más, fue una restricción que me pusieron al entrar. Yo, encantado.

Diego es frigorista, repara e instala sistemas de aire acondicionado para Zara, uno de los máximos orgullos gallegos y al parecer viaja seguido por España e Italia reparando los sistemas de ventilación de las tiendas Zara. Lore estudia para ser policía nacional, ya que, según ella, fracasó en su intento de ser capitana de barco, además de ser camarera los fines de semana en un garito. Luis, el de las gafas, trabaja para R, la empresa cablera que domina Galicia y ahora con el famoso triple play: cable, telefonía e Internet, razón por la cual tenemos todos esos servicios de manera muy económica. El cuarto es Carlos, que también estudia para ser policía nacional. Todos son muy blancos de piel y todos falan galego extremadamente rápido. Las ocasiones que se han juntado a hablar, lo hacen a gritos, velozmente y en galego... yo apenas puedo entender la conversación por el contexto y palabras sueltas que oigo, además que mi naturaleza de más silencios que charlas hasta ahora les ha parecido extremadamente extraño.

Mi habitación es como de cuatro por tres metros, una cama diminuta, más chica que la cama individual que conocemos allá, un clóset, un buró y otro mueble que no entiendo que sea pero cómo estorba. Todo el piso tiene parqué (un tipo de duela). Somos cinco personas compartiendo un baño, una cocina y la sala-comedor. Seguido viene la hermana de Lorena, que estudia para ser piloto aviador, y un amigo de Carlos, un güey barbón y alto, y se juntan a jugar Magic, como buenos frikis. El caso es que estamos medio acinados y espero acostumbrame a ello.

El mismo sábado que me mudé, Javi me invitó a irme de marcha con él y un par de amigos suyos. El punto de encuentro era un chiringuito en la parte vieja de la ciudad, bastante pijo. Diego se ofreció a darme un aventón hasta allá el cual acepté. Ahí estaba con Miguel, que también trabaja en la empresa, uno chico que también es frigorista, una chica que tiene tiendas de celulares Orange y Javi. Luego nos fuimos de bar en bar, tomando una copa en cada uno. Yo me limité a ingerir cerveza, ya que la zona vieja queda bastante retirada del piso. Mas ahí confirmé que la cerveza Estrella Galicia es dura, y con cuatro tuve lo suficiente para andar zumbado, y a las tres de la mañana me di de baja de la marcha, lo bastante pedo como para perderme terriblemente. Así que me valió el precio, vi un taxi y me monté.

El domingo desperté a la una de la tarde. No recuerdo haberme levantado tan tarde en mucho, pero mucho tiempo, y para acabarla de joder, con cruda.

El resto de la semana fue tramitar el NIE, que es el acrónimo del Número de Identificación de Extranjero, que sería el sucedáneo del DNI, la cual es la identificación única para los españoles. Sin este no puedo tener teléfono celular ni cuenta bancaria. El trámite, una vez que se han hecho varios más antes (empadronamiento, seguridad social, etc.), se realiza en la comisaría, y tardan siglos: es una burócrata atendiendo a cerca de una centena de personas al día, todos inmigrantes de muchas partes del mundo: europeos del este, gringos, africanos y sudamericanos. El primer día que fui, donde pasé 3 horas para que me dijeran que me faltaban papeles, platiqué con una boliviana que realmente la había pasado mal y que mantenía a sus hijos en Bolivia haciendo labores de doméstica. Cuando me preguntó por mi situación, no atiné cómo explicarle que yo había llegado con todas las consideraciones y prevendas. Igual me pasó con Lorena, que suponía que emigraba con poca pasta y viéndomelas negras para sobrevivir. Creo que le sorprendió que no fuera así.

El trabajo está bien. Hoy envié mi primer parche al bugzilla de Gnome para un widget GTK+ del baobob. Sí, se que la mayoría la pasada oración está en chino, pero hay uno que otro lector que se da una buena idea.

Bueno, ya es noche, tengo sueño y sólo me acordé de lo antes dicho. Espero les satisfaga su curiosidad.

VMJL

10 April, 5:51pm

Las primeras 24 horas

En la primavera que me mudé a Europa, el clima se encargó de recibirme con frío y lluvia... Tal vez así comience en mis memorias este capítulo de mi vida. El enunciado en sí es lo suficientemente pretencioso y banal para que sea un éxito en librerías. Chale... así o más naco...

En la víspera de tomar el camión para el aeropuerto de la ciudad de México, la pregunta "¿qué se empaca cuando uno se muda a otro país?" me agobió por días. Pero aún así no empaqué nada hasta el último minuto. Bueno, un par de horas antes de salir. Me limité a empacar ropa. No llevé ni Tequila, ni chiles enlatados, ni masa para tortillas, ni cajas de cigarrillos, nada de lo que tanto me habían recomendado. En mi fuero interno me proponía que esta migración fuera un reto de hibernar mi mexicaneidad y abrazar los usos y costumbres de la región que me arroparía, tratando de filtrar prejuicios e ideas preconcebidas. Entonces empaqué únicamente la ropa que necesitaría para sobrevivir un par de meses en el país.

Le pregunté a mi madre si querían acompañarme al aeropuerto, y me dijo que no lo tenía contemplado, pero que sí le gustaría. Convenció a mi padre para lo mismo y compramos los billetes de camión. Ya en camino, pasaron una película española, que era una adaptación de una novela de Benito Pérez Galdós, llamada El Abuelo. Buena película. Sin embargo el ánimo fastidiador se le subió mi papá y empezó a vociferar que "de ahora en adelante serás un leal súbdito del Rey Juan Carlos I de Borbón... ¡y te le incas, joder!". Preferí callar a imprecar con un regio "¿por qué no te callas?".

Después de cuatro horas llegamos al aeropuerto. Busqué la taquilla de British Airways y documenté el equipaje. Todo en regla y en orden. Regresamos a área de comidas y esperamos. Y realmente quería despedirme de la gente del D.F., en especial de Joshua, Cynthia y Jackie. Jackie lamentablemente me avisó que no podría llegar antes de mi entrada al area de abordaje, y pronto temí que Joshua y Cynthia tampoco pudieran. ¡Pero llegaron! Primero fue Josh y luego Cyn, con quienes platiqué con mucha alegría. Me dio mucho gusto verlos, ya que me había resignado a no verlos antes de irme, pero siempre sí se pudo ya que el vuelo era más tarde de lo que había previsto.

Llegada la hora, me despedí de mis papás, de Cyn y de Josh y me fui al área de revisión, luego el duty free y finalmente la sala de abordaje. En el duty free compré un adaptador de clavijas. Y esperé. Pasaron 45 minutos después de la hora estipulada para que nos dejaron abordar. Había mucha gente, la cola fue enorme, pero nunca imagine que dentro de la avión la perspectiva fuera peor. Abordé por la parte delantera del avión y pasé por la sección de primera clase... ¡no! ¡qué envidia! asientos individuales, totalmente reclinables, con videojuegos, y demás. Vi muy precario mi asientito de clase turista, apretujado y estático.

Fue en ese momento cuando tuve mi primer flashback de una serie de horrorosas comparaciones. La primera vez que volé el Atlántico, igual, en un avión de British, a mi lado se sentó una chica guapa como de mi edad con quien conversé un rato y al siguiente dormía sobre mi hombro. Esta ocasión la cosa mas bien parecía romería o camión guajolotero: Una señora, grande en todos los aspectos, chilena, a quien pregunté, para vergüenza mía, si era argentina (¡pero es que su acento me parecía tan cercano al mendozino que les escuché a Maxi y a Diego en Chiapas!). Por otro lado, a dos filas adelante, dos o tres señoras, de rostros muy finos y atractivos, pero con tremendas Hiyabs sobre la oculta cabellera, delataban su origen de algún país musulmán, presumiblemente Irán, e iban con una recua de niñatos llorones que no hicieron más que importunar constantemente mi sueño con sus gritos y quejidos.

Esto da origen a otra comparación: La primera vez que volé no pude pegar pestaña, estuve atento a todo el viaje, viendo desde la ventanilla, que supe defender de la chica guapa que me pedía le cediera mi lugar, la vista de Estados Unidos primero y luego de todo el Atlántico, para luego mirar, embelesados, los prados verdes de la islas británicas. Esta vez dormí como un lirón, a pesar que otra vez tuve que defender el asiento de ventanilla que había reservado por Internet, a una viejita que se había confundido del letra. Bueno, también debo aclarar que esta vez no me impidió la vergüenza pedir un desarmador (con una botellita completa de vodka encima) y en la cena un cuarto de vino tinto, lo que supongo me ayudó a que Morfeo fuera clemente conmigo.

Diez horas después estaba en el aeropuerto de Heatrow, Londres. Salió del aeropuerto mexicano una hora y media tarde, y llegamos una hora y media después de los señalado. Para mi buena suerte, mi conexión era una hora exactamente después de mi llegada planificada. Por supuesto que lo perdí. Pero varios mexas estábamos en la misma situación, muchos íbamos para Madrid. Tan pronto bajamos del avión, corrimos a hacer conexión para la terminal 2. Tomamos el camión que nos llevaba para dicha terminal, sin hacer en ningún momento parada en migración, cosa que me extrañó ya hasta mucho después. Bien pude haberme fugado en el transbordo de estaciones, y haberme vuelto un alegre ilegal en Londres. Pero todo queda en el "quien sabe".

Ya en la terminal 2, caminé a mi ritmo, separándome del grupo principal, pasé por revisión y llegué a un mostrador de Ibería, que sería la aerolínea que nos llevaría a Madrid. Le expliqué rápidamente la situación de nuestro vuelo retardado e inmediatamente me asignó un vuelo para una hora después. Entré a la zona de duty free y corrí a un baño donde finalmente pude relajar los intestinos. Necesitaba un café y en una cafetería ordené un cortado. Sólo tenía billetes de 20 euros y me devolvió el cambio en libras que aun tengo y que de nada me sirven acá. Qué fastidiosos son los ingleses y su moneda. Media hora antes entré al área de abordar, donde uno a uno fueron llegando compatriotas que había dejado atrás.

Mientras esperábamos, se sentaron a junto a mi un chavo de pinta artística (pelo largo rizado, sombrero tipo de los 50s, jeans a la cadera y lentes de armazón de pasta), quien comentó que estudiaba literatura en Madrid, luego una señora que iba a visitar a su hijo que estudiaba un doctorado en veterinaria en Extremadura, y una chica gorda, fodonga que me preguntó:

- ¿De dónde eres?

- De Celaya, Guanajuato.

- ¡Ah! Yo vivo en Salamanca ... - Y continuó con mirada altiva hacia la nada - España. Hago un doctorado en derecho.

Aquella gente me enfermó. Snobs en su más pura expresión. En especial la gorda, que ni siquiera sabía la diferencia horaria entre México y Reino Unido con el resto de Europa. Pretenciosos petulantes que creían que la clase se adquiere con sólo montar un avión. Muchos de mis amigos que jamás a subido un avión, tienen más categoría y clase que la que ese grupito jamás tendrán.

El avión de Londres a Madrid salió también más tarde de lo ya tarde que íbamos, por lo que mi conexión de Madrid a La Coruña se iba por la borda. Otra vez, dormí como un lirón todo el vuelo.

Una vez en tierra, ahora sí pasé por aduana al descender, pero la cosa se limitó a un simple sello, sin preguntas ni demoras. ¿No que la revisión de los extranjeros es más prolija? Pues no. Otra vez corrí al mostrador de Ibera más próximo y pedí mi vuelo a la Coruña. Me lo asignaron de inmediato y en la puerta de abordaje enfrente del mostrador. Así que sólo corrí al baño a descansar la vejiga y de vuelta a la fila de abordaje.

Finalmente llegué a mi destino: La Coruña. Descendí del avión y me encaminé al área de recuperación de equipaje. Lo que me temía, con tantos transbordos imprecisos, mis maletas se perdieron. Fui a hablar con la señorita encargada de equipajes de Iberia y levanté el reporte. Por suerte, Juanjo, de Igalia, ya estaba ahí para recogerme y me asistió en el proceso del reclamo.

Juanjo me dejó en el hotel. La ciudad sumida en la lluvia. "Hace unos días parecía verano: ¡25 grados y soleado! ¡La gente ya estaba en la playa! Ahora sí que has tenido mala suerte, porque ahora que llegas, la primavera regresó: lluvia y temperaturas abajo de los 18 grados." Me decía Juanjo.Y el día siguiente ha sido igual: no ha escampado.

El hotel es modesto, pero con Internet gratuito. La cama no es muy cómoda, pero cumple con su función. Hay un televisor donde he visto Doctor House en castellano y la ducha es diminuta, de acuerdo a los estándares europeos.

Esa misma noche caminé a un OpenCore con el fin de hacerme de unos cigarrillos y algo que comer. Sólo compré lo segundo porque ahi no venden lo primero, y todos los estancos, bares y cafés ya se hallaban cerrados.

Como me habían dado la mañana libre, cuando recobré conciencia de mi mismo, como a las 10:30 am, me duché y me dispuse a caminar la parte vieja de la ciudad a pesar del clima.

La ciudad es una pequeña península, un brazo de tierra sobre el mar, así que está rodeado por esta: de un lado el puerto, con la dársena y sus muelles; y por el otro una playa de vista decente. En el extremo norte hay un faro, el más viejo aun en funcionamiento: la torre de Hércules. Esto me hizo reconocer que realmente estoy cerca de Finisterra: el fin de la tierra, y realmente lo sería si no fuera por la Pérfida Albeon. Por la parte de sur es donde ya se extiende la parte continental y las nuevas edificaciones están hacia allá.

Pero honestamente no se me hizo muy distinto a la España que ya conocía, como Cataluña y Valencia: edificios de apartamentos de 5 o 9 pisos, un bar o un café por cada esquina, plazas y jardines moteando la ciudad. Pero esta vez, a diferencia de la ocasión de referencia, con viento, frío y lluvia.

Para los que esté preocupados por mis maletas, déjenme tranquilizarlos: ya me las entregaron. Llegaron al hotel al parecer sanas y salvas, y finalmente pude cambiarme de ropa interior, la cual tuve que removerme a quirúrgicamente ya que con tanta empapada se había adherido a mi piel.

Por la tarde, Eva, una chica que trabaja parcialmente en recursos humanos para Igalia, se ofreció a llevarme de tour por la ciudad, en medio de la lluvia. Luego me llevó a un café donde charlamos un poco más y de vuelta al hotel. Muy amable también me está ayudando a conseguir piso, el cual espero ya tener en los próximos días.

Ya me cansé.

Un abrazo a todos y buenas noches...

VMJL

9 April, 3:25am

He llegado con bien a La Coruña, no así mis maletas, que se han perdido en algún punto de mis conexiones... tal vez hasta sigan en México. Por lo pronto estoy en un hotel, con un clima de lluvia constante, lo que no deja de ser preocupante por que una mojada me puede inutilizar por gran parte de día, o hasta de la semana si añadimos un resfriado.

La televisión española está de locos, y me ha pegado el jetlag de manera retartadada: hasta ahora.

cuando un buen libro se convierte en confidente

  1. Corazón de las tinieblas. Joseph Conrad. (12-22-2007 / 01-12-2008)
  2. El sol de Breda. Arturo Pérez-Reverte (01-13-2008 / 01-31-2008)
  3. El criptonomicón 2, el código Pontifex. Neal Stephenson (02-01-2008 / 02-12-2008)
  4. El criptonomicón 3, el código Aretusa. Neal Stephenson (02-12-2008 / 02-28-2008)
  5. El oro del rey. Arturo Pérez-Revert (02-29-2008 / 03-08-2008)
  6. El pulso del mundo. Artículos periodísticos: 1978 - 2002. Cristina Peri Rossi. (03-10-2008 / 04-04-2008)
Un amigo me regaló este libro, arguyendo que se lo habían dado, entre otras cosas, como parte de un reconocimiento por haber participado como conferencista en un congreso. "Es algo de periodismo", me dijo. Al igual que él, tomé el libro con desdén. Pero una noche que ya no tenía libros que leer, lo tomé... y me enganché.
Me enamoré de Cristina Peri. Su forma de escribir tan colorida, tan completa, tan dueña del idioma; su idiosincrasia, que la siento tan cercana a la mía, tan sarcástica, tan directa, tan graciosa, tan lúdica, tan llena de temas de conversación, tan prolija en su trabajo. La cantidad de temas que aborda, la honestidad, la simplicidad e inocencia de un niño con que expone las desgracias de la sociedad.
Pero lo que me enganchó en primer grado fue su exposición del exilio al que fue sometida y su visión de España como Uruguaya. Fue como si el libro llegara a mi en el momento que más lo necesitaba: cuando estoy a punto de mudarme a España por una temporada. Fue como una palmada al hombro y un guiño que me tranquilizaron enormemente.
Hubo momentos que creí que eramos almas gemelas, con pensamientos muy semejantes... bueno con un desfase de 10 años. Su mundo de literatura, de erotismo, de feminismo tan lleno de causa y razón, de socialismo desencantado, de soledad por convicción. Tengo tanto que aprender, pero ella fue una impresionante, aunque efímera, maestra de la vida.
Gracias Cristina, por llegar a mis manos cuando más te necesitaba.