Rey Mono o Perla Ediciones

Tengo amigos y conocidos a quienes recuerdo casi exactamente cómo conocí (el cuándo me es siempre nebuloso), mientras que otros no tengo un recuerdo del evento específico que desencadenó el trato. Y no son mejores unos que otros, ni implica deferencias. Simplemente es así.

Sin embargo, de quien me gustaría hablar ahora, sí recuerdo la cadena de sucesos necesarios para conocernos.

Un día, una buena amiga, de quien lamentablemente ya no cuento con su cercanía, me recomentó un blog que había visto reseñado en un artículo del diario El Universal. El blog ahora no existe, y su nombre apenas me suena en la memoria (algo como cultivar ignorantes. Actualización: se llamaba Para incultos cultivables). Trataba sobre literatura, recomendaba y reseñaba libros. Me volví asiduo. Llegué a comentar y, en alguna ocasión, merecieron respuesta de la autora del blog. Supe su nombre, Wendolín Perla.

Tiempo después, me enteré que estudiaría una temporada en el Pais Vasco. Ocurrió entonces que unos amigos me invitaron a pasar unos días en Bilbao, así que probé suerte y le envié un correo comentándole mi viaje. No se concretó nada. Lo admito, me sentí decepcionado.

Pasaron algunos años, no sé cuántos, ella regresó a México, después de muchas aventuras por el mundo, y entró a trabajar en Random House como editora. Todo esto lo supe porque estamos amistados en CaraLibro, y sus maneras, muy comunicativas y siempre con desparpajo, daban cuenta exacta de sus andanzas. Debo añadir que detesto CaraLibro, pero si no fuera por ese servicio, posiblemente no tendría contacto con personas valiosas.

Un buen día estaba yo en México, en Guadalajara, durante la Feria Internacional del Libro. Supe que ella también estaría allí, en la caseta de la editorial. Le envié un mensaje y quedamos. Charlamos un rato, pudiendo dar fe de su particular forma de ser, zizagueante, resuelta y risueña. Una conversación con ella es como río en el cual es imposible nadar, ya no decir a contracorriente, lo único que queda es dejarse llevar.

Un par de años después, en una visita que hice a la Ciudad de México, volví a escribirle y aceptó quedar para ir a comer. Me invitó a conocer su oficina en aquella inmensa editorial, en Polanco. Y esa fue la última vez que nos vimos como tal, aunque mantenemos el contacto por la susodicha red social.

En una ocasión me confió que ponderaba la posibilidad de darle un vuelco a su tren de vida. No soportaba el marasmo en que se había convertido su existencia y quería un corte radical. Algunos meses después le envié un mensaje diciéndole que iría otra vez a la Ciudad de México y que podíamos quedar para que me contara, pero ya no obtuve respuesta. Mutis. Me preocupé. Poco más podía hacer. Pasado el tiempo reaparece súbitamente para contarme que ya no trabajaba para aquel corporativo y que estaba formando una editorial independiente, lo que finalmente sería Perla Ediciones.

Adquirí los cinco títulos inaugurales, teniendo a bien su envío hasta el otro lado del charco, lo que valió el comentario de Wendolín sobre las dificultades topadas, al ser el primer envío fuera de México:

Perla Edicones

Libros y regalitos de Perla Ediciones.


Ayer terminé de leer el primero de los cinco: Rey Mono.

Este año comencé a interesarme por China, por las razones obvias. Sumando que mis compañeras de Igalia de allá, quienes durante los momentos más álgidos de la pandemia en aquel lado del hemisferio, al comienzo del año, compartían información muy útil para entender las dimensiones de lo que tendríamos que enfrentar luego. A mayores de seguir el canal en YouTube de Javiertzo, donde encuentro un poco de sanidad a la basura que reparten los medios occidentales sobre éste país.

Leer Rey Mono fue parte de mi encuentro con la cultura China.

(Por cierto, la Monthly Review de octubre trata sobre China y luce genial).

Unas palabras sobre Rey Mono. Como misma Wendolín cuenta en una de las muchas entrevistas que ha dado, Rey Mono es una antología hecha por el sinólogo, Arthur Waley de la vastísima obra Viaje al Oeste (más de 2000 páginas). Sería el equivalente chino al Quijote. Y la traducción del inglés de Waley corre a cuenta de la mismísima Wendolín.

Rey Mono es similar a todas las epopeyas clásicas del héroe solar que datan desde Gilgamesh: el héroe aprende a manejar sus poderes, lucha contra su enemigo, pierde y muere, pero renace aún más poderoso cumpliendo finalmente su misión. Lo peculiar es que el héroe solar aquí no es ningún humano ¡es un mono! cuya misión es proteger al débil monje budista Tripitaka. Este giro me parece interesante, ya que sería una forma de anti-especismo milenario. Por otro lado, muestra la visión de la China antigua del paraíso y su universo espiritual: un sistema imperial súper-burocrático y jerarquizado. Se entiende, por tanto, que China posiblemente sea el Estado más antiguo del mundo. Otra cosa que me sorprendió aprender fue la exposición de la no tan amigable rivalidad entre taoístas y budistas en el extremo oriente.


  1. On writers and writing. Margaret Atwood (11/06/2019 - 01/02/2020)
  2. Otra vida por vivir. Theodor Kallifatides (01/02/2020 - 01/09/2020)
  3. El amigo. Sigrid Nunez (01/09/2020 - 01/17/2020)
  4. El hombre que plantaba árboles. Jean Giono (01/22/2020 - 01/22/2020)
  5. A dance with dragons. George R. R. Martin. (01/30/2020 - 03/11/2020)
  6. Camaradas. Nueva historia del comunismo en México. Carlos Illades (coordinador). (17/01/2020 - 04/21/2020)
  7. El Capital. Tomo 1 Volumen 3. Karl Marx (02/04/2020 - 05/10/2020)
  8. Lectura fácil. Cristina Morales. (04/22/2020 - 05/24/2020)
  9. El artesano. Richard Sennett. (02/10/2020 - 07/04/2020)
  10. Parentesco. Octavia E. Butler. (07/19/2020 - 07/21/2020)
  11. La belleza del marido. Anne Carson. (06/04/2020 - 07/25/2020)
  12. Tender is the night. F. Scott Fitzgerald. (07/25/2020 - 08/28/2020)
  13. Hija de sangre y otros relatos. Octavia E. Butler. (07/19/2020 - 09/04/2020)
  14. El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Oliver Sacks. (09/05/2020 - 09/18/2020)
  15. Rey Mono. Wu Ch'Êng-Ên / Arthur Waley. (09/29/2020 - 10/30/2020)