22 February, 10:56pm

entropía psíquica

El domingo pasado mi tío nos invitó, a su hija (mi prima), su novio y a mi a comer a un restauran de pescados y mariscos cerca del departamento, en las inmediaciones del Barrio Antiguo. ¡Qué cosa tan deliciosa! Los platillos son caros, pero vastos, un sólo alcanza para dos personas fácilmente. La paella, el pan con ajo, la ensalada de mariscos, y el pescado a la veracruzana, han sido todo un manjar. Y traigo a colación hoy esto, por que ese día me llevé lo que sobró del pescado a la veracruzana y hasta hoy me lo jambé (todo esta semana me la he pasado en el alcohol y la parranda). He recordado la magia que pueden transmitir la combinación de sabores en el paladar. Tengo que volver otro día, cuando las finanzas mejores.

En otro orden de ideas, aunque relativo a las finanzas (¿qué no lo está?), resulta que al comienzo de la semana San Dino y un servidor vimos un anuncio de un concierto de gaitas, donde el boleto bailaba $150. Dino me dijo que si de una vez los comprábamos, pero yo me negué argumentando mi deficitaria situación económica y hasta ahí llegó la cosa. Sin embargo, ayer por la noche, terminando la sesión de yoga, recibí una llamada al móvil por parte de Adrián, quien me sugirió ir a un concierto en el Café Iguanas de una banda llamada Alesana. Llegué al Iguanas y me encontré con que el costo de admisión era de $160... los pagué para no hacer el cuento largo. Me iba a dar el lujo de vivir una tocada de música post-hardcore. Primero al entrar me dieron una banda verde para la muñeca y me pregunté porqué muchos traían una banda naranja fosforescente en lugar. Pronto caí en cuenta: la verde es para mayores de edad que pueden comprar cerveza y la naranja para los menores de edad que no. Ahí me vino el primer golpe de la noche: estaba rodeado entre puro puberto suicida, con cortes de pelo copiados del Japón (esos gueyes van muy a la vanguardia en cuanto a moda puberta), mechones de colores, piercings en el rostro y muchas, muchas chicas.

En el escenario había 5 chavos blancos famélicos, con ropas negras y cortes de cabello similares. Su propuesta musical me pareció interesante. El slam se armó pronto y mi pensamiento recurrente era: "diablos, si hubiera estado en una cosa de estas hace 10 años, ya estuviera en el slam, totalmente entregado a la banda, al ruido y al lugar... pero ahora parece tan estúpido, vacío de sentido..." Y recordé el concepto de entropía psíquica, la mente desbalagada en mil cosas, pero sin concentrarse en una sola. Ahora disfruto más de ciertas cosas sutiles y complejas, como de los libros y el cine.

Sí, tengo 29 años (casi 30), sigo descubriendo el mundo y me gusta...

Al final terminé con un amargo sabor de boca gracias al pensamiento "debí haber ido a lo de las gaitas en lugar de esto... pero lo mejor hubiera sido ahorrarme esa lana". Para quitarme ese resabio nos empujamos 10 cheves el Adrián y yo.

Y ahora sí, cambiando radicalmente el tema, he estado jugado con twitter, una red social donde los subscriptores se limitan a publicar un breve mensaje cada que se les viene en gana, y este mensaje respondería, en su generalidad, a la pregunta ¿qué estás haciendo?. Es enviciante ver lo que la gente dice que hace o siente o expresa. Simple y divertido. Estos mensajes los puedes publicar por la aplicación web, por medio de agentes en IM, o hasta por SMS de celular. Posteriormente puedes hacer tus grupos de amigos y hacer breves charlas entre ellos. Además tienen una pequeña API para sindicar mensajes en otros sitios como blogs. Aquí está el mio http://twitter.com/ceyusa ¿alguien quiere agregarme como amigo?