La filosofía del placer estético en el amor

  1. El malestar en la cultura y otros ensayos. Sigmund Freud. (01-02-2007 / 02-10-2007)
  2. Fluir. Una psicología de la felicidad. Mihaly Csikszentmihalyi (02-10-2007 / 02-27-2007)
  3. Hackers & Painters. Paul Graham (03-05-2007 / 03-22-2007)
  4. Diario de un seductor. Sören Kierkegaard (03-22-2007 / 31-03-2007)

Lo que me molesta de un modo atroz en un noviazgo es la moral que lo impregna.

Bajo el cielo de la estética todo es hermoso, alado, lleno de gracia; donde entra, en cambio, la ética, el mundo se torna yermo, feo e indeciblemente aburrido.

Muchas jovenes tienen en el corazón una imagen indefinida y nebulosa, que debería ser un ideal, y por tal imagen miden a todos los objetos de su amor.

Es una eterna ley del amor que dos seres deben sentirse nacidos uno para el otro, tan sólo en el primer momento en que comenzaron a amarse.

La quiero amar tan sólo libre.

Toda muchacha es, de nacimiento, una maestra y aunque no se pudiese aprender de ella otra cosa, siempre se podría aprender el modo de engañarla. Y nadie más que una muchacha puede enseñárnoslo.

Cualquiera que se la edad a la que se llegue, jamás olvidaré que un hombre puede decir que carece de razón para vivir, sólo cuando es tan viejo que ya nada puede aprender de una jovencita.

Debemos vivir cualquier amor, con tal perfecta intensidad como para evocar siempre a nuestro albedrío una imagen mental que encierra toda belleza.

la fantasía, que en el hombre es apenas una parte y en la mujer, en cambio, lo es todo.

Creo en todo, absolutamente en todo, hasta en milagros, tan sólo para tener pruebas de que la única y última cosa en el mundo digna de que la admire y de que me asombre es una muchacha.

No es mío lo que me pertenece sino aquello a que yo pertenezco.

Un filósofo de épocas pretéritas decía que si cada vez pusiéramos por escrito todo lo que nos ocurre en la vida, podríamos convertirnos en filósofos sin darnos cuenta.

[..] mi presencia no ha de servirle ya de acompañamiento, sino para inducirla a la tentación.

Creo que se podría vivir constantemente absorto en la contemplación de un ser femenino. Quien no admita esto o de tal contemplación no sepa extraer una sensación placentera, podrá serlo todo, menos un verdadero esteta, pues lo que hay de más admirable, de más divino en la estética , son precisamente las relaciones de íntima vinculación en que se halla con lo bello de la realidad.

La mujer es un ser que existe para otros seres.

[..] primeramente el amor sueña con ella, después ella sueña con el amor.

[la mujer] Sólo comienza a ser libre por el varón

[..] el hombre "libera", pero la mujer elige. La mujer cree que la conquistan y el hombre ser quien vence; sin embargo, el vencedor se inclina ante la vencida.

La contraposición diametral de la entrega absoluta es el desprecio absoluto [..] La feminidad toma entonces el carácter de abstracta crueldad que es como el contraste irónico con la propia dulzura de la virginidad.

Si se quiere dar la imagen de una fuerza de la naturalez cuya crueldad no conozca límites, hay que buscar un ser virginal.

[..] y es una de las mejores artes masculinas del amor, el saber ocultar como un velo de niebla engañadora, la propia energía viríl.

No puedo imaginar nada más opuesto al amor que las eternas conversaciones sobre el porvenir.