desanegado

Es chistoso como se comportan las emociones. Hoy fue un día para experimentar con ellas.

Según yo, después del cine, había asimilado las cosas, las aguas se habían calmado. Yo estaba en posesión de mis emociones gracias a mi autestima. Pero hoy llegué a la oficina, vi al nuevo programador y me llené de rencor. No quería ni verlo. Además fue mi cambio de lugar. Debido a que cuando hubo el reordenamiento de lugar, el grupo de Linux tendría un pasillo para ellos sólo, pero dado que sólo había 10 lugares y somos 11, pues yo fui relegado a otro pasillo, frente a la puerta. Prácticamente me convertí en recepcionista. Cuando I. se fue al pasillo de los desarrolladores, yo "pude" mudarme al pasillo de testing Linux. En otras circunstancias hubiera sido algo fenomenal, integrado de nuevo en la manada, pero bajo esta situación, lo sentí una derrota, la mudanza fue la escenificación de mi cuita. S. me dio, a su manera, la bienvenida, su risa estúpida, su verbalización torpe, me hirvió la sangre y lo mejor que pude hacer fue ignorarlo.

De nueva cuenta los sentimientos negativos me afloraban. Fue cuando resolví algo que había pensado en la víspera: hablar con I. No creí que llegaría a esa posición ya que suponía lo había superado. No era verdad. Le pedí a I. que salieramos un momento y expuse mi situación: "Honestamente estoy encabronado. Pero no estoy encabronado ni contigo ni con K. Estoy encabronado con la decisión que se tomó. Racionalmente lo entiendo y lo justifico, pero emocionalmente me esta costando trabajo. Lamentablemente tu personificas esa decisión que me crispa. Se que te sonará muy infantil, pero así lo siento, y necesito que no me hables en los próximos días...", no encontré palabras en español para ser más claro, finalmente lo dije como se me vino en ese momento: "just step back for a while".

Después de esa declaración todo fue más fácil. Ya no sentía rencor. Había dicho algo que tenía que decir a quien debía decírselo. Vi con mejores ojos mi nuevo lugar, me di cuenta de lo que tenía que hacer con claridad. Ya no estaba caminando en penumbras. Por otro lado I. ha manejado también muy bien las cosas, prudente y cordial. Es bueno tratar con personas inteligentes.

En una situación menos civilizada, la opción hubiera sido liarse a puños para luego ser tan cuates como siempre. Pero ya no es así... y qué bueno, por que hubiera salido muy dañado. Lo que sí echaría de menos sería la virilidad y honorabilidad de esos duelos.

Tal vez mañana o pasado el equilibrio vuelva a la oficina.