11 August, 12:18am

Después de perder las esperanzas, después de buscar en cada librería que me topaba sin ningún éxito, hoy, por pura casualidad, me encontré el libro de Matadero cinco de Vonnegut. Saliendo de la oficina, cerca de las ocho de la noche, fui a la Gandhi, sólo por no dejar, ya que mi reserva de lecturas se había agotado y temía pasar un viernes por la noche sin algo con que pasar el rato. Estuve divagando por los anaqueles hasta que por un asalto de observación noté que una de las mesas tenía casi puros libros de la editorial Anagrama, la misma que publica el libro en castellano, y casi había vuelto a perder la esperanza cuando encontré algunos pocos ejemplares. Debo decir que me decepcionó un poco el tamaño del libro, ya que yo esperaba algo más voluminoso y desafiante, pero es más bien pequeño. Hoy no hice nada en el trabajo, salvo ayudar a Sandino con sus elementos de Gstreamer. Como niño se alegró cuando funcionó el decoder de mp3 con el workaround para el maldito error del cambio de estado automático. Arrastro desde varios días una leve congoja, ese sentimiento de exclusión que va y viene, aquella orfandad emocional que me visita de cuando en cuando. Algo debe pasar pronto.