Camaradas

El año pasado fue el centenario de la fundación del Partido Comunista Mexicano. En septiembre, el Colegio Nacional organizó una mesa redonda alrededor de la efeméride. En ella participó Luciano Concheiro, subsecretario de Educación Pública y antiguo militante del PCM original. A modo de conclusión (minuto 42:40 del vídeo) dijo:

¿Se puede ser, hoy, comunista? Desde mi punto de vista, se puede, y hay que serlo, si queremos transformar a México.

Estas veintiún palabras repercutieron en los medios, generando la airada desaprobación de un segmento sobrerepresentado de la población. Tanto fue el ruido, que el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, salió a reprender, sin nombrar, a su subalterno, pidiendo que se guarden en privado las ideologías, equiparando, tramposa e ideológicamente, religión y comunismo.

Yo me enteré del escándalo cuando en mi grupo de amigos de la preparatoria en WhatsApp, uno de ellos se quejó de las declaraciones de Luciano. Palabras más que menos, soltó que en México no había tradición comunista, y que esa gente que está en el poder (obviamente mi amigo no guarda simpatía por AMLO) querían volvernos como Venezuela o Cuba.

A manera de descargo, he de decir que venimos de la clase media del Bajío, una región del país sumamente conservadora y reaccionaria, bastión de sinarquistas y cristeros. Por tanto, crecimos bajo la égida católica y el tufo del anticomunismo, así que no eran de extrañar sus palabras repletas de lugares comunes.

Mi formación política, y de la izquierda en general, se ha desarrollado fuera del país, e ignoro mucho de sus distintas tradiciones, tanto socialistas, anarquistas y comunistas, aunque me queda claro que distan años luz de ser inexistentes, basta con mirar el mural de Diego Rivera en Palacio Nacional.

Epopeya del pueblo mexicano

Epopeya del pueblo mexicano (circa 2017)

Hace unos años, que había ido a México para visitar a mis padres y amigos, había quedado con una amistad de Facebook, Manuel Zuñiga, para encontrarnos en San Luis Potosí. Manuel es un joven abogado, con una profunda formación marxista y con experiencia en organización social fuera de la esfera partidista. Debatimos y caminamos por el centro de la ciudad. Entramos al Museo Leonora Carrington y en su librería encontramos un libro que me recomendó: Camaradas. Nueva historia del comunismo en México.

Ahora, dos años después, lo he leído.

Consta de once ensayos, de diferentes autores, entre ellos el mismo Luciano Concheiro, sobre la historia del Partido Comunista Mexicano:

Un fantasma recorre el mundo. Carlos Illades.

Es una introducción y justificación a los siguientes ensayos.

M.N. Roy en México: cosmopolitismo intelectual. Daniel Kent Carrasco.

Este fue uno de los ensayos que más me interesaron. Desde que me enteré que fue un ciudadano de la India quien más influyó en la organización del PCM, la figura de Manabendra Nath Roy ha despertado mi curiosidad.

Otro lugar común es creer que la independencia de la India se debe exclusivamente al pacifismo de Gandhi. Esa narrativa sólo es conveniente para los países imperialistas, como Inglaterra. Antes que él, a la vez que él, y después de él, movimientos armados han luchado violentamente por la independencia de aquel país.

Uno de estos revolucionarios nacionalistas fue M.N. Roy, quien, buscando contactos con proveedores de armamento, llegó a México en 1917, que apenas terminaba su convulsionada Revolución. Fue en México donde Roy leyó a Marx y entró en contacto con La Tercera Internacional Comunista, también conocida como Komintern, a través de los Slackers, un grupo de estadounidenses que rechazaban participar en la I Guerra Mundial, y en su lugar marchaban a México para luchar en su Revolución campesina. Entre ellos, y otros más, formaron el PCM.

La alianza que terminó en ruptura: el PCM de la década de 1920. Víctor Jeifets y Lazar Jeifets.

Uno de los errores del Komintern en latinoamérica fue la fetichización del obrero fabril, cuando estos países, en ese momento, tenían un nulo desarrollo industrial. Es decir, el llamado sujeto de la historia era tan minoritario como prácticamente inexistente.

Los comunistas tuvieron que aliarse con organizaciones campesinas afines, pero que sin embargo no compartían las tesis de la clase obrera. Para estos grupos, México era un país agrícola y autosuficiente.

Vicente Lombardo Toledano y la unidad obrera continental: colaboraciones y conflictos del PCM y la Profintern, 1927-1938. Patricio Herrera González.

Otra de la figuras con más peso en la historia de la izquierda mexicana es Vicente Lombardo Toledano. Quien no fue ni marxista, ni comunista, ni socialista ortodoxo, más bien se montó su propio tinglado ideológico-político basado en el sindicalismo, y fue asesor de Lázaro Cárdenas, quien veía con desconfianza a los comunistas, aunque buscaba un gobierno popular, y romper así con la oligarquía extranjera que apoyaba al Maximato de Calles.

Aún así, viendo la oportunidad de una transición pacífica al socialismo, el PCM pactó con el lombardismo-cardenista, ya que también era la orden de la Unión Internacional de Sindicatos, el Profintern, a decir, unidad a toda costa, quedando subsumidos al Partido de la Revolución Mexicana (PRI) y su posterior viraje a la derecha con Ávila Camacho.

Liga de escritores y Artistas Revolucionarios. John Lear.

Esta fue uno de los productos más fructíferos y ricos del movimiento comunista mexicano, la LEAR, cuya misión era llevar el arte a las masas. Contaba con compositores extraordinarios como Silvestre Revueltas y Carlos Chávez; con pintores de renombre internacional como David Alfaro Siqueros y Diego Rivera; hasta la fotógrafa italiana, Tina Modotti, colaboró con la liga.

Editorial Popular y la unidad a bajo costo: libros y folletos comunistas en el México cardenista. Sebastián Rivera Mir.

Otro de los productos más valiosos del movimiento comunista fue la actividad editorial, para publicar tanto libros, revistas y folletos con el propósito de difundir las ideas comunistas, y la cultura general, entre el pueblo.

El exilio y la filosofía marxista. El caso de Wenceslao Roces. Alejandro Estrella.

La diáspora de la España republicana que llegó a México enriqueció profundamente la cultura y la intelectualidad del país. Por supuesto, no podía quedar fuera el movimiento comunista que, entre varios, recibió al primer traductor de Marx al castellano, Wenceslao Roces.

Las revistas del comunismo. Luciano Concheiro y Ana Sofía Rodríguez.

Este ensayo es un recorrido histórico por las diversas revistas publicadas por y para la izquierda mexicana.

Una de las cosas que más me sorprendieron, aunque no era de extrañar, fue que la efervescencia social de los 60's y 70's, como las diferentes guerrillas y el movimiento del 68, produjeron una vasta camada de pensadores de izquierda, que fundaron revistas, así como participaron en partidos para elecciones, como en el PCM, el Partido Popular Socialista, o el Partido Socialista Unificado de México. No obstante, varios de ellos, luego de la caída del Bloque Socialista, renegaron de sus posturas, y, como nos recuerda Néstor Kohan, todo renegado está obligado a rendir examen diario, a exponer constante y públicamente su conversión. Personajes como Jorge Castañeda Gutman, José Woldenberg, o Rolando Cordera.

Una de las revistas que surgieron durante esta hornada fue, sorprendentemente, Nexos. Aunque supo arroparse con el presupuesto público y sobrevivir hasta hoy en día.

Otra revista, ahora desaparecida, pero muy influyente, fue Cuadernos Políticos. Por suerte están en línea todos sus números.

La renovación del marxismo. Carlos Illades.

En este ensayo, Illades narra cómo las ideas del eurocomunismo permearon en México, ávidos de un marxismo que rompiera con la influencia soviética. Entre éstas están las nuevas interpretaciones a Gramsci, así como la moda del pensamiento althusseriano.

Estas nuevas ideas dejaban de lado el movimiento de masas para volcarse en las vanguardias intelectuales, como apuesta en la dialéctica de estructuras versus superestructuras. El resultado hoy lo conocemos. Las puras vanguardias, sin base social, son fácilmente cooptables.

La crisis histórica de los comunistas mexicanos. Massimo Modonesi.

La crisis de los comunistas mexicanos es la historia del Partido de la Revolución Democrática, el PRD, cuyos líderes y fundadores fueron una escisión del PRI, conocida como la Corriente Democrática.

Bajo la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, la mayoría de las fuerzas socialistas se plegaron al nuevo movimiento, que gozaba de mucha popularidad. Uno de los principios fundacionales del PRD fue que los partidos que se integraban debían abandonar sus tesis comunistas y socialistas. La gran demanda y horizonte se avocaba únicamente a la pluralidad democrática, en el sentido electorero-partidista, en México.

"Se prohíbe a los materialistas estacionarse en lo absoluto": el comunismo y la cultura popular en el siglo XX mexicano. Rodolfo Suárez.

Este texto lúdico, a manera de colofón, es una revisión de la influencia comunista y popular dentro de la Época de Oro del cine mexicano, hasta el cine de Cantinflas.


  1. On writers and writing. Margaret Atwood (11/06/2019 - 01/02/2020)
  2. Otra vida por vivir. Theodor Kallifatides (01/02/2020 - 01/09/2020)
  3. El amigo. Sigrid Nunez (01/09/2020 - 01/17/2020)
  4. El hombre que plantaba árboles. Jean Giono (01/22/2020 - 01/22/2020)
  5. A dance with dragons. George R. R. Martin. (01/30/2020 - 03/11/2020)
  6. Camaradas. Nueva historia del comunismo en México. Carlos Illades (coordinador). (17/01/2020 - 04/21/2020)