5 November, 4:28am

Me he despertado y he visto los periódicos en línea. La caída del avión donde viajaba el Secretario de Gobernación me ha dejado helado. Si hicieramos un sondeo de opinión, yo pondría las siguientes opciones:

La teoría de la conspiración, en una mente paranoica como la mía, es una tentación predecible y natural, aunque intento siempre hacer un esfuerzo consciente por ser objetivo y adecuarme a los hechos.

Sin embargo, en esta ocasión hay una serie de coincidencias que no me facilitan despojarme de sospechas:

  1. Si hubiera caído el avión en despoblado, vale, tal vez sea un accidente. Pero no, cayó casi en el centro de la Ciudad de México, provocando caos.
  2. Si hubiera caído un avión cualquiera, con gente cualquiera, en la Ciudad de México, vale, tal vez sea una accidente. Pero no, adentro estaba el Secretario de Gobernación y un alto funcionario de la PGR.
  3. Según declaraciones del controlador aéreo, no se reportaron problemas durante el vuelo, salvo en los últimos minutos donde no hubo contacto con la aeronave. Es decir, todo iba perfectamente normal hasta que "algo pasó" justo cuando estaban sobre volando la Ciudad de México para aterrizar.
  4. El desplome ocurrió justo cuando se anunciaba el triunfo de Barack Obama en las elecciones para la presidencia de los Estados Unidos.

Estas peculiares coincidencias hacen del hecho en sí un golpe mediático tremendo, que si fue orquestado, realmente cimbra tanto al Estado Mexicano como a la opinión pública, enviándo un mensaje terrible: nadie está a salvo. Y, si camina como pato y grazna como pato, es que es un pato.

No lo se, pero se me antoja mucho ligar el atentado del 15 de septiembre a la población civil en Morelia, con este otro accidente/atentado al poder más protegido del estado: el ejecutivo.

No lo se, pero se me antoja mucho pensar que el narcotráfico ha salido de su zona de confort e intenta desestabilizar al país para regresar a él.

No lo se, pero se me antoja mucho pensar que la reforma energética hizo sentir incómodos a muchos, ¿al sindicato petrolero tal vez? ¿a grupos guerrilleros de extrema izquierda?

No lo se, pero se me antoja mucho creer que con Obama en EUA, alguien de mucho poder económico se sintió incómodo y quizo enviar un enérgico mensaje.

Ahora falta ver la respuesta del gobierno: si dice que fue un accidente, sólo podré pensar que ha decidido arredrarse frente a los poderes del caos, ya sean el narcotráfico o los grupos de poder económico/político o la guerrilla, y todo volverá al estado de complicidad complaciente y confortable; si lanza una ofensiva mayor al narcotráfico, enarbolando a Mouriño como mártir emblemático de la guerra contra el narcotráfico, en nivel de violencia entre bandos se incrementará hasta que alguien se quede sin recursos, dejando una estela incontable de muerte, como en una guerra convencional. Pero lo que más temo es que no pase nada, que no se resuelva nada, que la opinión pública se quede como en muchos otros magnicidios: sin una puta idea... aunque eso generaría desconfianza  del partido en el poder, con las consecuencias políticas que ello implicaría.

Por lo pronto veo mayor presión en el tipo de cambio (los capitales golondrinos comenzarán su huída) con una caída en la bolsa de valores. El orden es un punto de partida, y es un hecho que en México después de la Revolución, no ha tenido verdadero orden.