16 April, 6:56pm

El albergue español

Estuve en el hotel de martes a sábado. El viernes por la mañana la encargada del hotel me dijo que la noche del sábado sería mi última noche sin opción a renovar ya tenía reserva completa. Al comunicarle esto a Javi me dijo que si no conseguía piso para ese día, sin problemas me podría ir a su piso a dormir por unas noches. Esa noche me fui a un bar, me tomé una Estrella de Galicia y al regresar a mi habitación caí dormido. Pensaba que la cerveza oriunda de La Coruña era una clara más, como la Corona o la Sol, y que mi sueño era dado el jetlag y la semana ajetreada. Luego comprobé que la caña está es realmente pesada. En fin, esa noche fue interrumpida por dos timbrazos del teléfono, ambas de Javi, para decir que, en primera, los chicos del primer piso que habíamos ido a ver sí me aceptaban y luego para confirmar que pasaría por mi a la mañana siguiente.

En la víspera, Eva me había sacado a caminar por la ciudad y luego a ver un par pisos que habían sido anunciados en Internet. Primero teníamos una cita en el más barato: 185 euros al mes, con todos los servicios incluidos. Llegamos a la hora fijada, pero nadie nos abría la puerta de abajo por más que timbrábamos. Esperamos. Nos fuimos a tomar un café en un bar cercano. Regresamos, volvimos timbrar y ya estaban ahí. Mientras esperábamos a la puerta, una chica rubia teñida entró. Esta chica resultó vivir en el piso, pero no habíamos coincidido al parecer. Al subir al piso estaba la chica mencionada, y dos chicos más, uno con el pelo largo lacio y delgado y otro un poco más robusto de pelo risado y gafas. Quien llevó la batuta en la conversación fue Luis, el de las gafas, con más edad, me mostró el piso rápidamente y nos despedimos. La vibra del piso era agradable y era notorio que necesitaban a alguien ahí para aligerar los gastos.

Esa misma tarde fuimos a ver otro piso. ¡Una gran diferencia! Esta último mucho más limpio, ordenado, luminoso, mucho más equipado y espacioso, pero el chico que nos recibió, Martín, se mostró perturbado a nuestra llegada, como si fuéramos algo que no esperaba. Lejano, mala vibra, delicado... luego llegó el chico que se marchaba, vestido de traje. Se iba al finales del mes. La otra habitación la compartían con una irlandesa que no estaba en ese momento pero que también se marchaba en junio. La renta mucho más elevada, casi los 250 euros. La conclusión fue unánime, la primera opción parecía ser la mejor, tanto por el coste como por la vibra persivida, pero había que esperar al viernes a su visto bueno.

Y ya no busqué más. Estaba cansado y no quería estar llamando por teléfono. Cuando la encargada del hotel me dio la noticia de mi debida partida, caí en pánico, pero no había mucho más qué hacer, salvo esperar mudarme al piso "buena vibra" o al piso de Javi temporalmente. Pero como ya he dicho, ocurrió lo primero.

El sábado en la tarde mudé mis cosas con la ayuda de Javi, después de comer en su casa. Quien me recibió fue la rubia teñida que responde al nombre de Lorena Freire. Extraño, yo tuve una maestra en la primaria que se llamaba María Elena Freire, jamás imaginé que era un apellido gallego. Luego llegó su novio, Diego, cuya madre, que es gallega de nacimiento, pasó casi toda su vida en Argentina para luego regresar. Diego, también es oriundo y también vive en el piso. Pues bien, después de dejar mis cosas en mi nueva habitación, Lorena me dijo que me hiciera de un edredón ya que con las tristes sábanas que llevaba no aguantaría el frío. Y fuimos al Corte Inglés, que está a unas cuantas cuadras del piso. Ella se compró un vestido y yo un edredón. Platicamos un poco y ella resultó ser una gallega profunda, que habla un dialecto montaraz del gallego, donde pronuncian las g como j indistintamente (jato, juapa, etc.), que sus padres han ido a Cancún, que es de derecha, apoya a Rajoy y que está en contra de la inmigración. Se sinceró al decirme que todos los del piso se sorprendieron cuando ella me dio su voto de confianza cuando decidieron aceptarme. Después llegó Diego, enjuto y muy agradable, además de fumador insaciable de mariguana y hashis. Ese fin de semana le quemó las patitas al diablo con tezón y perseverancia. En el piso todos fumamos tabaco, es más, fue una restricción que me pusieron al entrar. Yo, encantado.

Diego es frigorista, repara e instala sistemas de aire acondicionado para Zara, uno de los máximos orgullos gallegos y al parecer viaja seguido por España e Italia reparando los sistemas de ventilación de las tiendas Zara. Lore estudia para ser policía nacional, ya que, según ella, fracasó en su intento de ser capitana de barco, además de ser camarera los fines de semana en un garito. Luis, el de las gafas, trabaja para R, la empresa cablera que domina Galicia y ahora con el famoso triple play: cable, telefonía e Internet, razón por la cual tenemos todos esos servicios de manera muy económica. El cuarto es Carlos, que también estudia para ser policía nacional. Todos son muy blancos de piel y todos falan galego extremadamente rápido. Las ocasiones que se han juntado a hablar, lo hacen a gritos, velozmente y en galego... yo apenas puedo entender la conversación por el contexto y palabras sueltas que oigo, además que mi naturaleza de más silencios que charlas hasta ahora les ha parecido extremadamente extraño.

Mi habitación es como de cuatro por tres metros, una cama diminuta, más chica que la cama individual que conocemos allá, un clóset, un buró y otro mueble que no entiendo que sea pero cómo estorba. Todo el piso tiene parqué (un tipo de duela). Somos cinco personas compartiendo un baño, una cocina y la sala-comedor. Seguido viene la hermana de Lorena, que estudia para ser piloto aviador, y un amigo de Carlos, un güey barbón y alto, y se juntan a jugar Magic, como buenos frikis. El caso es que estamos medio acinados y espero acostumbrame a ello.

El mismo sábado que me mudé, Javi me invitó a irme de marcha con él y un par de amigos suyos. El punto de encuentro era un chiringuito en la parte vieja de la ciudad, bastante pijo. Diego se ofreció a darme un aventón hasta allá el cual acepté. Ahí estaba con Miguel, que también trabaja en la empresa, uno chico que también es frigorista, una chica que tiene tiendas de celulares Orange y Javi. Luego nos fuimos de bar en bar, tomando una copa en cada uno. Yo me limité a ingerir cerveza, ya que la zona vieja queda bastante retirada del piso. Mas ahí confirmé que la cerveza Estrella Galicia es dura, y con cuatro tuve lo suficiente para andar zumbado, y a las tres de la mañana me di de baja de la marcha, lo bastante pedo como para perderme terriblemente. Así que me valió el precio, vi un taxi y me monté.

El domingo desperté a la una de la tarde. No recuerdo haberme levantado tan tarde en mucho, pero mucho tiempo, y para acabarla de joder, con cruda.

El resto de la semana fue tramitar el NIE, que es el acrónimo del Número de Identificación de Extranjero, que sería el sucedáneo del DNI, la cual es la identificación única para los españoles. Sin este no puedo tener teléfono celular ni cuenta bancaria. El trámite, una vez que se han hecho varios más antes (empadronamiento, seguridad social, etc.), se realiza en la comisaría, y tardan siglos: es una burócrata atendiendo a cerca de una centena de personas al día, todos inmigrantes de muchas partes del mundo: europeos del este, gringos, africanos y sudamericanos. El primer día que fui, donde pasé 3 horas para que me dijeran que me faltaban papeles, platiqué con una boliviana que realmente la había pasado mal y que mantenía a sus hijos en Bolivia haciendo labores de doméstica. Cuando me preguntó por mi situación, no atiné cómo explicarle que yo había llegado con todas las consideraciones y prevendas. Igual me pasó con Lorena, que suponía que emigraba con poca pasta y viéndomelas negras para sobrevivir. Creo que le sorprendió que no fuera así.

El trabajo está bien. Hoy envié mi primer parche al bugzilla de Gnome para un widget GTK+ del baobob. Sí, se que la mayoría la pasada oración está en chino, pero hay uno que otro lector que se da una buena idea.

Bueno, ya es noche, tengo sueño y sólo me acordé de lo antes dicho. Espero les satisfaga su curiosidad.

VMJL