19 October, 5:47pm

Hace tiempo comenté sobre el fragmento del poema "Recuerdos" de Alfred de Musset. Ahora me encontré con la versión original completa del poema en francés y movido por la curiosidad hice mi propia traducción literal.

Me ha llamado muchísimo la atención como la versión oficial varía tanto de la traducción literal, aunque la idea principal permance, la estética, la rima y la métrica se imponen aun más, obteniendo un bellísimo poema en castellano. Me pregunto quién habrá hecho tal traducción. Mis respetos.

Original en francés Mi traducción Traducción oficial

Voyez ! la lune monte à travers ces ombrages. Ton regard tremble encor, belle reine des nuits; Mais du sombre horizon déjà tu te dégages, Et tu t'épanouis.

Ainsi de cette terre, humide encor de pluie, Sortent, sous tes rayons, tous les parfums du jour; Aussi calme, aussi pur, de mon âme attendrie Sort mon ancien amour.

Que sont-ils devenus, les chagrins de ma vie ? Tout ce qui m'a fait vieux est bien loin maintenant; Et rien qu'en regardant cette vallée amie Je redeviens enfant.

O puissance du temps ! ô légères années ! Vous emportez nos pleurs, nos cris et nos regrets; Mais la pitié vous prend, et sur nos fleurs fanées Vous ne marchez jamais.

Tout mon cœur te bénit, bonté consolatrice ! Je n'aurais jamais cru que l'on pût tant souffrir D'une telle blessure, et que sa cicatrice Fût si douce à sentir.

Loin de moi les vains mots, les frivoles pensées, Des vulgaires douleurs linceul accoutumé, Que viennent étaler sur leurs amours passées Ceux qui n'ont point aimé !

¡Vean! La luna asciende por estas sombras. Tu mirada aun tiembla, bella reina de las noches; Sin embargo del oscuro horizonte tú ya te liberas, Y floreces.

Por lo que de esta tierra, húmeda todavía de lluvia, Salen, bajo tus rayos, todos los perfumes del día; También tranquilo, también puro, de mi alma conmovida Sale mi antiguo amor

¿Dónde están ahora las congojas de mi vida? Todo quien me hizo envejecer está muy lejos ya; Y con sólo mirar este valle amigo Niño de nuevo soy.

¡Oh fuerza del tiempo! ¡Oh años ligeros! Llévense nuestras lágrimas, nuestro llanto y nuestro lamento Pero tengan piedad, y por nuestras flores mustias No pasen jamás.

¡De todo corazón te bendigo, virtud consoladora! Yo no hubiera nunca creido que alguien pudiera sufrir tanto Por una herida semejante, y que su cicatriz Fuera tan dulce a los sentidos.

Lejos de mi las palabras vanas, los pensamientos frívolos, De los vulgares pesares el sudario acostumbrado, Que vienen a ostentar por sus amores pasados ¡Los que nunca han amado!

La luna, envuelta en vaporosa nube, triste asoma en remota lontananza; mas pronto al cielo despejado sube, y a su puro fulgor serena lanza.

A su luz, en el suelo humedecido, brota el aroma que perfuma el viento; así, dulce también, mi amor perdido surgir del corazón otra vez siento.

Pasaron las congojas de mi vida; pasó cuanto turbaba mi reposo; y hoy, en tu seno, soledad querida, niño de nuevo soy, y soy dichoso.

¡Condición de vivir afortunada! Llévase el tiempo lágrimas y angustias; mas de la muerta juventud se apiada, y no quiere arrancar su flores mustias.

¡Bendígote, virtud consoladora! Nunca pensé que tanto me doliera la horrible herida al recibirla, y ahora la cicatriz tan deliciosa fuera.

Lejos de mi, las que a fingir no acierto fúnebres frases de vulgar sentido, luto insulso, que dan a un amor muerto los que nunca han amada ni han sufrido.