18 December, 10:00pm

Conversaciones con F.

Un mediodía en el mercado la Pulga, comiendo cualquier cosa, deleitándonos con las atractivas locatarias y parroquianas, le inquiero: "¿Qué prefieres, una chica voluptuosa y de buenas curvas, pero con poca o nula conversación, o una chica sin tantos atributos físicos, pero con una estupenda conversación?"

Rápidamente responde con aire de intelectual: "Fíjate que lo he pensado mucho. Yo creo que me iría por el paquete uno".

En la cafetería de la oficina, tomando café, nos sorprendimos mucho al descubrir que el año fenecía con avidez, así que me permito cuestionarle: "¿Cuál fue tu obra culmen de este año? ¿Qué cosa realizada este año te hace sentir orgulloso?"

Deja su taza de café, se incorpora y me contesta marchándose: "Todavía quedan quince días. Deja y veo qué hago".

En el departamento, el sábado, tomando las providencias debidas para salir a libar cerveza. F. nos platicaba, con sabrosos detalles, su accidente automotriz, lo mal que le había ido con el seguro, con el tránsito, las tranzas y las corruptelas habituales. Mientras me metía al baño le dijo con toda empatía: "Te ha ido bastante mal este año ¿no? para comenzar aceptaste tu actual empleo..."

Al lado de la oficina, hay una casa usada como oficinas por, al parecer, unos abogados, quienes en su estacionamiento pueden observarse Hummers, BMW, Jaguars, y demás carro digno del proletariado. F. dice: "Pinches abogados, insisten en convencerme que me equivoqué de carrera".

F.: "Ya lo pensé bien: no voy a ahorrar. ¿Para qué? ¿Para que otro cabrón se lo chingue?"

Yo: "O para que tu futura esposa se lo gaste con su amante... Sí, el ahorro es para perdedores..."