¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

  1. La otra historia de México. Hidalgo e Iturbide (La gloria y el olvido). Armando Fuentes Aguirre, Catón (10/02/2011 - 02/21/2012)
  2. Cumbres borrascosas. Emily Brontë (04/23/2012 - 05/08/2012)
  3. The enigma of capital and the crises of capitalism. David Harvey (12/05/2011 - 05/17/2012)
  4. La conjura de los necios. John Kennedy Toole (05/01/2012 - 06/10/2012)
  5. De profundis, the Ballad of the Reading Goal and Other writings. Oscar Wilde (12/04/2010 - 06/24/2012)
  6. Las partículas elementales. Michel Houllebecq (06/26/2012 - 07/12/2012)
  7. The catcher in the rye. J. D. Salinger (07/13/2012 - 08/11/2012)
  8. Masculino singular. Pedro Ramos (08/12/2012 - 08/18/2012)
  9. El llano en llamas. Juan Rulfo (08/19/2021 - 08/25/2012)
  10. Política del rebelde. Tratado de resistencia e insumisión Michel Onfray (08/25/2012 - 10/20/2012)
  11. Sin noticias de Gurb. Eduardo Mendoza (10/20/2012 - 10/23/2012)
  12. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick (10/23/2012 - 11/01/2012)
Blade Runner

Blade Runner by Philip K. Dick My rating: 4 of 5 stars

Como muchos, supongo, comencé el libro creyendo encontrar una versión extendida de la película de Blade Runner. Craso error. Nada que ver. La película es una sobre-simplificación reescrita de lo que contiene esta novela.

La muerte de los androides no son escenas de acción, son discusiones filosóficas, como Sócrates bebiendo cicuta en una bañera.

La obra es una extensión, como toda ciencia ficción, a la prueba de Turing. O más bien, una inversión de la misma: ya no se trata de confundir a una máquina con un humano, sino de probar que no se trata de un humano, sino de una máquina.

Philip K. Dick apela a la empatía como la característica que sólo los humanos poseen, pero una empatía mística, algo que Freud menciona al principio de su tratado de El malestar en la cultura como un sentimiento oceánico, que identifica con los sentimientos de la infancia, cuando el ser no conoce límites: todo es uno mismo.

En cambio los androides son adultos, se rigen con la razón y asimilan su individualidad. Aceptan su sacrificio cuando el bounty hunter aparece.

Así el hombre-masa abraza la religión (el Mercerismo en este caso) para darle un sentido a su existencia en un mundo post-apocalíptico, donde la naturaleza, la vida animal, ha sido extinguida y así, sentirse unida, cohesiva, única, fundida con ser de Wilbur Mercer. Sin embargo, el protagonista, el héroe solar que se enfrenta a los demonios, los androides más avanzados, se convierte en súper-hombre, en el sentido nietzcheano, que decide matar a dios para convertirse en uno: un adulto que acepta su individualidad, comprende a los androides y es capaz de ver una realidad que no comparten el resto de los hombres: la humanidad está condenada.

-- Adondequiera que vayas, te obligarán a hacer el mal --dijo el anciano--. Esa es la condición básica de la vida, soportar que violen tu identidad.

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