trompadas

Hoy ha sido un día extraordinariamente común, asombrosamente cotidiano, tan desconcertante y mágico como el orinar. Entonces llega la angustia de la elección ¿qué narrar?

Si elijo que mi vida sea una aventura, tendría que tener memorables enunciados para describirla. No las tengo. Ergo, no es una aventura. Si una vida no es una aventura, entonces es porque decidí vivirla simplemente, y no ambicionar a narrarla. Filosofía sartriana.

Pero mi día, mi día fue espectuacularmente nulo, con la salvedad de la presentación sobre OMX. Fui yoga, fumé un par de cancrillos, me enteré de chismes, comí una absurda hamburgesa del Carl's. Sí, esas hamburgesas son absurdas, escapan a toda lógica alimenticia.

Hoy, como lo había dicho la gente del clima, la temperatura descendió abruptamente, de arriba de los 35 grados de ayer, a los 17 grados de hoy. ¡Viva regilandia!