28 October, 6:38pm

Estados Unidos, al fundarse sobre los ideales dejados por la revolución francesa [1], no es de extrañar que también haya adoptado como modelo económico uno de sus vástagos intelectuales: la principio del Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même! [2] (deja hacer, deja pasar, ¡el mundo va por sí mismo!). Este principio del libertarismo [3] económico y personal, asentado más formalmente a partir de su guerra civil hasta principios de siglo XX, busca minimizar el control del estado dándole mayor libertad al individuo. Y todo parecía ir bien, hasta qué...

A mediados del siglo XIX, Karl Marx predijo que, así como desapareció el feudalismo al ser sustituído por el capitalismo, éste sería también sería reemplazado por otro modelo económico. Él creyó que sería el comunismo [4]. También, en el primer volumen de su obra Das Kapital [5], Marx argumenta que la clase capitalista, al invertir más en nuevas tecnologías y menos en salarios, reduciría ésta sus utilidades (ya que según Marx las utilidades son resultado del trabajo no pagado a los empleados). Cuando finalmente las utilidades caigan por debajo de cierto nivel, se llegaría a una recesión o depresión, en que algunos sectores de la economía se colapsarían. Marx pensó que durante esta crisis económica, los salarios también bajarían, y eventualmente, este trabajo-no-pagado, haría posible la inversión en nuevas tecnologías y en el crecimiento de nuevos sectores económicos. En otras palabras, que el modelo capitalista es propenso, de manera intrínseca, a crisis económicas.

Pasaron alrededor de cincuenta años después de su muerte cuando el sistema financiero de los Estados Unidos se colapsara en la llamada "Gran Depresión" [6]. No hay un acuerdo en las causas [7] que llevaron a esta crisis económica mundial, sin embargo hay matices comunes, tales como malas manejos por parte de los bancos, un exceso de préstamos, bajo costo del dinero, una gran producción y bajo consumo (relación oferta/demanda desproporcionada), etc.. ¿Les suenan conocidos estos hechos?

La Gran Depresión duró alrededor de 20 años y a pesar de los múltiples esfuerzos para solventarla no se pudo hacerlo por completo sino hasta el rearme de la naciones y la consecuente 2da Guerra Mundial. Sin embargo los esfuerzos que paliaron los efectos más devastadores de esta crisis, fue la aplicación de la teorías de John Maynard Keynes [8], la cual intenta promover el consumo a través de la intervención directa del estado, invirtiendo en infraestructura [9]. Algo que bien se puede clasificar como autoritarismo [10] por parte del los partidarios del libertarismo.

En los años setenta, cuando la economía de Estados Unidos salía de la boyante post guerra y llegaba la crisis de los hidrocarburos, Milton Freedman [11], quien inició como un discípulo de Keynes, finalmente se rebeló, abrazando el laissez faire: el estado sólo debe controlar el dinero, la inflación, el mercado se autoregula. A los discípulos esta escuela de pensamiento, en México, se les llama como "los Chicago boys" [12], precisamente porque Freedman fue catedrático de esa universidad y muchos economistas que ahora ostentan el poder en latinoamérica, estudiaron ahí.

El mundo no es igual ahora que en la primera mitad del siglo XX, sin embargo en esta crisis hay muchos y atemorizantes paralelismos con ella. Y también parece muy obvio captar el efecto péndulo en las ideologías: liberatismo - depresión - autoritarismo - inflación - libertarismo - depresión ...

Al parecer ni el mercado sabe autoregularse, ni el estado sabe incentivar la producción o el consumo. Entonces, ¿qué reglas debemos poner?

Creo que hemos descubierto que las ideologías no cumplen con su propósito. Ni el socialismo ni el capitalismo tienen la respuesta para una vida justa y libre.

¿La próxima reunión del G20 propondrá soluciones de fondo para este problema? No. Sólo paliativos para seguir en el péndulo, sólo intentando pasar este valle lo más deprisa posible.

¿Podremos conseguir un modelo económico más allá de ideologías radicalizables? Algo me dice que sí, pero no en el corto plazo. Llámenlo fe, si lo desean.